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Lecciones del VIH y del SIDA Lipodistrofia

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¿Qué es la lipodistrofia?

La palabra "lipodistrofia" es más que un simple trabalenguas, puede desglosarse para revelar su significado exacto. "Lipo" significa grasa y "distrofia" significa un crecimiento o cambio anormal. Al unir los dos significados en palabras sencillas, lo que queda es exactamente lo que se observa en muchas personas que viven con el VIH: cambios anormales en la distribución de la grasa.

Aquí presentamos una revisión sobre los cambios de la grasa que se han observado en las personas VIH positivas:

Acumulación de grasa: Algunas personas experimentaron un aumento importante de la grasa visceral (la grasa ubicada profundamente dentro del cuerpo) alrededor de los intestinos. El término médico para esto es: lipohipertrofia (crecimiento excesivo de grasa). También se ha observado un aumento de grasa en la zona dorsocervical (acumulación de grasa en la parte posterior del cuello y de los hombros, a veces conocida como .joroba de búfalo.), así como aumento de tejido graso en los senos. Algunas personas también han reportado bultos móviles redondeados, o planos debajo de la piel (lipomas).
 
La pérdida de grasa: Algunas personas experimentan una disminución de la grasa de las piernas, los brazos, las nalgas o la cara; lo que hace sobresalir las venas de los brazos y de las piernas, y provoca un hundimiento de las mejillas. En la jerga médica, esto se llama lipoatrofia (reducción del tejido graso).

Muchas personas VIH positivas que toman medicamentos para el VIH también pueden experimentar los siguientes problemas:

Niveles altos de grasa en la sangre: Algunas personas presentan un aumento en la cantidad de grasas o lípidos en la sangre. Los dos tipos de lípidos que aumentan son los triglicéridos y el colesterol. Los niveles altos de colesterol pueden aumentar el riesgo de ataques cardíacos o de infartos cerebrales. El aumento de los triglicéridos puede aumentar el riesgo de lesiones en el páncreas (pancreatitis).
 
Niveles altos de azúcar en la sangre: Algunas personas observan un aumento de los niveles de azúcar o de glucosa en la sangre. Esto también puede asociarse con un aumento de la cantidad de insulina (una hormona producida por el páncreas que ayuda a controlar los niveles de glucosa) en la sangre. Esto puede provocar diabetes, un problema potencialmente peligroso que requiere atención médica.

En esta lección no se analiza en detalle el tema de los niveles elevados de lípidos y azúcares en la sangre. Para aprender más sobre los niveles altos de colesterol y triglicéridos, incluyendo qué los causa, qué significan y cuál es la mejor manera de tratarlos, consulta la lección llamada Riesgos para el corazón. Esta lección se centra fundamentalmente en los cambios en la forma del cuerpo asociados con la lipodistrofia.

¿Qué aspecto tiene?

Para la mayoría de las personas, el cambio es imperceptible. Pero para otros, la lipodistrofia puede ser completamente deformante. Aquí hay dos imágenes. La primera muestra los cambios que pueden producirse en el cuerpo, incluyendo una extensa acumulación de grasa en el abdomen, y detrás del cuello y los hombros, junto con pérdida de grasa en los brazos. La segunda muestra una disminución de grasa en la cara (lipoatrofia facial).

Lipodystrophy picture  

¿Todos estos problemas están interconectados?

Durante muchos años, desde el comienzo del uso masivo de la terapia combinada de medicamentos para el VIH, muchas personas VIH positivas y sus proveedores de atención médica han reportado diferentes tipos de cambios en la forma del cuerpo (lipohipertrofia y lipoatrofia). En consecuencia, ambos problemas fueron agrupados extraoficialmente como parte del mismo síndrome, causado muy probablemente por el tratamiento antiretroviral (ARV). Sin embargo, aún no está claro si estos dos tipos diferentes de cambios en la forma del cuerpo están realmente relacionados. Algunas personas VIH positivas no tiene ningún signo de lipoatrofia ni de lipohipertrofia, algunos padecen uno o el otro, mientras que otros padecen los dos. Debido a que no todas las personas con VIH parecen experimentar los mismos problemas, ha sido difícil establecer una .definición de caso. oficial para la lipodistrofia. Es necesario determinar una definición de caso oficial para que los investigadores puedan comprender su(s) causa(s), prevención y tratamiento.

Para comprender mejor cómo están conectados estos problemas, y ayudar a establecer una definición de caso oficial para la lipodistrofia, los investigadores han estado conduciendo estudios importantes que incluyen a personas VIH positivas con estos síntomas. El primer estudio que estableció una definición de caso fue liderado por el Dr. Andrew Carr, del Hospital St. Vincent de Sydney, Australia. Los resultados del estudio internacional para la definición de caso de lipodistrofia (LDCD, siglas en inglés) fueron dados a conocer en 2003, el estudio incluyó 32 centros de investigación clínica y 1081 pacientes VIH positivos de todo el mundo. En resumen, el estudio indicó que tanto la lipohipertrofia como la lipoatrofia, son características de la lipodistrofia. El estudio también sugirió que las dos características están vinculadas entre sí (si se desarrolla un aumento en la grasa visceral muy probablemente se produzca una disminución en la grasa subcutánea, y viceversa).

La conexión entre lipoatrofia y lipohipertrofia fue cuestionada, sin embargo, desde que se publicaron los datos del estudio sobre los cambios metabólicos y la distribución de grasa en la infección con el VIH (FRAM, siglas en inglés). El estudio estuvo dirigido por el Dr. Carl Grunfeld de la Universidad de California en San Francisco. A diferencia del estudio LDCD, que sólo enroló a personas VIH positivas, el estudio FRAM comparó a voluntarios VIH positivos y negativos. Participaron 825 hombres VIH positivos, 350 mujeres VIH positivas y 338 personas VIH negativas.

Los resultados obtenidos de los hombres enrolados en el estudio FRAM fueron publicados en octubre de 2005. Los resultados obtenidos de las mujeres enroladas en FRAM se publicaron en agosto de 2006.

El estudio demostró que la lipoatrofia fue mucho más común en los voluntarios VIH positivos que en los VIH negativos.

El estudio también demostró que las personas VIH positivas experimentan lipohipertrofia. Sin embargo, esta acumulación de grasa (que fue confirmada a través de estudios de MRI o resonancia magnética) fue en realidad más común en los hombres VIH negativos que en los hombres VIH positivos.

Los resultados de este estudio indican que la lipoatrofia es una complicación específica causada por el VIH o los medicamentos para el VIH, mientras que la lipohipertrofia no lo es, dado que la grasa visceral aumentó de manera similar entre las mujeres VIH negativas y positivas y fue aún más común en los hombres VIH negativos. El estudio también sugirió que la lipoatrofia y lipohipertrofia no están vinculadas (los pacientes que tuvieron aumento de la grasa visceral fueron más proclives a desarrollar aumento de la grasa subcutánea, en lugar de una disminución). En otras palabras, el estudio FRAM sugiere que la grasa visceral y la grasa subcutánea aumentan o disminuyen conjuntamente. Y no que cuando una aumenta la otra disminuye o viceversa.

Los resultados del estudio FRAM, no dicen que la lipohipertrofia no es un problema para las personas VIH positivas. De lo contrario, confirman que un número significativo de personas con VIH padecen esta condición. Lo que los resultados de FRAM dicen es que el problema no es más común en las personas con VIH que en las personas no infectadas. Algunos sugieren que el problema quizás sea más obvio, o visible en personas con VIH, porque muchas personas también tienen lipoatrofia. La mayoría de las personas VIH negativas con lipohipertrofia, también tienen sobrepeso en la cara, glúteos y extremidades, por lo que a veces la grasa en el abdomen o en el pecho no se nota tanto como en las personas VIH positivas. Análisis subsecuentes de los datos de FRAM también han confirmado que la lipohipertrofia puede tener consecuencias graves para la salud.

¿La lipodistrofia afecta a mujeres y hombres en forma diferente?

Varios estudios sugieren que la lipodistrofia afecta de manera diferente a hombres y mujeres. De acuerdo con un estudio grande, basado en encuestas hechas a médicos y pacientes, aparentemente las mujeres son más propensas a experimentar aumentos de las grasas en la parte superior del cuerpo, mientras que los hombres tienen más probabilidad de desarrollar reducciones en la cantidad de grasa en las piernas, brazos, nalgas o rostros. Sin embargo, muchos hombres y mujeres padecen ambos síntomas.

No está claro por qué puede haber diferencias basadas en el sexo. Podría deberse a que los hombres VIH positivos queman grasas más rápido que las mujeres VIH positivas. También podría deberse a influencias hormonales diferentes.

Algunos investigadores creen que esto podría ser un indicio de dos síndromes diferentes: uno con mayores probabilidades de causar pérdidas de grasas y otro asociado al aumento de las grasas. No hay dudas de que es necesario seguir investigando para determinar si realmente hay diferencia entre hombres y mujeres VIH positivos con respecto a la lipodistrofia. Si tales diferencias existen, será aún más importante determinar qué significan y por qué se producen.

Varios estudios más recientes también han confirmado que la lipoatrofia es más común entre las personas blancas con VIH y menos común en las personas negras con VIH. Los hispanos caen más o menos en el medio. Algunos de los mismos estudios han demostrado que menos mujeres negras VIH positivas desarrollan acumulación de grasa en el abdomen que las mujeres blancas o hispanas. Estos datos se basan en estudios de cohortes grandes, por lo que quizás no ofrezcan una visión perfecta de lo que sucede en el mundo real.

¿Qué causa la lipodistrofia?

Hoy los científicos comúnmente aceptan que la causa principal de la lipoatrofia son los medicamentos Zerit (stavudine) y Retrovir (zidovudine). Los estudios demuestran que Zerit es peor que Retrovir. La teoría que prevalece sobre cómo los medicamentos eliminan grasa tiene que ver con los centros productores de energía de las células. Específicamente, Zerit y Retrovir pueden dañar significativamente la mitocondria de las células grasas. No se ha comprobado de manera concluyente si las células dejan de funcionar correctamente o mueren. Sin embargo, muchos expertos creen que ambas cosas suceden. Algunos estudios han descubierto pistas de que los inhibidores de la proteasa, o el inhibidor no nucleósido de la transcriptasa reversa (INNTR) efavirenz (Sustiva o en Atripla), también puede contribuir a la lipoatrofia. Sin embargo, estos resultados no han sido consistentes. Es probable que el VIH pueda causar daño mitocondrial celular, pero parece que Zerit y Retrovir rompen el equilibrio.

Sin embargo, es mucho menos claro cuál pueda ser la causa de la lipohipertrofia. A continuación hay un resumen de lo que sabemos y de lo que no sabemos acerca de las posibles causas de la lipohipertrofia.

Inhibidores de la proteasa (IP): Algunos investigadores creen que los inhibidores de la proteasa pueden afectar la habilidad de ciertas enzimas responsables de la limpieza del excedente de grasas y de mantener el buen funcionamiento de las células grasas. Ésto, a su vez, explicaría el alto nivel de lípidos observado en algunas personas que viven con el VIH. También podría explicar la causa de la acumulación de grasa a la altura del abdomen, de los senos o del cuello. Aún no se sabe con certeza cuál es el inhibidor de la proteasa con más probabilidades de causar lipodistrofia. Se cree que Reyataz (atazanavir) y Prezista (darunavir), ambos inhibidores de la proteasa, tienen  menos probabilidades de causar un aumento de los niveles de lípidos en la sangre (el riesgo de elevación de los lípidos puede aumentar ligeramente cuando Reyataz y Prezista se combina con dosis bajas de Norvir). Ninguno de estos medicamentos ha sido asociado con la acumulación de grasa en estudios clínicos.

En las personas VIH negativas, la lipohipertrofia generalmente va de la mano con el colesterol, los triglicéridos elevados y cambios perjudiciales en la producción de insulina; que regula el azúcar en la sangre. Cuando dichas personas pierden la grasa acumulada, particularmente en el abdomen, generalmente mejoran los problemas de grasa e insulina en la sangre. Esto indicaría que la acumulación de grasa causa los problemas en la sangre, pero algunos estudios sugieren que los problemas con los lípidos y la insulina pueden aumentar las posibilidades de que una persona padezca acumulación de grasa en el abdomen. Si lo último es cierto, esto puede ayudar a explicar por qué algunos han encontrado una asociación entre el uso de inhibidores de la proteasa y la acumulación de grasa, los IP generalmente aumentan los lípidos, y quizás también disminuyan la sensibilidad a la insulina.
 

Inhibidores nucleósidos de la transcriptasa reversa (INTR): Los mismos dos INTR que han sido asociados a la lipoatrofia . Zerit y Retrovir . también han sido relacionados con la reducción de la sensibilidad a la insulina y la diabetes. Como explicamos antes, los problemas para procesar el azúcar en la sangre frecuentemente se asocian con un aumento en la acumulación de grasa en el cuerpo.


 

Otros factores: No todos los que toman IP o INTR desarrollan lipodistrofia o problemas con los niveles del azúcar o de las grasas en la sangre. Es por eso que los investigadores han estado buscando otros factores que pudieran aumentar el riesgo de padecer lipohipertrofia y lipoatrofia cuando las personas están tomando un tratamiento con medicamentos para el VIH. Por ejemplo, las personas que comienzan el tratamiento con recuentos de células CD4 más bajos podrían correr un mayor riesgo de desarrollar lipodistrofia que aquellos que comienzan tratamiento con recuentos de células CD4 más altos. Las personas de más edad también podrían correr un mayor riesgo cuando comienzan tratamiento, en comparación con las personas que son más jóvenes al momento de iniciar el tratamiento. Y cuanto más tiempo haya estado una persona bajo tratamiento con un régimen anti-VIH que contenga IP o INTR, mayor es el riesgo que padezca lipodistrofia o problemas relacionados con el azúcar y las grasas.

El VIH en sí mismo podría ser un factor a considerar. Mucho antes de que las personas comenzaran a tomar combinaciones de medicamentos para el VIH, las personas VIH positivas tenían más probabilidades de tener niveles elevados de triglicéridos en la sangre y de padecer cambios en la forma del cuerpo, en comparación con las personas VIH negativas. Y debido a que en la actualidad muchas personas VIH positivas viven más tiempo cuando reciben tratamiento combinado para el VIH, los problemas de las grasas relacionados con el VIH continúan empeorando. Los investigadores todavía continúan evaluando los efectos del VIH (y de los problemas del sistema inmunológico) en relación a la manera en que nuestro cuerpo acumula y utiliza los lípidos. También están evaluando cómo el VIH que no está bajo control afecta no sólo al sistema inmunológico. Una mayor replicación del VIH está ligada a un mayor riesgo de ataque al corazón, engrosamiento de las arterias y posiblemente resistencia a la insulina . todos los cuales están relacionados a la acumulación de grasa abdominal en las personas no infectadas.

Las personas con VIH también tienen más posibilidades que la población general de ser fumadores o haber fumado. Muchos estudios de personas VIH negativas han encontrado que fumar tabaco no sólo lleva al desarrollo de placas en las arterias, sino que se asocia con un aumento de colesterol y triglicéridos, con problemas de insulina y de acumulación de grasa en el abdomen, especialmente en los hombres.

Los investigadores también han estado investigando factores genéticos que pudieran aumentar o disminuir el riesgo de padecer lipodistrofia y problemas en los niveles de azúcar y grasa en la sangre. Algunas personas podrían tener mutaciones genéticas (conocidas científicamente como .polimorfismos.), que pudieran afectar la manera en que las células trabajan en el cuerpo (incluyendo las células grasas). Las personas con estos polimorfismos que toman ciertos medicamentos para el VIH pueden correr un riesgo más alto de padecer cambios en la forma del cuerpo y problemas con los niveles de las grasas y azúcar en la sangre. Es necesario continuar investigando para entender mejor nuestras diferencias genéticas y el papel que pudieran cumplir en el desarrollo de efectos secundarios del tratamiento con medicamentos para el VIH.

¿Es peligrosa la lipodistrofia?

Algunos síntomas de la lipodistrofia, si no se controlan, pueden poner en peligro la vida. Aunque por lo general son menos peligrosos, pueden resultar dolorosos de manejar, tanto física como mentalmente.

Algunos cambios en la forma del cuerpo (particularmente el aumento de la grasa en la zona de los senos o el cuello) no amenazan la vida. Sin embargo, a algunas personas pueden causarles molestias y dolor. Por ejemplo, la grasa depositada en la parte posterior del cuello puede causar dolores de cabeza, y problemas para respirar y dormir. También el agrandamiento de los senos puede causar dolor de espalda.

Un cambio en la forma del cuerpo que puede ser un riesgo para la salud es el aumento de la grasa profunda en la zona del abdomen. Este tipo de grasa (grasa visceral) puede acumularse adentro y alrededor de los órganos vitales como el hígado y el corazón, lo que puede impedir que funcionen correctamente. Si bien muchas personas VIH positivas experimentan este tipo de acumulación de grasa, existen escasos informes acerca de problemas que pusieron la vida en peligro.

La pérdida de grasa en las piernas, los brazos, las nalgas y la cara, junto con el aumento de la grasa en la parte superior del cuerpo, puede tener serios efectos en la forma en que las personas se ven a sí mismas. Ésto puede causar distintos grados de depresión, ansiedad, aislamiento social y pérdida de la autoestima. Por lo tanto, si bien no expone a las personas a un peligro físico, el tratamiento de los efectos psicológicos de los cambios en la silueta puede ser igualmente difícil.

Un motivo de gran preocupación es el aumento del nivel de lípidos y de glucosa observado en muchos de los pacientes con lipodistrofia. El aumento en los niveles de lípidos, que incluyen triglicéridos y colesterol, puede exponer a las personas con VIH a un gran riesgo de desarrollar enfermedades del corazón, o de experimentar un ataque cardíaco o un infarto cerebral. Si deseas saber más sobre los peligros potenciales y el tratamiento de estos problemas, consulta nuestra lección llamada Riesgos para el corazón. La elevación de los niveles de glucosa e insulina aumentan significativamente las posibilidades de desarrollar diabetes, una enfermedad que puede causar problemas visuales y renales, y que puede poner en peligro la vida.

¿Es posible tratar la lipodistrofia?

Debido a que todavía no tenemos una definición ampliamente aceptada para la lipodistrofia y aún estamos tratando de encontrar la causa de la lipohipertrofia, tampoco tenemos tratamientos efectivosEl desarrollo de tratamientos efectivos para la lipodistrofia depende de esta información.

Hay muchos enfoques de tratamientos que se están investigando, pero hasta el momento ninguno demostró ser eficaz. Sin embargo, los primeros resultados de los estudios clínicos y de los informes verbales entre pacientes y doctores, muestran un cuadro prometedor. Aquí hallarás un resumen de lo que se está probando y estudiando, primero para la lipoatrofia y luego para la lipohipertrofia, primero para la lipoatrofia y luego para la lipohipertrofia:

Tratamientos para la lipoatrofia:

Evitar o sustituir ciertas terapias ARV: Como se mencionó antes, dos INTR han sido fuertemente relacionados con la lipoatrofia: Zerit y Retrovir. Es principalmente por este motivo que el Departamento de Salud y Servicios Humanos (DHHS, siglas en inglés) recomienda, en las guías de tratamiento del VIH que publican, que las personas VIH positivas eviten usar estos medicamentos siempre que sea posible. En las personas que ya han desarrollado lipoatrofia, se recomienda cambiar cualquiera de los medicamentos culpables, ya sea por tenofovir (que se encuentra en Viread, Truvada y Atripla) o abacavir (que se encuentra en Ziagen, Epzicom y Trizivir). Los estudios han demostrado que el avance de la lipoatrofia no solo se detiene después de sustituir esos medicamentos, sino que en algunos casos se resuelve. Las personas que no han desarrollado lipoatrofia deberían evitar usar Zerit o Retrovir para prevenir el problema.

Cirugía plástica: La cirugía para restaurar la redondez facial y en los glúteos se ha vuelto muy popular. Existen dos rellenos inyectables no-permanentes, aprobados para tratar la lipoatrofia facial en los Estados Unidos. Ningún relleno ha sido aprobado específicamente para rellenar los glúteos, debido a los efectos de la lipoatrofia, sin embargo los implantes gortex son un tratamiento aprobado en Estados Unidos para restaurar la plenitud en áreas grandes del cuerpo que han sido ahuecadas.

La grasa, los sustitutos de grasa y los espesantes de la piel, inyectados directamente en la cara, han sido usados por muchos dermatólogos y cirujanos plásticos. Muchas personas van a otros países donde rellenos más permanentes están disponibles, a pesar de que las personas deben hacer muchas investigaciones acerca de los tratamientos propuestos y sobre los médicos y clínicas que quieren considerar. Para leer una lección completa sobre la lipoatrofia facial, incluyendo posibles tratamientos, puedes leer Cambios en tu cara (lipoatrofia facial).

Si estás considerando la cirugía plástica para corregir cambios en la grasa de tu cuerpo, es muy importante que consultes a un cirujano plástico (o dermatólogo) que tenga experiencia en realizar cirugías en personas VIH positivas con este tipo de problemas. Algunas compañías de seguro privadas han pagado por este tipo de cirugías plásticas. Los proveedores de atención médica que realizan estos procedimientos deberían contactar a tu compañía de seguros para confirmar que el procedimiento es necesario para la calidad de vida y por razones médicas

Medicamentos para los cambios en la forma del cuerpo: Los glitazones, como pioglitazone (Actos) y rosiglitazone (Arandia), pertenecen a una clase de medicamentos llamada thiazolidinediones. Se los conoce mejor por su capacidad de hacer que las células sean más sensibles a la insulina, por lo que están aprobados para el tratamiento de la diabetes. Resulta interesante quetambién han demostrado corregir la función de las células grasas. Como resultado, han sido estudiados como posibles tratamientos para la lipodistrofia, particularmente la lipoatrofia. Ha habido varios estudios que evalúan Actos y Arandia para corregir la lipoatrofia, incluyendo un estudio australiano, finalizado en 2004, que no pudo encontrar ningún beneficio en los pacientes con lipoatrofia, aunque algunos estudios pequeños han encontrado algunos de beneficio [para más información lee Cambios en tu cara (lipoatrofia facial)].
 

Tratamiento para la lipohipertrofia:

Cirugía plástica: Si bien no ha habido estudios clínicos sobre la liposucción para el tratamiento de la lipodistrofia, muchas personas VIH positivas reportan que puede reducir la acumulación de grasa en los senos y en la parte posterior del cuello. En general, la liposucción no se puede usar para remover la grasa visceral, grasa profunda dentro del cuerpo; durante este procedimiento existe el riesgo de perforar o dañar los órganos internos. También es importante notar que la liposucción para reducir la grasa en los senos y en la parte posterior del cuello podría no ser permanente, algunas personas han observado que la grasa vuelve a acumularse, generalmente varios meses después del procedimiento. La liposucción también puede ser dolorosa y en general los costos no están cubiertos por los seguros médicos, a pesar de que algunas personas han obtenido reembolsos por este tipo de procedimiento caro.

Si estás considerando hacerte una liposucción para corregir cambios en tu cuerpo, es muy importante que consultes con un cirujano plástico (o dermatólogo), que tenga experiencia en realizar cirugías en personas VIH positivas con este tipo de problemas. Algunas compañías de seguro médico privadas han pagado por este tipo de cirugías plásticas. El proveedor de atención médica que realiza el procedimiento debería comunicarse con la compañía de seguros para confirmar que el procedimiento es necesario por motivos médicos y de calidad de vida.
 

Medicamentos reductores de lípidos: Los niveles altos de triglicéridos y colesterol en la sangre aumentan mucho el riesgo de experimentar enfermedades cardíacas, ataques cardíacos o infartos cerebrales. En nuestra lección, Riesgos para el corazón hay un resumen de estos medicamentos.
 

Medicamentos para tratar los cambios en la forma del cuerpo: Dos medicamentos han demostrado la capacidad para disminuir la grasa acumulada, al menos en parte (uno es una hormona del crecimiento sintética [Serostim], y el otro un factor sintético de liberación de la hormona del crecimiento llamado Egrifta [tesamorelin]. La compañía que fabrica Serostim, EMD Serono, no ha podido generar suficientes datos para que el medicamento reciba aprobación para la lipohipertrofia relacionada con el VIH, pero el medicamento está aprobado para combatir el síndrome de desgaste (wasting) relacionado con el SIDA.

Egrifta fue aprobada en noviembre del 2010 para el tratamiento de lipohipertrofia y se vende en los Estados Unidos por la fabrica EMB Serono. En pruebas clínicas, Egrifta fue capaz de reducir la grasa visceral del estómago en un 15 porciento de promedio. Cuando las personas paran de tomar Egrifta, la grasa visceral del estómago regresa y por el momento la terapia tiene que continuar por un tiempo indefinido. Aunque Egrifta tiene menos efectos secundarios que Serostim, por lo menos en un periodo de un año-el tiempo más largo que se ha estudiado-existe la preocupación de que pueda causar diabetes.  También no está claro si el efecto de Egrifta resulte en la reducción de enfermedad cardiovascular, la cual puede ocurrir cuando las personas han logrado reducir la grasa visceral por medio de otros métodos, como la dieta y el ejercicio.  Se espera que EMB Serono anuncie un programa de asistencia al paciente a principios del 2011 para personas que no tienen seguro médico y que no pueden costear la medicina.
 

Dieta y ejercicios: Un puñado de informes de investigaciones demostró que algunos pacientes que aumentaron el ejercicio físico o empezaron una dieta con bajo contenido graso, experimentó una disminución en sus niveles de lípidos y en los cambios en la forma del cuerpo. En general podemos decir que disminuir el consumo de grasas saturadas, tales como las halladas en los productos de animales, puede ayudar a disminuir el nivel de colesterol. Para reducir los niveles de triglicéridos, puede ser útil disminuir la cantidad de grasas y de carbohidratos. Dado que todos podemos obtener beneficios realizando más ejercicios físicos y de una dieta saludable, a todas las personas VIH positivas (tengan o no lipodistrofia) se les recomienda que consulten un nutricionista o dietólogo sobre los pasos necesarios para mejorar su estado nutricional y sus niveles de actividad.
 

Cambio de tratamiento: Si bien ningún tratamiento ARV ha demostrado la capacidad de revertir la lipohipertrofia, existen medicamentos disponibles que producen un efecto menor sobre el colesterol y los triglicéridos. Estos incluyen los INNTR Viramune (nevirapine) e Intelence (etravirine), el inhibidor de la integrasa Isentress (raltegravir) y el inhibidor de la entrada Selzentry (maraviroc). Dos inhibidores de la proteasa, Reyataz y Prezista (darunavir), tienen menos probabilidades de aumentar los niveles de colesterol y triglicéridos, pero ambos requieren ser potenciados con una dosis baja de Norvir (ritonavir). Norvir aumenta los niveles de colesterol y triglicéridos. Por lo tanto, cualquier beneficio potencial de estos medicamentos podría ser parcialmente anulado por Norvir.

¿Cuáles son los próximos pasos?

Obviamente, los investigadores tienen mucho trabajo. En cuanto a la lipoatrofia, sabemos mucho acerca de cómo prevenirla, pero aún no tenemos tratamientos significativamente efectivos para revertirla. Una mayor comprensión de lo que le sucede a las células grasas . muerte, discapacidad o ambos . quizás pueda señalar el camino hacia tratamientos efectivos. En cuanto a la lipohipertrofia, los investigadores aún tienen que determinar los factores subyacentes y cuánto contribuye cada uno de ellos a dicho problema.

La incertidumbre en la investigación sobre la lipodistrofia es frustrante, especialmente para las personas que están experimentando uno o más de sus síntomas. La verdad es que no resulta fácil hallar respuestas. Las buenas noticias son que este problema se convirtió en el mayor objetivo del esfuerzo de los investigadores (hay muchos científicos trabajando para encontrar las respuestas que necesitamos). Por eso, no pierdas de vista este sitio y otros similares para obtener las últimas novedades sobre las investigaciones con relación a la lipodistrofia.

Si estás experimentando algún síntoma de lipodistrofia, tal como cambios en la forma de tu cuerpo, asegúrate de hablar sobre el tema con tu proveedor de atención médica. Y no tengas miedo de hablar con tu doctor sobre la nueva información que encuentras en Internet o en otra parte. La epidemia del SIDA nos enseñó a ser ingeniosos con las estrategias de tratamiento que tenemos disponibles. Lidiar con la lipodistrofia requerirá la misma visión optimista, al menos hasta que dispongamos de terapias eficaces.

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Última revisión: 2/11/2011

El contenido de esta lección fue escrito por el fundador y los escritores de AIDSmeds.com. Podrás encontrar una biografía de nuestro equipo de escritores en la página "About Us".

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