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![]() Los riesgos para el hígado (hepatotoxicidad) Introducción El hígado es uno de los órganos más grandes y más importantes del cuerpo humano. Está ubicado debajo de la porción inferior derecha de las costillas y cumple varias funciones que son necesarias para que el cuerpo se mantenga sano. Éstas son sólo algunas de las muchas funciones del hígado:
Para las personas VIH positivas, el hígado cumple un papel fundamental ya que es responsable de la creación de las proteínas que el sistema inmunológico necesita, ayuda a que el cuerpo luche contra la infección y procesa muchos de los medicamentos usados para tratar el VIH y las infecciones relacionadas con el SIDA. Lamentablemente, estos mismos medicamentos también pueden dañar el hígado, impidiéndole realizar todas las tareas necesarias y en algunos casos, causándole lesiones. "Hepatotoxicidad" es la palabra usada para referirse a las lesiones del hígado causadas por los medicamentos y otras sustancias químicas. Esta lección fue escrita por el personal de AIDSmeds.com con el fin de ayudar a que los lectores entiendan mejor qué es la hepatotoxicidad; incluyendo las formas en las que los medicamentos pueden provocar lesiones hepáticas, los factores que pueden aumentar el riesgo de hepatotoxicidad, y algunas de las formas en las que puedes vigilar y proteger la salud del hígado. Si tienes preguntas o dudas acerca de la hepatotoxicidad, particularmente con relación a los medicamentos anti-VIH que estás tomando, no temas hablar con tu doctor al respecto. ¿Cómo es posible que los medicamentos anti VIH causen hepatotoxicidad? A pesar de que los medicamentos anti-VIH tienen como objetivo mejorar la salud, el hígado los reconoce como compuestos tóxicos. Después de todo, el cuerpo no los produce naturalmente, y contienen algunas sustancias químicas que podrían llegar a causar daño al cuerpo. Junto con los riñones y otros órganos, el hígado procesa estos medicamentos para hacerlos más seguros. Durante el proceso, el hígado puede trabajar en exceso, lo que puede causar daño hepático. En realidad, los medicamentos anti-VIH pueden provocar daños hepáticos de dos maneras:
¿Cómo puedo darme cuenta de si los medicamentos anti-VIH están dañando el hígado? El mejor indicador de hepatotoxicidad es un aumento en ciertas enzimas hepáticas y otros productos que circulan en la sangre. Las enzimas más importantes son la AST (aspartato aminotransferasa), la ALT (alanina aminotransferasa), la fosfatasa alcalina. Una importante sustancia química, el pigmento bilirrubina, también se produce en el hígado. Normalmente, el control de estas cuatro enzimas se hace a través de un "análisis del panel químico" (un grupo de pruebas que posiblemente el doctor te indique cada vez que te extraigan sangre para controlar las células T y la carga viral). Si deseas saber más acerca de éstas o de otras enzimas hepáticas importantes que normalmente se miden como parte del "análisis del panel químico," haz clic aquí:
Si tú o tu doctor tienen algún motivo para sospechar que uno de los medicamentos que estás tomando te ha estado causando daño hepático, entonces será necesario realizar un análisis de sangre. Siempre es mejor detectar la hepatotoxicidad cuando recién empieza, de modo que se puedan adoptar medidas para evitar que empeore, y permitir que el hígado se cure. En la mayoría de los casos, pasan varios meses o años antes de que aparezca hepatotoxicidad y, por lo general, empieza con aumentos leves de la AST o de la ALT, que avanza hasta alcanzar aumentos más severos. En términos generales, si tienes niveles de AST o ALT elevados, pero que no superan un valor cinco veces mayor al rango normal (por ejemplo, una AST superior a 43 UI/l, pero inferior a 215 UI/l, o una ALT superior a 60 UI/l pero inferior a 300 UI/l), tienes hepatotoxicidad leve a moderada. Si la AST es superior a 215 UI/l o la ALT es superior a 300 UI/l, la hepatotoxicidad es grave, y puede llevar a un daño hepático permanente y causar problemas severos. Afortunadamente, tal como mencionáramos antes, la gran mayoría de los doctores indican análisis periódicos del panel químico (cada tres a seis meses), y normalmente pueden detectar la hepatotoxicidad leve a moderada (que en la mayoría de los casos es reversible) antes de que se convierta en grave. Sin embargo, algunos medicamentos como Ziagen® (abacavir) y Viramune® (nevirapine), pueden provocar una reacción alérgica en el hígado que aumente bruscamente las enzimas hepáticas poco después de comenzar el tratamiento. En consecuencia, si empiezas a tomar estos medicamentos, es importante que tu médico controle las enzimas hepáticas cada dos semanas durante los primeros tres meses. Es muy raro tener una sensación física cuando las enzimas hepáticas suben. En otras palabras, es posible que no tengas síntomas físicos, aún cuando las enzimas hepáticas estén elevadas. Por lo tanto, es muy importante que tú y tu doctor vigilen las enzimas hepáticas periódicamente a través de análisis de sangre. Sin embargo, las personas con hepatotoxicidad grave pueden presentar síntomas, que son muy parecidos a los síntomas de la hepatitis viral (por ejemplo la hepatitis B o la hepatitis C). Los síntomas de hepatitis incluyen:
Si estás experimentando alguno de estos síntomas, es muy importante que hables con tu médico o con otro proveedor de atención médica. ¿La hepatotoxicidad le ocurre a todos los que toman medicamentos anti-VIH? No. Se hicieron muchos estudios para detectar el porcentaje de pacientes que desarrollan hepatotoxicidad, de acuerdo con los distintos medicamentos anti-VIH que estaban tomando. Un estudio en particular, realizado por investigadores de los Institutos Nacionales de Salud, observó las tasas de hepatotoxicidad en 10.611 personas VIH positivas que estaban participando en 21 estudios clínicos subvencionados por el gobierno entre 1991 y 2000. En general, el 6,2% de los participantes en los estudios clínicos experimentaron hepatotoxicidad grave. Entre los participantes que tomaron inhibidores no nucleósidos de la transcriptasa reversa (ya sea Viramune, Sustiva o Rescriptor) en combinación con dos análogos nucleósidos, el 8,2% presentó hepatotoxicidad grave. De los participantes que tomaron un inhibidor de la proteasa combinado con dos análogos nucleósidos, el 5% presentó hepatotoxicidad grave. Lamentablemente, los estudios clínicos no siempre reflejan lo que va a pasar en la realidad. Muchos estudios clínicos sólo siguen a los participantes durante un año; y nosotros sabemos que las personas VIH positivas deberán tomar esos medicamentos durante muchos años, lo que puede aumentar el riesgo de hepatotoxicidad. Más aún, la mayoría de los estudios clínicos reclutan pacientes que no tienen otras condiciones que puedan aumentar aún más el riesgo de hepatotoxicidad. Por ejemplo, se cree que las mujeres y las personas mayores de 50 años corren un riesgo mayor de desarrollar hepatotoxicidad. La obesidad y el consumo excesivo de alcohol también pueden aumentar las posibilidades de que se produzca esta condición. Además, existe la sospecha bien fundada de que las personas VIH positivas coinfectadas con hepatitis B o C tienen mayores probabilidades de experimentar hepatotoxicidad que aquellas que sólo están infectadas con el VIH. Tengo VIH y hepatitis C. ¿Significa que no puedo usar medicamentos anti-VIH? No. Sólo porque tengas hepatitis C o B (dos infecciones virales que pueden provocar inflamación o daño en el hígado) no significa que no puedas tomar medicamentos anti-VIH. Sin embargo, es importante saber que el riesgo de lesiones hepáticas puede ser mayor si tienes cualquiera de estas infecciones y estás tomando medicamentos anti-VIH. Aunque se realizaron muchos estudios para observar los índices de hepatotoxicidad de las personas coinfectadas con VIH y hepatitis B o C, que estaban tomando medicamentos anti-VIH, con frecuencia existen discrepancias en los resultados. Por ejemplo, un estudio realizado por la Red de Salud de la Comunidad de San Francisco demostró que Viramune® (nevirapine) era el único medicamento anti-VIH que aumentaba significativamente el riesgo de hepatotoxicidad en las personas coinfectadas con VIH y hepatitis C o B. Pero también han habido resultados que sugieren que Viramune no tiene más o menos posibilidades de causar hepatotoxicidad a los pacientes coinfectados que el resto de los medicamentos anti-VIH. De todos modos es importante vigilar los aumentos de las enzimas hepáticas durante los primeros tres meses de tratamiento con Viramune. En cuanto a los inhibidores de la proteasa, se realizaron algunos estudios que demostraron que Norvir® (ritonavir) tiene más posibilidades de causar hepatotoxicidad en las personas VIH positivas coinfectadas con hepatitis C o B. Sin embargo, es poco común que se use la dosis aprobada de Norvir (600 mg, dos veces por día). Lo más habitual es usar dosis mucho más bajas de este medicamento (100 ó 200 mg, dos veces por día), dado que en la actualidad, en la mayoría de los casos se receta para aumentar los niveles de otros inhibidores de la proteasa en la sangre. Ésto, a su vez, probablemente disminuya el riesgo de hepatotoxicidad en las personas que sólo están infectadas con VIH o coinfectadas con VIH y hepatitis C o B. Si hay algo que está claro, es que las personas coinfectadas con VIH y hepatitis C o B deben trabajar en estrecha colaboración con sus doctores para desarrollar planes de tratamiento seguros y eficaces. Por ejemplo, en la actualidad, muchos expertos creen que si tienes VIH y hepatitis C, debes pensar en comenzar el tratamiento para la hepatitis C mientras tus recuentos de células T continúen altos, antes de que sea necesario iniciar el tratamiento para el VIH. Un tratamiento o el control exitoso del VHC es quizás, la mejor forma de reducir el riesgo de hepatotoxicidad una vez que empieces a tomar los medicamentos anti-VIH. Si deseas aprender más acerca de la hepatitis C y sus tratamientos, lee la lección siguiente:
También es primordial que vigiles cuidadosamente la función del hígado mientras estás tomando medicamentos anti-VIH. Es importante averiguar el valor de las enzimas hepáticas antes de comenzar a tomar medicamentos anti-VIH. Aún cuando sean mayores de lo normal debido a la hepatitis C o B, puedes controlar de cerca tus niveles mientras estés en tratamiento. ¿Hay alguna manera de revertir o prevenir eficazmente la hepatotoxicidad? Si te dijeron que los medicamentos anti-VIH te están causando toxicidad hepática, es posible que tú y tu doctor quieran descubrir cuál es el medicamento (o la combinación de medicamentos) que están provocando el aumento de las enzimas hepáticas. Entonces, si trabajan juntos, podrán determinar si es necesario suspender el o los medicamentos responsables de la toxicidad, y analizar la posibilidad de cambiarlo(s) por otro(s) más nuevo(s) que sea(n) menos proclives a causar toxicidad hepática. Por suerte, brindar una atención adecuada al hígado no se limita a evitar o cambiar ciertos medicamentos anti-VIH. Algunas de las próximas secciones dentro de esta lección tratan algunas de las cosas más importantes que puedes hacer para proteger al hígado mientras estás tomando los medicamentos anti-VIH. ¿Qué debo saber sobre el alcohol? Hay muchísima información que confirma que el consumo desmedido de alcohol (que generalmente se define como más de cinco bebidas diarias) puede causar daño hepático. También se sabe que el consumo excesivo de alcohol puede empeorar la enfermedad hepática en las personas con hepatitis B y C. Sin embargo, aún no se sabe a ciencia cierta si beber muy poco o en forma moderada (no más de una o dos bebidas diarias) es perjudicial para el hígado, especialmente en las personas que están tomando medicamentos regularmente. Si bebes alcohol, es importante que hables sobre esto con tu médico. También es importante destacar que la Asociación Hepática Norteamericana (American Liver Association) recomienda no consumir más de una bebida por día. Algunos medicamentos, como Flagyl® (usado para tratar algunas infecciones parasitarias), no se deben combinar con alcohol. Si además tienes hepatitis, la mayoría de los expertos aconsejan mantenerse completamente alejado del alcohol. ¿Qué pasa con mi dieta? ¿Puedo comer mejor para mejorar la salud de mi hígado? Sin lugar a dudas. Además de ser el responsable de procesar los medicamentos, el hígado también debe procesar y eliminar las sustancias tóxicas de los líquidos y de los alimentos que consumimos todos los días. De hecho, entre un 85 % y un 90 % de la sangre que sale del estómago y de los intestinos contiene nutrientes de los líquidos y de los alimentos que consumimos, para que el hígado continúe procesándolos. Por lo tanto, una dieta bien equilibrada es una excelente forma de eliminar parte del estrés del hígado y de ayudarlo a que se mantenga sano. Aquí hay otras sugerencias para tener en cuenta:
Se comprobó que existen muchas vitaminas y minerales que son saludables para el hígado, y muchos expertos en nutrición recomiendan que las personas con riesgo de desarrollar toxicidad hepática traten de conseguir estos alimentos en el mercado. Ellos son:
¿Qué debo saber sobre los suplementos nutricionales y las hierbas? El mercado de alimentos naturales vende muchos productos que afirman ser buenos para el hígado. Algunas de las terapias alternativas que se cree contribuyen a evitar o a controlar el daño hepático son: el ácido tiótico, el Sho-Saiko-To (SSKT), la coenzima Q-10, el glicerricino, el cardo mariano (sylmarin), la N-acetilcisteína (NAC), el astrágalo, la achicoria, el diente de león, la centauria, la mandrágora americana y la celandina. Lamentablemente, no existen muchos datos provenientes de investigaciones que permitan llegar a la conclusión que éstas (y otras) terapias complementarias son seguras y eficaces tanto para la prevención como para el tratamiento de la hepatotoxicidad o del daño hepático causado por las infecciones. Algunos estudios sugirieron que el cardo mariano, un suplemento muy conocido para la salud hepática, es seguro. También sabemos que NAC se usa en toda Europa y en los Estados Unidos para ayudar a reducir las lesiones hepáticas causadas por el acetaminofeno (Tylenol®). Es importante recordar que sólo porque estas terapias complementarias pueden adquirirse sin receta, no siempre significa que son seguras. Algunas terapias complementarias tienen sus propios efectos secundarios. También es sabido que muchas terapias complementarias pueden interactuar con ciertos medicamentos anti-VIH. Ésto puede aumentar aún más el riesgo de efectos secundarios o posiblemente, reducir la eficacia de los medicamentos anti-VIH que se están usando. Asegúrate de verificar este punto con tu proveedor de atención médica antes de iniciar cualquier terapia complementaria. En lo que concierne a las hierbas medicinales, el Proyecto de Apoyo para la Hepatitis C (Hepatitis C Support Project), que se encuentra en California, ha preparado un listado bastante completo de las hierbas que son potencialmente perjudiciales y las que resultan beneficiosas para el hígado. Veámoslo:
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Última revisión: 2/16/2004
El contenido de esta lección fue escrito por el fundador y los escritores de AIDSmeds.com, y revisado por nuestro editor médico, el Dr. Howard Grossman. Podrás encontrar una biografía de nuestro equipo de escritores en la página "About Us". |
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