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![]() ¿Tomarse un descanso? (Interrupciones del tratamiento anti-VIH) El tratamiento anti-VIH es un compromiso a largo plazo. Para la mayoría de las personas VIH positivas, una vez que comienzan con el tratamiento, lo deben continuar indefinidamente y tener cuidado de tomar los medicamentos exactamente de la manera en que han sido recetados. Sin embargo, es más fácil decirlo que hacerlo. Existen situaciones en las que es necesario interrumpir el tratamiento temporariamente y hay aspectos importantes que recordar cuando se lo interrumpe. Debido a que el tratamiento anti-VIH puede causar efectos secundarios a largo plazo y ser difícil de cumplir todos los días y además es costoso; es posible que se desee interrumpir el tratamiento, aun cuando no sea necesario. Debido a todo esto y a otros retos, existe un gran interés en el estudio de las interrupciones del tratamiento, también conocidas como “interrupciones estructuradas del tratamiento (IET) y “vacaciones de los medicamentos”. Si bien las interrupciones del tratamiento pueden tener varios beneficios potenciales, son sólo apropiadas para ciertas personas VIH positivas que están recibiendo tratamiento anti-VIH. Si estás considerando interrumpir tu tratamiento, asegúrate de leer está lección completa y habla con tu proveedor de salud sobre esta información. Bajo ninguna circunstancia intentes interrumpir tu tratamiento por tu propia cuenta, sin la supervisión directa de tu proveedor de salud. Las interrupciones del tratamiento todavía se consideran experimentales y potencialmente perjudiciales. ¿En algún caso son necesarias las interrupciones del tratamiento? De acuerdo con la mayoría de los expertos en VIH y también con las guías de tratamiento publicadas por el Departamento de Salud y Servicios Humanos de los EEUU y la Sociedad Internacional del SIDA (IAS-USA), una vez que el tratamiento anti-VIH se vuelve una necesidad, se debería continuar indefinidamente. Sin embargo, existen una serie de circunstancias que pueden surgir cuando alguien está recibiendo tratamiento anti-VIH, que podrían requerir la interrupción temporaria del mismo. Estas incluyen:
Cuando haya que interrumpir el tratamiento de inmediato, es mejor dejar de usar todos los medicamentos al mismo tiempo. Sin embargo, si la interrupción del tratamiento se puede planificar por adelantado – tal como en una cirugía electiva o restricciones de viaje – existen algunos aspectos importantes que debes tener en cuenta:
Las personas que tienen VIH y hepatitis B también deben ser cuidadosas con las interrupciones del tratamiento. Si tienes hepatitis B crónica y estás tomando Epivir® (lamivudine), Emtriva® (emtricitabine), Viread® (tenofovir), Combivir® (zidovudine/lamivudine), Truvada® (tenofovir/emtricitabine), Epzicom®( abacavir/lamivudine); Trizivir® (abacavir, zidovudine, lamivudine), ó Atripla™ (efavirenz/tenofovir/emtricitabine), e interrumpes abruptamente cualquiera de estos medicamentos, puedes padecer un “brote de la hepatitis” – un aumento brusco y agudo de las enzimas hepáticas y daño en el hígado. Si tienes VIH y hepatitis B, y necesitas interrumpir temporariamente cualquiera de estos medicamentos, tu doctor debería vigilar tus enzimas hepáticas muy cuidadosamente, al menos hasta que vuelvas a comenzar la terapia. Por sobre todas las cosas, la decisión de interrumpir el tratamiento temporariamente debe consultarse con un profesional de la salud. ¿Qué pasa con otros tipos de interrupciones del tratamiento? Más allá de situaciones específicas, en las que pudiera ser necesario interrumpir la terapia temporariamente, las interrupciones del tratamiento han sido exploradas en los estudios clínicos por varias razones. A nivel práctico, la interrupción del tratamiento puede ayudar a disminuir el costo total del tratamiento, limitar la molestia de tomar medicación diariamente y disminuir potencialmente el riesgo de desarrollar efectos secundarios a largo plazo. Las interrupciones del tratamiento también han sido estudiadas como una manera de fortalecer el sistema inmunológico y ayudar a las personas, que han intentado y fracasado con numerosos medicamentos anti-VIH, a responder mejor a los regímenes de “rescate”. Aquí exponemos algunos de los tratamientos experimentales que se analizaron en estudios clínicos: Fortalecimiento del sistema inmunológico Esta teoría ha sido estudiada en personas que comenzaron el tratamiento a los pocos meses de haber contraído el VIH. Se dice que estos pacientes tienen una “infección primaria con el VIH”, dado que se los diagnostica con VIH durante el período en que tienen síntomas de la infección y todavía no han desarrollado en la sangre los anticuerpos contra el virus. Debido a que estas personas comenzaron la terapia muy pronto después de haberse infectado con el VIH, es posible que su sistema inmunológico esté mejor equipado para controlar satisfactoriamente al VIH como respuesta a las interrupciones del tratamiento. Si bien algunos estudios que incluyeron a pacientes que tenían una infección primaria con VIH y que recibieron tratamiento de inmediato, han demostrado beneficios a corto plazo, en algún momento casi todos los pacientes experimentaron aumentos en sus cargas virales y disminuciones de los recuentos de sus células T. Las investigaciones también concluyeron que las interrupciones del tratamiento no son una manera eficaz de fortalecer el sistema inmunológico para combatir el VIH en personas que tienen una “infección crónica con el VIH”. En términos generales, estas son personas que han estado infectadas con el VIH durante al menos un año. Si bien algunos estudios han sugerido que las interrupciones del tratamiento fueron beneficiosas para algunos pacientes que comenzaron terapia después de un año de haberse infectado, muchos otros estudios no pudieron confirmar estos resultados. Embarazo Para comenzar, las mujeres embarazadas podrían querer interrumpir el tratamiento temporiamente al principio del embarazo debido a las náuseas y vómitos. También, podrían estar preocupadas acerca de cierta información que indica que algunos medicamentos recetados y de venta libre pueden causar daño fetal durante el primer trimestre del embarazo (tres primeros meses). Además, muchas mujeres embarazadas podrían no cumplir los requisitos para comenzar con el tratamiento anti-VIH (por ejemplo, sus recuentos de células T son superiores a 350). De todas maneras, con el propósito de reducir el riesgo de transmisión del virus a sus bebés, es necesario comenzar con una combinación de medicamentos. En esta situación, la terapia se interrumpe habitualmente después del parto. Todos los temas tratados en la sección “Interrupciones necesarias del tratamiento” de esta lección se deben tener en cuenta cuando se interrumpe el tratamiento durante o después del embarazo. Fracaso del tratamiento Lamentablemente, los estudios clínicos que evalúan esta teoría no dieron resultados alentadores. De hecho, para los pacientes que han probado y fracasado varios regímenes de tratamiento anti-VIH – particularmente, aquellos con recuentos bajos de células T – las interrupciones del tratamiento pueden ser peligrosas. Este fue definitivamente el caso de un estudio que fue dado a conocer por un equipo de investigación de Frankfurt, Alemania. El estudio incluyó a pacientes que habían usado, sin éxito, varios regímenes de tratamiento anti-VIH. Muchos de los pacientes que interrumpieron la terapia experimentaron un descenso en sus recuentos de células T muy rápidamente, y algunos desarrollaron alguna de las enfermedades definitorias de SIDA durante la interrupción. Los pacientes que se mantuvieron bajo terapia, aunque tuvieron cargas virales detectables, no experimentaron disminuciones importantes en sus recuentos de células T y ninguno fue diagnosticado con una nueva enfermedad relacionada al SIDA. Aunque sus regímenes de tratamiento anti-VIH no fueron capaces de mantener sus cargas virales en valores no detectables, sí pudieron proteger al sistema inmunológico y prevenir nuevas enfermedades. Buenas respuestas al tratamiento en los valores de la carga viral y de las células T Se han llevado a cabo varios estudios clínicos para determinar la seguridad de este tipo de interrupciones del tratamiento, en las cuales la decisión de interrumpir y re-iniciar la terapia se determina en base a los recuentos de células T. En febrero de 2006 se conocieron los resultados de dos estudios. En el estudio llamado “estrategias para el manejo de la terapia antirretroviral” (SMART, siglas en inglés), fueron enroladas 5.500 personas aproximadamente, con recuentos de células T superiores a 350. Fueron separadas al azar en dos grupos: un grupo de tratamiento continuado, el cual no interrumpió el tratamiento y un grupo que interrumpió el tratamiento cuando sus recuentos de CD4 subieron por encima de los 350, lo re-inició cuando sus CD4 bajaron a menos de 250, lo volvieron a interrumpir cuando subieron a 350 y así sucesivamente. El estudio fue programado para continuar durante 9 años aproximadamente, pero fue suspendido después de 14 meses debido a resultados preocupantes. Datos tempranos indicaron que los pacientes en el grupo que interrumpió el tratamiento corrían un riesgo más elevado de progresión de la enfermedad y muerte; en comparación con los pacientes del grupo que continuó con el tratamiento sin interrumpirlo. Los investigadores del estudio SMART estaban esperanzados de que los pacientes en el grupo que interrumpió el tratamiento experimentarían un menor número de complicaciones que podrían ser causadas por el tratamiento del VIH, tal como ataques al corazón, infarto cerebral, enfermedad arterial coronaria, problemas renales y daño hepático (del hígado). Pero en realidad encontraron más complicaciones en el grupo que interrumpió el tratamiento. Estudios similares produjeron resultados conflictivos. Por ejemplo, en el estudio STACCATO, las personas que interrumpieron el tratamiento y recomenzaron con recuentos de células T4 más altos – 350, comparado con los 250 del estudio SMART – no tuvieron más probabilidades de morir o experimentar una complicación relacionada al SIDA, comparados con aquellos que se mantuvieron bajo tratamiento continuo. Pero otro estudio, el TRIVACAN, reflejó los resultados de SMART. También usó los recuentos de células T4 de 250 para re-iniciar el tratamiento en los pacientes. Otros abordajes en la interrupción del tratamiento han sido estudiados en pacientes que experimentaron buenas respuestas en la carga viral y en el recuento de células T durante el tratamiento. Por ejemplo, algunos estudios han analizado el uso de períodos mensuales y semanales de tiempo para planear las interrupciones. Por ejemplo, el estudio italiano ISS PART, comparó a 137 personas en terapia continuada con 136 personas que hicieron interrupciones cada vez más prolongadas del tratamiento (de uno, dos, o tres meses, cada una continuada por tres meses de tratamiento) y tuvieron resultados positivos: mientras que el grupo que interrumpió el tratamiento tuvo una leve caída de los recuentos de células luego de dos años, el 91% del grupo que interrumpió el tratamiento y el 92% del grupo con tratamiento continuado tuvieron cargas virales menores de 400. También, existe un estudio francés llamado WINDOWS, que comparó un grupo de tratamiento continuado con otro grupo que interrumpió el tratamiento (dos meses en tratamiento y dos meses sin tratamiento) en 403 personas. Luego de 21 meses, no hubo ningún caso de eventos definitorios de SIDA en ninguno de los dos grupos. Si bien más personas en el grupo de tratamiento continuado tuvieron recuentos de células T superiores a 450 (92% comparado con el 75% de personas en el grupo que interrumpió el tratamiento cada dos meses), el desarrollo de resistencia a los medicamentos fue similar en ambos grupos. ¿Cuál es la conclusión? Al final, como siempre ocurre con los estudios que son diseñados para dar una “respuesta definitiva” a una pregunta trascendente, las conclusiones de estos estudios producen más preguntas que respuestas. Por ahora, el mensaje para las personas con VIH que quieran tomar un descanso del tratamiento, sigue siendo el mismo: las interrupciones del tratamiento son riesgosas y no se deberían intentar sin una evaluación meticulosa de los riesgos y beneficios potenciales, y ciertamente, no sin la guía de un experto en VIH o dentro del marco de un estudio clínico.
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Última revisión: 6/29/2006
El contenido de esta lección fue escrito por el fundador y los escritores de AIDSmeds.com, y revisado por nuestro editor médico, el Dr. Howard Grossman. Podrás encontrar una biografía de nuestro equipo de escritores en la página "About Us". |
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