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Lecciones del VIH y del SIDA ¿Cuándo debería cambiar mi tratamiento? y ¿Por cuáles medicamentos debería cambiarlo?

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Introducción

Hay que reconocerlo: no existe ningún medicamento o combinación que funcionen bien para todas las personas. Los estudios han prácticamente confirmado que por cada persona que logra mantenerse bajo un tratamiento determinado durante un largo período de tiempo, hay otra que no puede mantener la carga viral baja, el nivel de células CD4 (T4) alto, o tolerar los efectos secundarios, mientras toma la primera combinación de medicamentos para el VIH que eligió.

La buena noticia es que las opciones de tratamiento para elegir se ampliaron considerablemente en los últimos años. Durante los primeros años del tratamiento combinado para el VIH, se decía que el primer régimen que se usara ofrecía “la mejor posibilidad” de conservar la carga viral no detectable y las células CD4 elevadas. Si el primer tratamiento dejaba de funcionar correctamente, debido a la aparición de resistencia a los medicamentos, la consecuencia era que no habría ninguna garantía de que las combinaciones de medicamentos subsecuentes proveerían efectos duraderos. Hoy día, éste ya no es el caso. Gracias a una mayor comprensión de la resistencia a los medicamentos y a las pruebas de resistencia, sumado a la aprobación de medicamentos diseñados específicamente para tratar virus resistentes, es posible controlar el VIH durante largos períodos de tiempo.

Al igual que la decisión acerca de cuándo empezar la terapia y con qué medicamentos hacerlo, la decisión acerca de cuándo cambiar de tratamiento y por cuáles medicamentos cambiar es un proceso complejo. Las siguientes preguntas y respuestas se formularon para ayudarte a comprender por qué los cambios de tratamiento son necesarios, cuándo pueden ser imprescindibles y qué se puede hacer en caso de que llegue ese momento.


¿Qué quiere decir que el tratamiento ha fracasado?

En pocas palabras, el tratamiento fracasa cuando los medicamentos anti-VIH que tomas ya no producen los efectos que deberían. En el pasado, la única manera de determinar si un medicamento o una combinación de medicamentos daba resultado, era medir los recuentos de células T y buscar signos y síntomas de progresión de la enfermedad. Pero éstas son consecuencias indirectas de la infección con el VIH. La mejor manera de verificar si los medicamentos anti-VIH dan resultado consiste simplemente en hacer un análisis de carga viral para medir la cantidad de virus en la sangre.

Si la carga viral no disminuye notablemente durante la terapia anti-VIH combinada (o si no se mantiene baja mientras tomas los medicamentos) corres el riesgo de que el recuento de células T vuelva a bajar y muy posiblemente, de manifestar síntomas de progresión de la enfermedad.

Tú y tu médico pueden controlar la carga viral y la cantidad de células T usando los análisis de sangre de rutina. Usados en conjunto, estos análisis pueden ayudarte a determinar qué tan sano está tu sistema inmunológico y cuándo deberías comenzar una terapia. Para más información sobre los resultados de estas pruebas, haz clic en los siguientes enlaces:

Lecciones del VIH y del SIDA Análisis de las células T
Análisis de la carga viral


Entonces, ¿cómo me doy cuenta de que los medicamentos que tomo ya no dan resultado?

Tú y tu médico deberán controlar la carga viral y los recuentos de células T al iniciar un régimen de tratamiento y durante los meses y años que lo sigas. Si se presenta alguna de las siguientes situaciones, es posible que los medicamentos que tomas ya no estén dando resultado:

Si la carga viral no es menor a 400 luego de 24 semanas (6 meses) de haber iniciado la terapia. Un método para detectar precozmente si un medicamento da resultado consiste en determinar si se produce una caída del 90% en la carga viral entre la segunda y octava semana después de haber iniciado el tratamiento. Por ejemplo, si comienzas con una carga viral de 50.000 y después de 8 semanas, la carga viral baja a 5.000, es muy probable que a los seis meses de haber iniciado el tratamiento la carga viral sea menor a 400.
 
Si la carga viral no es menor a 50 ("indetectable") luego de 48 semanas (casi un año) de haber iniciado la terapia. "Indetectable" no es sinónimo de cero, simplemente quiere decir que la carga viral es menor a la cantidad mínima de virus que puede detectarse con el análisis. Los análisis más sensibles que se efectúan en la actualidad pueden medir 50 copias/ml o más, por lo que "indetectable" quiere decir "menor a 50".
 
Si una carga viral indetectable se vuelve detectable. Algunos expertos consideran que una carga viral que pasa de ser indetectable a detectable es un posible signo de que el tratamiento ha fracasado. Pero los resultados de un solo análisis de carga viral que revela este cambio no deben causar pánico. Es conveniente que te vuelvas a hacer el análisis: quizás sea un error o un "aumento pasajero". Si un segundo análisis confirma los resultados del primero, puede que haya llegado el momento de modificar el régimen.
 
Si el recuento de células T no aumenta durante la terapia combinada, independientemente de la carga viral. No, lo importante no es sólo la carga viral. El objetivo es mantener la carga viral baja y el recuento de células T alto. El recuento de células T debería aumentar, en promedio, en 150 durante el primer año de tratamiento. Si empezaste la terapia con un recuento bajo de células T, podría demorar más de un año hasta que el recuento de células T aumente esta cantidad. Tú y tu médico tendrían que considerar la posibilidad de modificar la combinación de medicamentos si el recuento de células T no aumenta en al menos de 25 a 50 durante el primer año de tratamiento. Y si el recuento sigue bajando durante el tratamiento, muy probablemente necesites cambiar los medicamentos.


¿Por qué el VIH puede dejar de responder a la terapia combinada?

Hay muchas razones por las que la terapia anti-VIH puede dejar de dar resultado. Entre ellas se encuentran:

Combinaciones débiles de medicamentos (poco potentes). Es posible que algunas personas que viven con el VIH y que tienen cargas virales altas antes de comenzar la terapia (por ejemplo, más de un millón de copias) no manifiesten una disminución de su carga viral a niveles indetectables al tomar sólo tres medicamentos. Algunos investigadores sugieren que es conveniente tomar cuatro o más medicamentos para controlar las cargas virales que son muy altas. Habla con tu doctor acerca de los medicamentos anti-VIH que tomas para asegurarte de usar una combinación potente (fuerte) de medicamentos.
 
Mala absorción. La absorción es la cantidad de medicamento que llega a la sangre una vez que lo has tomado. Si una persona vomita mucho debido a la ingesta del medicamento o de la combinación de medicamentos anti-VIH, esto puede afectar la cantidad de medicamento que permanece en el estómago y que el cuerpo absorbe. Si no se cumplen los requisitos alimenticios, la cantidad de medicamento que el cuerpo absorbe también puede verse afectada. Algunos medicamentos deben tomarse con el estómago vacío y otros con comida. Asegúrate de comprender cómo debes tomar los medicamentos anti-VIH en relación a los alimentos y líquidos. También es importante que le digas al doctor si tienes náuseas, vómitos o diarrea.
 

Interacciones entre medicamentos. Muchos medicamentos que se utilizan para tratar el VIH [entre los que se encuentran los inhibidores de la proteasa (IP) y los inhibidores no nucleósidos de la transcriptasa reversa (INNTR)] son procesados en el cuerpo (se metabolizan) por medio de la intervención de una importante enzima hepática llamada P450. Esta enzima también metaboliza otros medicamentos comunes, como los analgésicos, los antimicóticos, las pastillas anticonceptivas y los antibióticos. Por eso, P450 puede aumentar o disminuir la cantidad de medicamentos anti-VIH en la sangre. Asegúrate de comunicarle a tu doctor todos los medicamentos que estés tomando (sean recetados o de venta libre) antes y después de iniciar la terapia anti-VIH.

AIDSmeds.com te ofrece una herramienta muy interesante que te permite dar el paso preventivo para determinar si los medicamentos que tomas interactúan entre sí o con un determinado alimento, y si causan una reacción no deseada en el cuerpo. Sólo debes hacer clic en "Verificar mis medicamentos" (solamente disponible en inglés) para obtener un informe personalizado acerca de las interacciones de un medicamento con otro y con los alimentos.
 

Falta de adherencia. La adherencia se refiere a qué tan bien cumples las instrucciones de tu doctor para tomar los medicamentos. Si no tomas los medicamentos anti-VIH exactamente como fueron recetados (por ejemplo, la cantidad de veces por día, todos los días), esto puede afectar la cantidad de medicamento en la sangre, lo que a su vez permite que el virus se multiplique. Si omites dosis de los medicamentos anti-VIH o no comprendes cómo debes tomarlos, asegúrate de comunicárselo inmediatamente a tu doctor.
 
Resistencia a los medicamentos. La resistencia a los medicamentos (que en términos generales se puede definir como una serie de cambios o mutaciones en la estructura genética del VIH que puede hacer que el virus sea menos sensible a los medicamentos anti-VIH), es una de las razones más frecuentes e importantes por las que el tratamiento puede fracasar. Algunos de los factores que pueden contribuir al desarrollo de resistencia a los medicamentos incluyen los indicados anteriormente, por lo que es importante comprender qué significa la resistencia, cómo se puede evitar y qué se debe hacer en caso de que se desarrolle.

Para entender mejor qué significa la adherencia y la resistencia, haz clic en los siguientes enlaces:

Lecciones del VIH y del SIDA La importancia de adherirse al régimen de tratamiento
Ententer qué es la resistencia a los medicamentos


Aún tengo una carga viral indetectable, por lo que no creo que el tratamiento haya fracasado. Mi mayor problema son los efectos secundarios; por lo que deseo cambiar de terapia. ¿Qué tengo que hacer?

Ya sea que acabes de comenzar la terapia o que haga muchos meses o años que estés utilizándola, los efectos secundarios son un motivo primordial para cambiar el tratamiento.

Si hace poco que iniciaste la terapia combinada anti-VIH y presentas un efecto secundario grave (por ejemplo, una constante diarrea incontrolable) puedes comentarle a tu doctor que deseas cambiar el medicamento que te produce este efecto secundario, por otro que sea similar en potencia (fuerza) y que cause una menor cantidad de efectos secundarios o que tenga efectos secundarios diferentes.

Lo mismo se aplica si hace bastante que estás tomando la terapia, tu carga viral es indetectable, pero se ha presentado algún efecto secundario debilitante a largo plazo. La lipodistrofia es un excelente ejemplo: es un posible efecto secundario de la terapia anti-VIH que puede deformar el cuerpo y aumentar el nivel de grasas (triglicéridos y colesterol) y de azúcar (glucosa) en la sangre.

Si bien aún se desconoce la causa exacta de este problema, muchos investigadores consideran que es un efecto secundario frecuente de la mayoría de los inhibidores de la proteasa (IP), con la posible excepción de Reyataz (atazanavir). Algunos estudios han revelado que cambiar el inhibidor de la proteasa por un inhibidor no nucleósido de la transcriptasa reversa (INNTR)–por ejemplo, Viramune (nevirapine) o Sustiva (efavirenz)–puede ayudar a reducir la gravedad de la lipodistrofia. También se cree que algunos inhibidores nucleósidos de la transcriptasa reversa o INTR—en especial Zerit (stavudine)—son la causa de la pérdida de grasa en los brazos, las piernas y la cara, que padecen algunas personas con VIH, una enfermedad denominada lipoatrofia. Algunos informes sugieren que cambiar Zerit por otro INTR, especialmente, Epivir (3TC), Ziagen (abacavir), o Viread (tenofovir DF), puede ayudar a evitar que se pierda más grasa, pero no necesariamente que contribuya a recobrar la grasa perdida.

Para mayor información acerca de la lipodistrofia, haz clic en el siguiente enlace:

Lecciones del VIH y del SIDA Cambios en el cuerpo (Lipodistrofia y Síndrome de desgaste progresivo)


¿Qué sucede si el virus se ha vuelto resistente a los medicamentos que tomo?

Se ha avanzado mucho en lo que respecta al control de los virus que se han vuelto resistentes a medicamentos anti-VIH. En el pasado, si la carga viral se volvía detectable al tomar una combinación de tres medicamentos, se recomendaba que se dejaran de tomar los tres antivirales y se pasara a tomar un conjunto de tres medicamentos distintos. Los estudios de investigación han revelado que, cuando una combinación no logra mantener indetectable la carga viral, suele ser porque el virus ha desarrollado una resistencia parcial o total a uno o dos medicamentos, pero no a todo el régimen.

Debido a la amplia disponibilidad de pruebas de resistencia en la actualidad, los doctores están mejor preparados para tratar el VIH resistente a los medicamentos. Por ejemplo, supongamos que estás tomando una combinación que incluya Sustiva (efavirenz) y Combivir (zidovudine y lamivudine). Tu carga viral se vuelve indetectable, aproximadamente un año después, adviertes que la carga viral aumenta a 5.000, lo que indica que la combinación de medicamentos ya no da resultado. Después de hacerte una prueba de resistencia, se determina que el virus aún es sensible a Combivir, pero ha desarrollado resistencia a Sustiva. Con esta información, tú y tu doctor simplemente pueden decidir que es mejor dejar de tomar Sustiva (y quizás cambiarlo por un inhibidor de la proteasa) y seguir tomando Combivir. En otras palabras, las pruebas de resistencia pueden ayudarte a seguir tomando aquellos medicamentos que dan resultado y también a encontrar nuevas opciones que sustituyan aquellos que ya no funcionan.

Algunas veces no hace falta cambiar ningún medicamento. Una posibilidad que cada vez gana más adeptos consiste en agregar nuevos medicamentos al régimen que estás tomando. Por ejemplo, supongamos que estás tomando un régimen que incluye Lexiva (fosamprenavir) y Truvada (tenofovir/emtricitabine). Después de haber seguido este régimen durante varios meses y de que el virus se haya mantenido indetectable, la carga viral sube a 5.000 y una prueba de resistencia determina que el virus ha desarrollado resistencia parcial a Lexiva. Una opción podría ser cambiar Lexiva por otro inhibidor de la proteasa. Pero esto podría no ser eficaz, porque si el virus adquiere resistencia a un inhibidor de la proteasa, es posible que también sea menos sensible a otros inhibidores de la proteasa (esto se denomina "resistencia cruzada"). Otra opción sería agregar el inhibidor de la proteasa Norvir (ritonavir) al régimen. Esto se debe a que Norvir puede aumentar la cantidad de Lexiva en la sangre, por lo cual Lexiva sería mucho más eficaz contra el virus, incluso aunque haya empezado a desarrollar resistencia al medicamento. Al agregar Norvir, se utiliza una dosis baja del mismo y se reduce la dosis de Lexiva.

Otro ejemplo: Supongamos que el virus ha desarrollado resistencia a emtricitabine incluido en Truvada. En lugar de indicarte que dejes de tomar Truvada , el doctor puede decidir que es mejor agregar Retrovir (zidovudine), otro nucleósido análogo. Esto se debe a que la mutación (cambio) en la estructura del VIH que causa resistencia a emtricitabine hace que el virus sea más sensible a Retrovir. En consecuencia, agregar Retrovir pude mejorar la potencia del régimen y ayudar a bajar la carga viral a valores no detectables.

Desde luego, dejar de tomar medicamentos (y a veces suspender un régimen completo) para cambiar a nuevos medicamentos sigue siendo necesario para muchas personas VIH positivas para poder mantener la carga viral baja y el recuento de células CD4 alto. Para ayudar a maximizar la eficacia con el cambio de medicamentos, ha resultado muy útil recurrir a pruebas de resistencia.


¿Sirven las pruebas de resistencia?

Las pruebas de resistencia están demostrando ser útiles y la mayor parte de los doctores, por no decir todos, las usan para ayudar a sus pacientes a cambiarse a regímenes más eficaces.

Hay dos organizaciones importantes en los Estados Unidos que regulan las políticas de asistencia médica relacionadas con el VIH, que recomiendan el uso de las pruebas de resistencia: el Departamento de Salud y Servicios Humanos de los Estados Unidos (DHHS, siglas en inglés) y la Sociedad Internacional de SIDA de los Estados Unidos (IAS-USA, siglas en inglés). Según las guías oficiales que publicaron ambas organizaciones, las pruebas de resistencia deberían usarse en las siguientes circunstancias:

  • Antes de comenzar con un tratamiento de medicamentos para el VIH por primera vez (esto puede ayudar a determinar si la persona se infectó con un virus resistente a los medicamentos y, si así fuera, cuáles medicamentos tienen menos probabilidades de ser eficaces),
  • Cuando hay un aumento de la carga viral durante la terapia combinada del tratamiento del VIH;
  • Cuando no se consigue bajar la carga viral a menos de 400 dentro de los primeros 6 meses después de comenzar una nueva combinación de medicamentos anti-VIH.

Para mayor información acerca de la resistencia a los medicamentos anti-VIH y de las pruebas de resistencia a los medicamentos, consulta la siguiente lección:

Lecciones del VIH y del SIDA Entender qué es la resistencia a los medicamentos

La mayoría de las compañías de seguros, de los programas de Medicaid y de los Programas Asistenciales de Medicamentos para el SIDA administrados por los diferentes Estados (ADAP, siglas en inglés) cubren los gastos de estas pruebas.

Si observas un aumento en tu carga viral mientras que estás en tratamiento, pregúntale al doctor si sería conveniente realizar una prueba de resistencia.


Al contemplar la posibilidad de efectuar un cambio, ¿hay algunas reglas generales que deban respetarse?

Todo depende de los antecedentes de tratamiento y de los resultados de las pruebas de resistencia. A continuación se detallan algunas reglas generales establecidas por el Departamento de Salud y Servicios Humanos de los Estados Unidos (DHHS), que tú y tu doctor deberían tener en cuenta al decidir por cuáles terapias cambiar:

Una carga viral baja (hasta 5,000) pero detectable y el uso limitado de tratamiento (por ej: fracaso del primer o segundo régimen de tratamiento): El objetivo aquí es llevar la carga viral a valores no detectables sin cambiar tu régimen por completo. Una opción a considerar es “potenciar” tu régimen actual agregando otro medicamento. Por ejemplo, si estás tomando un inhibidor de la proteasa (IP), al agregar una dosis baja de Norvir (ritonavir) aumentará la cantidad del IP en tu torrente sanguíneo, y en consecuencia hará que el IP sea más eficaz contra el virus (esto funciona para todos los IP con la excepción de Viracept [nelfinavir]). Quizás otra opción posible sea la “intensificación” de tu régimen, agregando otro inhibidor nucleósido de la transcriptasa reversa (INTR) para aumentar el número de medicamentos activos que se usan. También existe la posibilidad de realizar un análisis de resistencia para determinar qué medicamentos dejaron de funcionar y así cambiarlo por otros que sean activos. Si decides no hacer nada, vigilar muy de cerca a tu carga viral debería ser una prioridad. Cuanto más elevada sea tu carga viral, más resistente será el VIH a los medicamentos que se usen.

Evidencia de resistencia del VIH a un medicamento y experiencia limitada en tratamiento: Considera cambiar el medicamento que ya no es eficaz, agregando otro medicamento para “intensificar” el tratamiento, agregando una dosis baja de Norvir como potenciador (si es posible), o cambia dos o más medicamentos en el régimen.
Evidencia de VIH resistente a más de un medicamento y experiencia limitada en tratamiento: El objetivo aquí es llevar nuevamente tu carga viral a niveles no detectables para prevenir que se desarrollen mutaciones adicionales de resistencia a los medicamentos. Esto puede requerir que cambies las clases de medicamentos, como por ejemplo cambiar un inhibidor no nucleósido de la transcriptasa reversa, por un inhibidor de la proteasa, y/o agregar nuevos medicamentos, que de acuerdo con las pruebas de resistencia sean aún sensibles al virus.

Las pruebas de resistencia a los medicamentos que no identifican resistencia: Primero es importante considerar cuándo fue extraída la sangre para hacer la prueba de resistencia. Para que los resultados sean lo más correctos posibles, la prueba de resistencia a los medicamentos debería realizarse mientras la persona todavía está bajo tratamiento (y tenga una carga viral detectable) o dentro de las cuatro semanas después de haber suspendido el tratamiento. Si la prueba fue realizada mucho tiempo después de haber interrumpido el tratamiento, será necesario volver a empezar el tratamiento y repetir la prueba después de que hayan pasado dos a cuatro semanas. Una carga viral detectable mientras se está bajo tratamiento, sin evidencia de mutaciones resistentes al tratamiento, también puede significar una baja adherencia al tratamiento.

Una carga viral no detectable pero sin mejorías en los recuentos de células CD4: Algunas personas tienen disminuciones de su carga viral a niveles no detectables mientras están bajo tratamiento, pero experimentan una disminución progresiva o un aumento limitado de sus recuentos de células CD4. Si esto ocurriera, el primer paso debería ser descartar otros problemas que podrían causar supresión inmunológica, tales como otras infecciones o toxicidad medicamentosa. Algunos medicamentos para el VIH, tales como Viread (tenofovir) y Videx/VidexEC (didanosine), han causado problemas en los recuentos de células CD4 cuando se toman juntos. Otra posible solución podría ser la de intensificar el régimen con otro medicamento para el VIH, o tal vez considerar el uso de terapia inmunológica tal como Proleukin (interleuquina-2).

Un mayor grado de experiencia en tratamientos previos: Tomar decisiones sobre cambios de tratamiento puede ser un asunto delicado para las personas que, en el pasado, han probado sin éxito varios medicamentos para el VIH. Las pruebas de resistencia a los medicamentos son una herramienta esencial para usar en esta situación. Si la prueba de resistencia determina que el virus de la persona aún es sensible a por lo menos dos medicamentos para el VIH disponibles, el uso de los mismos debería considerarse prioritario, con el objetivo de llevar la carga viral a valores no detectables. Las guías del Departamento de Salud y Servicios Humanos (DHHS, siglas en inglés) no recomiendan agregar un único medicamento al cual la persona sea sensible, dado que muy probablemente, el VIH también desarrollaría rápidamente, resistencia a este medicamento. Con nuevos medicamentos disponibles y otros empezando estudios clínicos con frecuencia, podría ser mejor esperar hasta que se pueda combinar con un nuevo medicamento al cual el VIH sea sensible. En la sección siguiente se ofrecen recomendaciones adicionales para las personas con pocas opciones restantes de tratamiento para el VIH.


Si ya he usado muchos de los medicamentos aprobados para el VIH, ¿cuál es mi próximo paso?

El mejor enfoque consiste en buscar nuevos medicamentos anti-VIH que hayan resultado eficaces para personas VIH positivas que usaron otros medicamentos anti-VIH que no les dieron resultado. Afortunadamente, muchos medicamentos han sido aprobados en los últimos años específicamente para personas con resistencia múltiple a los medicamentos para el VIH.

Para pacientes que en el pasado usaron otros inhibidores de la proteasa, Prezista (darunavir) y Aptivus (tripanavir) han mostrado resultados prometedores en los estudios clínicos.

Los inhibidores de la entrada, incluyendo el medicamento inyectable Fuzeon (enfuvirtide) y el medicamento oral Selzentry (maraviroc), también podrían ofrecer una buena opción para las personas VIH positivas con opciones limitadas de tratamiento. Debido a que estos medicamentos atacan al VIH de una manera diferente a las otras clases de medicamentos, como por ejemplo los inhibidores de la proteasa y los inhibidores no nucleósidos de la transcriptasa reversa utilizados en combinaciones de medicamentos iniciales, es muy probable que muchas personas con experiencia previa en tratamientos, se beneficien al usarlos.

Para obtener los mayores beneficios de estos medicamentos, es mejor combinarlos con otros medicamentos a los cuales tu virus aún responda bien, lo cual significa volver a usar antirretrovirales que ya has usado en el pasado.  Deberías usar los resultados de una prueba de resistencia para determinar qué medicamentos tendrán las mejores probabilidades de beneficiarte. Si pudieras combinar varios medicamentos a los cuales tu virus sea “parcial’ o “moderadamente” resistente (especialmente, si tuvieras uno o dos medicamentos nuevos para combinar con ellos), podrías conseguir disminuir tu carga viral a niveles bajos y mantenerla a ese nivel por un período de tiempo prolongado.

No olvides estar atento en caso de que aparezcan medicamentos experimentales que resulten eficaces para aquellas personas que hayan desarrollado resistencia ante todas o muchas de las opciones disponibles en la actualidad (consulta la última parte de esta lección).

Otra opción sería terapia con múltiples medicamentos, una estrategia en la que se combinan hasta nueve medicamentos anti-VIH. Sin importar cuántos medicamentos o combinaciones haya tomado el paciente, la teoría es que sería bastante improbable que un virus en el cuerpo sea resistente a todos los medicamentos de un régimen complejo de múltiples medicamentos. Esto podría incluir a un régimen de medicamentos que contenga hasta tres inhibidores de la proteasa y/o dos inhibidores nonucleósidos de las transcriptasa reversa. Estos tipos de regímenes han demostrado ser útiles en los estudios clínicos, pero definitivamente tienen sus inconvenientes (usualmente, significa múltiples dosis diarias): podrían tener efectos secundarios severos y posiblemente causen una cierta cantidad de interacciones medicamentosas. .


¿Es conveniente seguir en tratamiento con un régimen que no da resultado?

Algunas personas que toman una combinación de medicamentos anti-VIH pueden notar que sus cargas virales aumentan durante el tratamiento. Al mismo tiempo, también pueden observar que sus recuentos de células CD4 siguen aumentando o se mantienen en un nivel relativamente alto. En consecuencia, algunos médicos recomiendan (en especial para los pacientes que no tienen la posibilidad de elegir una nueva combinación de medicamentos) que se siga con un régimen que está "fracasando". Después de todo, el objetivo principal del tratamiento es mantener alto el recuento de células CD4 y que el paciente se sienta bien.

Otros investigadores sostienen que ésta no es una buena opción. Cuanto más tiempo permanezca una persona en un tratamiento que está fracasando (según lo determina una carga viral cada vez mayor), más probabilidades habrá de que el virus siga mutando. Esto puede hacer que el virus desarrolle aún más resistencia a otros medicamentos anti-VIH, incluso a algunos que aún están bajo investigación y que podrían formar parte de nuevos tratamientos.

Pero como se indicó antes, permanecer en un régimen que está "fracasando" puede ser la mejor alternativa para algunas personas VIH positivas que sólo pueden elegir entre opciones muy limitadas. Sin embargo, se desconoce si esta decisión causará más desventajas que beneficios.


¿Qué sabemos sobre los nuevos medicamentos en estudio?

Sí, en la actualidad hay varios medicamentos en proceso de investigación, y muchos son prometedores para personas que tienen VIH resistente a los medicamentos que se venden actualmente. Puedes leer más acerca de estos medicamentos experimentales para el VIH en cada una de nuestras páginas sobre las clases de medicamentos (cada una de ellas está listada en itálica debajo de los medicamentos comercializados actualmente): inhibidores de la proteasa, inhibidores no nucleósidos de la transcriptasa reversa (INNTR), inhibidores nucleósidos de la transcriptasa reversa (INTR), inhibidores de la entrada y los inhibidores de la integrasa.

Por lo general mediante estudios clínicos, se puede acceder a estos y otros medicamentos que están en fases de desarrollo para las personas VIH positivas que tienen virus resistentes a las opciones disponibles.

Otro servicio disponible para averiguar acerca de los estudios clínicos es AIDSinfo.nih.gov, un sitio dirigido por los Institutos Nacionales de Salud de los Estados Unidos (Nacional Institutes of Health). Dichas páginas tienen "especialistas en información sobre la salud", con los que te puedes comunicar llamando al número gratuito 1-800-HIV-0440 (1-800-448-0440).

Para mayor información acerca de nuevos medicamentos para el VIH en fases de desarrollo (tanto para personas que viven con el virus y que no se han sometido a ninguna terapia como para aquellas que han probado uno o más regímenes actuales que no les han dado resultado) visita AIDSmeds.com y entérate de las últimas novedades.

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Última revisión: 8/15/2007

El contenido de esta lección fue escrito por el fundador y los escritores de AIDSmeds.com, y revisado por nuestro editor médico, el Dr. Howard Grossman. Podrás encontrar una biografía de nuestro equipo de escritores en la página "About Us".

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