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Lecciones del VIH y del SIDA Temas especiales para mujeres con VIH

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Introducción

El propósito de esta lección consiste en ayudar a las mujeres VIH positivas (y a quienes las apoyan) a entender mejor sobre los retos singulares que podrían enfrentar y qué pueden significar en términos de la atención médica que ellas reciben.

Si eres una mujer que vive con el VIH, esperamos que transmitas la información de esta lección a tu equipo de atención médica y a las demás personas que te apoyan. En AIDSmeds.com creemos firmemente en que las mujeres VIH positivas deberían desempeñar una función activa en su atención médica, lo que significa que si tienen miedos o inquietudes, deben preguntar y exigir respuestas a su proveedor de atención médica. Esperamos que esta lección pueda ayudar a las mujeres VIH positivas a entender mejor el VIH y el SIDA, porque las atañe específicamente, y que pueda también ayudarlas a comunicarse mejor con sus proveedores de atención médica.

¿Cuántas mujeres tienen VIH o SIDA?

A nivel mundial, el número de mujeres con VIH y SIDA continúa aumentando, y de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS) 17,5 millones de mujeres estaban infectadas con VIH hacia fines de 2005.

De acuerdo con los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) entre el año 2000 y el 2004, el número de casos estimados de SIDA en los Estados Unidos aumentó un 10% entre las mujeres y un 7% entre los hombres. En el año 2004, las mujeres representaron el 27% de los 44.615 casos de SIDA nuevos entre adultos y adolescentes. El VIH afecta desproporcionadamente a las mujeres latinas y afro-americanas. Juntas representan menos del 25% de la población femenina en los EEUU, sin embargo representan más del 79% de los casos de SIDA en las mujeres.

En los Estados unidos la mayoría de las mujeres se infectan con el VIH durante prácticas sexuales con un hombre VIH+ o cuando usan jeringas contaminadas para la inyección de heroína, cocaína y anfetaminas. Del total de las infecciones nuevas por VIH, diagnosticadas entre las mujeres en los Estados Unidos durante el 2004, el CDC estimó que el 70% fueron a causa de contacto heterosexual y el 28% debido al uso de drogas inyectables.

Eres VIH positiva. ¿Cuál es el la primera medida que debes tomar?

La primera medida que debes tomar es la más importante: elegir un doctor con el que te sientas cómoda y en quien confíes lo suficiente como para transmitirle información personal. Necesitas elegir a un doctor con quien puedas crear un buen vínculo, para que te sientas cómoda hablando de temas que son importantes para ti (por ejemplo: conducta sexual, método anticonceptivo, inquietudes sobre el embarazo) sin sentirte juzgada en forma negativa. La buena noticia es que hay muchos doctores afectuosos y comprensivos que atienden a mujeres VIH positivas.

Si no sabes adónde recurrir o a quién preguntarle dónde encontrar un doctor con mucha experiencia en la atención de mujeres con VIH, contáctate con tu organización local de servicios para personas con SIDA. Estas organizaciones suelen tener una lista de doctores recomendados del área donde vivas. Puedes acceder al nombre y número de tu organización local de servicios para personas con SIDA llamando a la Línea Nacional de Información sobre el SIDA de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades [CDC National AIDS Hotline]: 1-800-342-AIDS. También puede resultarte útil contactarte con Women Alive, la organización más importante de los Estados Unidos de ayuda a mujeres VIH positivas. El número de teléfono de su línea gratuita de información es: 1-800-554-4876.

¿Con qué frecuencia debería ir al doctor?

Es importante que todas las personas, independientemente de que estén o no infectadas con el VIH, vayan al médico regularmente para una revisación. Las revisaciones regulares son esenciales para las mujeres VIH positivas por dos motivos:

  1. Infección con VIH: Debe observarse con atención la actividad del VIH en el cuerpo, incluyendo sus efectos en el sistema inmunológico y en otras funciones fisiológicas. En términos generales, las mujeres VIH positivas deberían ir al doctor una vez cada seis meses para hacerse análisis de sangre importantes (por ejemplo recuento de células T y carga viral) y una revisación general (por ejemplo presión sanguínea, auscultación del corazón y de los pulmones, revisación de los ojos, oídos y boca). Una vez que se comienza el tratamiento anti-VIH, muchos doctores recomiendan hacerse un análisis de sangre y una revisación general cada tres meses. Si el VIH avanza, podrá ser necesario realizar revisaciones con más frecuencia.
  2. Salud ginecológica: Como se explicará más adelante, las mujeres VIH positivas corren más riesgo de desarrollar problemas ginecológicos, como las infecciones vaginales por hongos, la enfermedad inflamatoria pélvica y problemas cervicales. Por eso, cuando una mujer descubre que es VIH positiva, debería hacerse un examen ginecológico la primera vez que va al doctor. Si todo resulta normal, será conveniente repetir el examen seis meses más tarde. De allí en más, bastará con un examen ginecológico por año. Sin embargo, si un examen ginecológico no es normal o si el doctor advierte un problema que requiere tratamiento, puede ser necesario efectuar estudios ginecológicos con mayor frecuencia. Nota: Si alguna vez tienes sangrados anormales entre los períodos, flujo anormal, dolores, hinchazón o prurito en o alrededor de la vagina o en el bajo vientre, deberías contactarte de inmediato con tu doctor. Aunque no sea la fecha en que corresponde hacerte el examen ginecológico, estos problemas deben revisarse cuando se presentan.

¿Cómo debería prepararme antes de la visita al doctor?

Para la primera consulta con tu proveedor de atención médica (que puede ser un doctor, un osteópata, un enfermero profesional certificado o un asistente médico) deberías proporcionar tanta información como puedas acerca de tu historia clínica. La mejor manera de hacer esto es escribir toda la información que puedas antes de la primera consulta. Tendrías que estar preparada para hablar de los siguientes temas con tu proveedor de atención médica:

  • Tu historia clínica (enfermedades graves, enfermedades de transmisión sexual, cirugías, abortos espontáneos, abortos, embarazos y alergias que hayas tenido).
     
  • Problemas actuales de salud, incluyendo la fecha y el lugar en que te enteraste de que estabas infectada con el VIH.
     
  • Antecedentes sexuales (número aproximado de parejas sexuales, antecedentes de sexo anal y vaginal).
     
  • Ciclo menstrual.
     
  • Antecedentes de salud mental (ansiedad, depresión, irritabilidad, etc.).
     
  • Medicamentos que tomas o que tomabas en el pasado.
     
  • Hierbas o líquidos y pastillas no recetados que tomes por cualquier motivo.
     
  • Vacunas recibidas.
     
  • Método anticonceptivo y frecuencia con que lo usas.
     
  • Drogas que consumas.
     
  • Hábitos de cigarrillo y bebidas alcohólicas.
     
  • Historia clínica de familiares directos.

¡No tengas vergüenza! Es importante que tu doctor sepa tanto de tu historia clínica como sea posible. Por ejemplo, a muchas personas les da vergüenza hablar con sus doctores sobre el sexo y el consumo de drogas. Sin embargo, ambos pueden tener un gran impacto en la salud física y mental, y deberían ser temas hablados abiertamente para que el doctor sepa qué problemas específicos debe contemplar.

También hay algunas cosas que puedes hacer antes de visitar a tu doctor, para prepararte para un examen físico.

  • La mejor fecha para ir al doctor (si sabes que te vas a hacer un examen ginecológico) es una semana después del período, y la peor fecha es la semana anterior al ciclo menstrual.
     
  • Algunos doctores recomiendan a sus pacientes que un flebotomista (una persona certificada para sacar sangre para análisis de laboratorio) se encargue de sacarles sangre, en general, en un laboratorio dentro de la clínica u hospital, para que se pueda revisar el recuento de células T, la carga viral y otros valores sanguíneos importantes en el momento de la consulta. Para este procedimiento suele ser necesario sacarse sangre una o dos semanas antes de la consulta con el doctor.
     
  • No uses duchas vaginales desde, al menos, dos o tres días antes de la consulta médica. Tampoco deberías mantener relaciones sexuales 24 horas antes de la revisación.
     
  • Te sentirás más cómoda durante el examen pélvico si orinas antes del examen.

¿Qué sucederá durante la revisación médica?

La revisación médica sigue varios pasos. Si quieres saber más acerca del procedimiento de la revisación médica y entender qué estudia el doctor, no seas tímida: ¡pregunta!

  • Para comenzar la revisación, el doctor o la enfermera suele tomar la presión sanguínea, el pulso y pesarte. Siempre deberías comunicar al doctor o a la enfermera cuándo fue el primer día del último período y si tienes alguna molestia.
     
  • El doctor usará el estetoscopio para auscultar el corazón y los pulmones, revisará que no tengas bultos o alteraciones en las mamas y te palpará el abdomen para saber si presentas alguna anomalía. Un examen de mamas confiable debería tomar aproximadamente unos 30 segundos en cada mama.
     
  • Durante el examen de mamas, el doctor debería hablarte acerca del autoexamen de mamas mensual. Si tú no conoces el procedimiento, te proporcionaría instrucciones acerca de cómo realizar este autoexamen. Si tienes 35 años o más, el doctor también debería comentarte la posibilidad de una mamografía para detectar el cáncer de mama.
     
  • Tu doctor también puede considerar conveniente realizar un examen pélvico, en el que se palpa y estudia la parte interna de la vagina. Si tu doctor de cabecera o tu ginecólogo es un hombre, y te pone nerviosa que realice el examen, puedes pedir que haya una enfermera presente en la habitación; nadie cuestionará este pedido.
     
  • Para realizar el examen pélvico, se te pedirá que te recuestes en la silla de examen y que coloques los pies en los estribos. Una vez que tengas las piernas firmemente apoyadas y las rodillas separadas, se introducirá un espéculo de metal o de plástico en la vagina. Este instrumento permite que el doctor pueda ver mejor la parte interna de la vagina y el cuello del útero (ubicado al fondo de la vagina) para realizar el examen y efectuar un Papanicolau.
     
  • El Papanicolau se realiza raspando suavemente las células de la superficie del cuello del útero. Una vez que se recogen estas células, se las examinará con un microscopio para detectar si hay alguna anomalía. Para realizar un Papanicolau, se introduce un hisopo largo de algodón que se usa para raspar levemente el cuello del útero. Aunque esto no suele ser doloroso, puede resultar molesto durante unos segundos.
     
  • Una vez concluido el Papanicolau, el proveedor de atención médica (con guantes puestos) introduce un dedo en la vagina mientras que con la otra mano palpa la parte inferior del abdomen para conocer el tamaño, forma y posición del útero.
     
  • Tu doctor también puede considerar necesario introducir un dedo en el recto para examinar su condición. Es posible que el doctor quiera hacerte un Papanicolau anal para examinar las células del recto. Ésto se debe a que las mujeres que tienen resultados anormales en el Papanicolau de cuello uterino también pueden tenerlos en un Papanicolau anal.

¿En qué aspectos el VIH afecta a la mujer de manera distinta que al hombre?

En su mayor parte, el VIH afecta de igual manera a hombres y mujeres. Tanto los hombres como las mujeres que viven con el VIH pueden manifestar síntomas leves de infección, incluso antes de que el virus dañe el sistema inmunológico. Estos síntomas incluyen: fiebre baja, sudor nocturno, fatiga y pérdida de peso. A medida que la enfermedad avanza, tanto los hombres como las mujeres corren el riesgo de contraer una serie de infecciones oportunistas, tales como la neumonía por Pneumocystis (PCP, sigla en inglés) y el complejo Mycobacterium Avium (MAC, siglas en inglés). Sin embargo, así como es más probable que los hombres desarrollen ciertas enfermedades relacionadas con el SIDA (por ejemplo: sarcoma de Kaposi, un tipo de cáncer de piel), es más probable que las mujeres padezcan ciertas complicaciones relacionadas con el SIDA (que se explican en la siguiente sección).

Se ha debatido sobre si las mujeres VIH positivas progresan al SIDA ( y se mueren antes) que los hombres VIH positivos. Los estudios conducidos en los comienzos de la epidemia del SIDA sugirieron que había una diferencia, relacionada a una supervivencia más corta que los hombres. Las investigaciones llevadas a cabo en años más recientes confirmaron que las mujeres parecerían ser más susceptibles a la enfermedad y a la muerte que los hombres, pero no por diferencias biológicas. Dicha diferencia pareciera ser debido a que las mujeres enfrentan barreras económicas y sociales, inclusive la falta de acceso al diagnóstico de VIH, a la atención médica y a servicios en general; la falta de motivación personal; atención más centrada en el cuidado de la salud de sus niños que en la propia y falta de apoyo. Los expertos de salud pública, basados en estos datos, aumentaron sus esfuerzos en el área de diagnóstico de VIH en mujeres y para asegurar que se vincule a las mujeres que resulten positivas, a servicios de apoyo y a una atención médica adecuada.

Las recomendaciones para comenzar el tratamiento anti-VIH son similares para ambos grupos, mujeres y hombres. Para más información acerca de cuándo comenzar el tratamiento anti-VIH y acerca de las cuestiones que puedes consultar con tu doctor, dirígete a la siguiente lección:

Lecciones del VIH y del SIDA ¿Cuándo debería comenzar el tratamiento y qué medicamentos debería tomar primero?

¿Hay problemas específicos relacionados con el SIDA que las mujeres deben conocer?

Tanto las mujeres VIH positivas como las VIH negativas pueden contraer enfermedades ginecológicas (infecciones y otras anomalías del aparato reproductor femenino). Sin embargo, las mujeres VIH positivas, en especial si tienen comprometido el sistema inmunológico, tienen más probabilidades que las mujeres VIH negativas de desarrollar problemas ginecológicos que reincidan con mayor frecuencia o cuyo tratamiento sea más difícil. Alguna de estas enfermedades ginecológicas no causan síntomas que se puedan sentir, por lo que es muy importante que vayas al doctor regularmente para detectar cualquiera de estas anomalías.

Herpes genital

El herpes genital es una infección muy frecuente causada por un virus que ocasiona erupciones de llagas en la zona genital. Para las mujeres VIH positivas, estas llagas tienden a ocurrir con mayor frecuencia y a ser más graves que para las mujeres VIH negativas. Los síntomas del herpes genital incluyen: prurito y/o ardor en la zona vaginal o anal; dolor en las piernas, los glúteos o la zona vaginal; flujo vaginal de consistencia mucosa; y presión en el abdomen (vientre). Los sitios en los que las llagas del herpes se producen con mayor frecuencia son los labios mayores (labios exteriores de la vulva) y los labios menores (labios interiores de la vulva). Para más información acerca del herpes genital, haz clic aquí.

Alteraciones menstruales

Los cambios en el período menstrual son comunes tanto en las mujeres VIH positivas como en las negativas. Algunas mujeres observan que el período se vuelve más irregular después de haber contraído el VIH; algunas mujeres VIH positivas tienen un sangrado más (o menos) abundante, o empeora el síndrome premenstrual. Otro trastorno menstrual es la amenorrea, que es la ausencia de período durante más de tres meses en mujeres que no están embarazadas ni están en la menopausia.

Los estudios no han demostrado de manera consistente que las mujeres VIH positivas tienen más probabilidades de sufrir irregularidades menstruales que las mujeres VIH negativas. En consecuencia, muchos expertos no creen que el diagnóstico y tratamiento de problemas menstruales debería manejarse diferente en las mujeres VIH positivas.

Es conveniente que mantengas a tu doctor al tanto de tu ciclo menstrual y que le comuniques cualquier alteración. Si tienes amenorrea, es importante que tú y el doctor investiguen la causa posible. Además de la posibilidad de embarazo o menopausia, hay ciertas infecciones oportunistas, quistes en los ovarios y otros problemas ginecológicos que pueden causar dicha condición y que pueden conducir a complicaciones más graves.

Virus del Papiloma Humano (VPH)

El virus del papiloma humano es una infección de transmisión sexual. En la mujer, puede causar tipos de enfermedades, por lo general en o alrededor del área genital. Una de estas enfermedades son las verrugas, pequeñas elevaciones duras de la piel que crecen en grupos, en o alrededor de la vagina o del ano. También existe displasia—parches o células anormales—que pueden aparecer en el cervix y en el ano. También existe el cáncer del cervix y del ano que puede ser causado por una displasia.

Las mujeres VIH positivas tienen más probabilidades de contraer VPH que las VIH negativas. También tienen más probabilidades de desarrollar displasia, y posiblemente cáncer cervical o anal, como consecuencia del VPH. Para más información acerca del VPH y de la displasia cervical o anal, haz click aquí.

Enfermedad Inflamatoria Pélvica

La enfermedad inflamatoria pélvica es una infección grave causada por una serie de infecciones comunes, incluyendo enfermedades de transmisión sexual, gonorrea y clamidia. La enfermedad inflamatoria pélvica se desarrolla después de que estas infecciones se desplazan desde la vagina hasta otros órganos del cuerpo, donde pueden ocasionar daños severos. Los síntomas más frecuentes de esta enfermedad son: dolor en la parte inferior del abdomen, períodos menstruales irregulares, flujo vaginal y dolor al orinar y la necesidad de orinar con mayor frecuencia.

Generalmente, la infección se trata en el hospital, con una serie de antibióticos intravenosos y comúnmente se recomienda reposo durante dos semanas. Más de un millón de mujeres contraen la enfermedad inflamatoria pélvica cada año en los Estados Unidos, y muchas tienen embarazos ectópicos (embarazos que se implantan en las trompas de Falopio [los conductos que llevan los espermatozoides hacia los ovarios]), causa de más de 100.000 casos de esterilidad. Por este motivo, es muy importante que comuniques al doctor cualquier problema que puedas tener y que te hagas exámenes ginecológicos para detectar anomalías cuya existencia desconozcas.

Candidiasis vaginal

La candidiasis vaginal es una infección por hongos bastante frecuente en muchas mujeres. Sin embargo, es mucho más común en mujeres VIH positivas que tienen recuentos bajos de células T. Los síntomas de la candidiasis vaginal son: sangrado entre períodos y flujo espeso, espumoso y de mal olor. Para más información acerca de la candidiasis vaginal y de cómo se puede tratar, haz clic aquí.

¿Qué sucede con respecto al tratamiento anti-VIH?

Todas las mujeres VIH positivas tienen derecho a recibir tratamiento con medicamentos anti-VIH (si los análisis de sangre y el estado de salud general así lo indican) independientemente de su raza, situación económica, edad y de que estén o no embarazadas. Lógicamente, en el caso de que una mujer VIH positiva quiera quedar embarazada o ya esté embarazada, surgirán muchas preguntas en cuanto a su tratamiento. Muchas de estas preguntas se analizarán en la siguiente lección:

Lecciones del VIH y del SIDA El embarazo y el VIH

Más allá del embarazo en sí, es importante que te tomes tu tiempo para investigar los medicamentos que se usan para tratar el VIH antes de que te decidas a comenzar el tratamiento. A veces, las mujeres VIH positivas pueden permanecer saludables y estables durante mucho tiempo sin tomar medicamentos. Independientemente de tus resultados en el recuento de células T y la carga viral, hay tres factores principales que debes tener en cuenta: si estás o no lista para comenzar el tratamiento, si puedes comprometerte a seguir los programas de dosis, a veces rigurosos, de estos medicamentos, y si estás preparada para comunicar claramente a tu doctor los problemas que se te puedan presentar en el transcurso del tratamiento. Para entender mejor algunas de las cuestiones que deberás considerar y hablar con el doctor, haz clic en el enlace para la lección siguiente:

Lecciones del VIH y del SIDA ¿Cuándo debería comenzar el tratamiento y qué medicamentos debería tomar primero?

Si bien los nuevos medicamentos (y las nuevas combinaciones de medicamentos) que se usan para tratar el VIH son mucho más efectivos que los que se usaban cuando comenzó la epidemia, aún no son perfectos. Puede ser que en algún momento del tratamiento necesites cambiar los medicamentos debido a sus efectos secundarios, porque estás embarazada, por cómo interactúan entre sí o, sencillamente, porque no dan resultado. La decisión acerca de cambiar o no de medicamentos y acerca de qué medicamentos conviene cambiar puede resultar muy complicada. No se han investigado exhaustivamente los factores que influyen en estas decisiones; por eso, nuevamente, no te apresures. Investiga, pregunta… y cambia de tratamiento sólo cuando estés lista. Para más información acerca de este tema, haz clic en este enlace:

Lecciones del VIH y del SIDA ¿Cuándo debería cambiar mi tratamiento y por cuáles medicamentos debería cambiarlos?

Por suerte, se desarrollan medicamentos nuevos todos los días. Las investigaciones de estos medicamentos se llaman "estudios clínicos". Participar en un estudio clínico puede implicar beneficios, como la posibilidad de acceder a un nuevo medicamento prometedor que podría ser más efectivo que los tratamientos actuales, tener menos efectos secundarios y tomarse más fácilmente. Lamentablemente, al igual que en el pasado, en la actualidad las mujeres participan muy poco en estos estudios clínicos. ¡Hace falta que participen más mujeres en los estudios clínicos de medicamentos experimentales! Las mujeres VIH positivas necesitan poder acceder a tratamientos nuevos y mejorados tanto como los hombres. Además, hay muchísimos detalles que desconocemos acerca de la seguridad y efectividad de los medicamentos actuales (y experimentales) en las mujeres porque muy pocas participaron en estos estudios. Si no se inscriben más mujeres en los estudios clínicos, nunca sabremos si algunos tratamientos son mejores para las mujeres que otros.

Desde luego, al participar en los estudios clínicos nos exponemos a posibles riesgos. Por lo general, los investigadores desconocen cuán potentes pueden ser los medicamentos y cuáles pueden ser sus efectos secundarios. Participar en un estudio clínico a veces resulta ser la mejor decisión, pero debes pensarlo bien antes de decidirte. Para más información acerca de las ventajas y desventajas de participar en estudios clínicos, haz clic en este enlace:

Lecciones del VIH y del SIDA ¿Debería participar en un estudio clínico?

¿Los tratamientos actúan de distinta manera en las mujeres que en los hombres?

Como se explicó anteriormente, aún se desconoce si los medicamentos anti-VIH actúan de distinta manera en las mujeres y en los hombres. Sin embargo, hay buenas razones para pensar que todos los medicamentos que se usan para tratar el VIH en la actualidad son igualmente efectivos en hombres y en mujeres. Ésto se evidencia en el número cada vez mayor de investigaciones que demuestran que las mujeres VIH positivas viven más tiempo y más saludablemente que antes.

Sabemos que los niveles de algunos medicamentos anti-VIH son mayores (y pueden durar más tiempo) en el cuerpo de las mujeres que en el de los hombres. Por ejemplo, la cantidad del inhibidor no nucleósido de la transcriptasa reversa Rescriptor (delavirdine) suele ser mayor en la sangre de la mujer que del hombre. Algunas investigaciones han demostrado que los efectos secundarios pueden ser peores en las mujeres que en los hombres. Por ejemplo, un estudio del inhibidor de la proteasa Norvir (ritonavir) demostró que las mujeres tienen más náuseas, vómitos y se sienten más débiles que los hombres. También hay estudios que sugieren que las mujeres VIH positivas embarazadas corren mayor riesgo de sufrir ciertos efectos secundarios que los hombres VIH positivos y que las mujeres VIH positivas que no están embarazadas (lee El embarazo y el VIH para mayor información).

No está claro por qué los medicamentos generan peores efectos secundarios y tienen niveles más altos en las mujeres VIH positivas. Una posibilidad se relaciona con el peso y el tamaño del cuerpo. Debido a que participan más hombres que mujeres en los estudios clínicos (y debido a que los hombres suelen pesar más y tienen una contextura más robusta que las mujeres) las dosis de los medicamentos que se usan para tratar a mujeres VIH positivas podrían ser más altas de lo necesario y en consecuencia, aumentar el riesgo de los efectos secundarios. Ésto, sin embargo, no implica que las mujeres VIH positivas deban tomar dosis menores de los medicamentos. Hasta que los estudios clínicos determinen que las mujeres pueden, de hecho, tratarse con dosis menores de ciertos medicamentos anti-VIH, deberán seguir tomando los medicamentos en las dosis que se recomiendan para todos los adultos que viven con el VIH.

Las mujeres VIH positivas deben tomar muchas precauciones en cuanto a las interacciones entre los medicamentos. Específicamente, hay ciertos medicamentos anti-VIH que afectan los niveles en el cuerpo de otros medicamentos recetados (y de venta libre). Por ejemplo, se sabe que varios medicamentos anti-VIH pueden interferir con la manera en que el cuerpo procesa a los anticonceptivos orales como el etinil estradiol—una hormona popular que se usa para el control de la natalidad entre las mujeres VIH positivas y negativas. Si estás tomando Aptivus (tipranavir), Norvir (ritonavir), Kaletra (lopinavir/ritonavir), Prezista (darunavir), Viracept (nelfinavir) o Viramune (nevirapine), los anticonceptivos orales podrían no trabajar bien debido a que estos medicamentos disminuyen los niveles de etinil estradiol. Si estás tomando Crixivan (indinavir), Sustiva (efavirenz), Reyataz (atazanavir), Lexiva (fosamprenavir) o Rescriptor (delavirdine), podrías estar recibiendo más cantidad de etinil estradiol de lo que necesitas.

Recursos

Hay muchas organizaciones nacionales y locales dispuestas a ayudar a las mujeres VIH positivas para que acepten su diagnóstico y a orientarlas en los desafíos médicos, sociales y emocionales que están ligados a la infección. Más allá de los diversos temas y herramientas a las que pueden acceder en esta página web (que incluye nuestros famosos foros comunitarios para que las personas VIH positivas puedan comunicarse y responderse algunas inquietudes médicas), recomendamos a todas las mujeres VIH positivas que busquen información acerca de los distintos programas para mujeres de los Estados Unidos. Puedes comenzar por estos grupos nacionales:

The Well Project

The Well Project es un sitio web creado por mujeres que viven con el VIH, e incluye temas útiles y foros de consulta.

Women Alive
Los Angeles, California
1-800-554-4876

Women Alive publica un boletín informativo trimestral y trata sobre las cuestiones de tratamiento y sobre políticas que afectan a las mujeres VIH positivas.

WORLD (Mujeres Organizadas para Responder a Enfermedades que pueden ser Mortales)
Oakland, California
1-510-986-0340

WORLD publica un boletín informativo mensual y auspicia servicios ofrecidos por mujeres VIH positivas a otras de su misma condición.

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Última revisión: 2/25/2008

El contenido de esta lección fue escrito por el fundador y los escritores de AIDSmeds.com, y revisado por nuestro editor médico, el Dr. Howard Grossman. Podrás encontrar una biografía de nuestro equipo de escritores en la página "About Us."

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