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Toxoplasmosis
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La toxoplasmosis es una enfermedad causada por el microorganismo Toxoplasma gondii. Generalmente, la toxoplasmosis afecta el cerebro y causa una enfermedad llamada encefalitis por toxoplasma. El microorganismo puede infectar y enfermar a otros órganos, entre ellos, los ojos y los pulmones. Este microorganismo se encuentra comúnmente en los gatos, los pájaros y la carne poco cocida, especialmente la de cerdo, cordero o venado. Si bien los gatos y los pájaros domésticos que tienen resultados negativos en los análisis de toxoplasmosis, no representan un peligro; los que salen de la casa pueden traer el toxoplasma de afuera. La manipulación de los excrementos de pájaros, o de la arena de las cajas donde los gatos orinan y defecan, es una de las principales causas de infección. La encefalitis por toxoplasma puede aparecer en los pacientes que tienen anticuerpos contra el Toxoplasma gondii (lo que indica que la infección está presente en el cuerpo). Es una enfermedad rara entre las personas VIH positivas con recuentos de células T superiores a 200, y es muy común entre las personas VIH positivas con recuentos de células T inferiores a 50. Afortunadamente, se comprobó que algunos de los tratamientos usados para prevenir la neumonía por Pneumocystis (PCP), en especial TMP-SMX (Bactrim™, Septra®), son eficaces para evitar que la toxoplasmosis cause enfermedad. Algunos de los síntomas de la encefalitis por toxoplasma son: dolor de cabeza, fiebre, confusión, convulsiones, trastornos de conducta y coma. Se puede pedir un análisis de sangre para verificar la presencia de anticuerpos para el Toxoplasma gondii (incluso en gatos y pájaros). Sin embargo, sólo porque alguien tenga anticuerpos contra este microorganismo no significa que desarrollará esta enfermedad. Cerca del 40% de todas las personas que viven en los Estados Unidos han estado expuestas al Toxoplasma gondii en algún momento de sus vidas. Solamente aquellos con un sistema inmunológico debilitado, en especial las personas VIH positivas con recuentos de células T por debajo de 50, corren riesgo de desarrollar toxoplasmosis, la forma activa de la enfermedad causada por este microorganismo. En algunos casos, la enfermedad activa puede ser causada por una exposición reciente, quizás por haber comido carne poco cocida. También es posible que cantidades inofensivas de Toxoplasma gondii en el cuerpo se aprovechen del sistema inmunológico debilitado, y comiencen a reproducirse causando la enfermedad activa. Para diagnosticar la encefalitis por toxoplasma, usualmente se lleva a cabo una tomografía computada (TC) o una resonancia magnética (RMI). El Toxoplasma gondii puede causar numerosas lesiones en el cerebro. No obstante, puede ser difícil decir cuál es la diferencia entre la toxoplasmosis del cerebro y otras enfermedades del sistema nervioso central, tales como el linfoma. Nuevos dispositivos por imágenes, como los TEP (tomografía por emisión de positrones) o SPECT (tomografia por emisión de fotón único), pueden distinguir entre la encefalitis por toxoplasma y otras enfermedades del sistema nervioso central. Si se sospecha una toxoplasmosis cerebral, basados en los síntomas del paciente con los resultados del estudio, es muy probable que se comience un tratamiento inmediatamente, aun si los doctores no pueden confirmar el diagnóstico. Una biopsia cerebral sería necesaria, solamente para establecer un diagnóstico si el paciente no responde al tratamiento. Podría solicitarse una biopsia para diagnosticar toxoplasmosis de otros tejidos del cuerpo, como los pulmones. En general, para tratar la toxoplasmosis, se recomienda una combinación de tres medicamentos (que suman más de 10 pastillas por día): Estos medicamentos se toman en dosis altas durante cuatro a seis semanas. Luego se toman dosis más bajas como "terapia de mantenimiento," para evitar que la toxoplasmosis reaparezca. Si completaste las seis semanas iniciales del tratamiento y ya no tienes síntomas de toxoplasmosis, podrás suspender la terapia de mantenimiento, siempre que tu recuento de células T sea superior a 200 durante al menos seis meses mientras estés tomando medicamentos anti-VIH. Algunos pacientes son alérgicos a sulfadiazine y no pueden tolerarlo. Por otro lado, podría ser necesario un medicamento alternativo a sulfadiazine. El Departamento de Salud y Servicios Humanos de los EEUU recomienda para este propósito clidamycin. A veces, para ayudar a controlar la inflamación cerebral y los síntomas asociados a la toxoplasmosis, se usan corticosteroides, tales como dexamethasone. Sin embargo, éstos deberían usarse cuidadosamente, dado que los corticosteroides pueden tener un efecto negativo sobre el sistema inmunológico. Sí, se puede. En las personas que no tienen anticuerpos contra el Toxoplasma gondii, o si tienen anticuerpos pero ya no tienen la infección (confirmado mediante una prueba de PCR), la mejor forma de prevenir la toxoplasmosis es evitar el contacto con el Toxoplasma gondii. Las carnes como el cerdo, el cordero o el venado, jamás deben comerse a medio cocer y se deben cocinar durante el tiempo suficiente para que la temperatura interna llegue a 150°F. Esto es especialmente necesario para las personas VIH+ con recuentos de células T inferiores a 100. En lo que se refiere a los gatos y los pájaros, siempre es mejor usar guantes de goma al limpiar las cajas de excrementos de los gatos y al sacar las heces de las jaulas de los pájaros. También es mejor limpiar la suciedad de estos animales domésticos todos los días; el Toxoplasma gondii no es infeccioso en la materia fecal fresca de gatos y pájaros, ya que la incubación de los huevos del microorganismo demora muchos días dentro de los excrementos de los gatos o los pájaros. También se puede reducir el riesgo de exposición a través haciéndole pruebas para el Toxoplasma gondii a perros y gatos, y manteniendo a los animales dentro de la casa. En la mayoría de los casos, los medicamentos usados para prevenir la toxoplasmosis (profilaxis), son los mismos que se usan para prevenir la neumonía por Pneumocystis (PCP). La combinación de trimethoprim y sulfamethoxazole (TMP-SMX; Bactrim™, Septra®) es la más efectiva para prevenir la PCP y la toxoplasmosis. Y dado que la profilaxis para la PCP generalmente empieza cuando el recuento de células T cae por debajo de 200, la persona estará bien protegida contra la toxoplasmosis en el caso que su recuento de células T caiga por debajo de 100. Para los que no pueden tolerar la combinación de TMP y SMX, debido a las reacciones alérgicas causadas por SMX, otra opción efectiva es dapsone combinado con pyrimethamine y ácido fólico. Esta combinación de tres medicamentos debe tomarse solo una vez por semana. Si estás interesado en participar en algún estudio clínico con nuevas terapias para el tratamiento o prevención de la toxoplasmosis, existe una página interactiva dirigida disponible para averiguar acerca de los estudios clínicos es AIDSinfo.nih.gov, un sitio dirigido por los Institutos Nacionales de Salud de los Estados Unidos (National Institutes of Health). Dichas páginas tienen "especialistas en información sobre la salud", con los que te puedes comunicar llamando al número gratuito 1-800-HIV-0440 (1-800-448-0440).
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