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![]() Consejos prácticos sobre la nutrición y la dieta para las personas que viven con el VIH Introducción Los nutrientes que llegan a tu boca a través de los alimentos y los suplementos nutricionales, tienen un gran impacto en aquellos que viven con el VIH y quieren continuar saludables por mucho tiempo. Si mejoras tu nutrición, puedes ayudar a tu cuerpo a combatir al VIH y, al mismo tiempo, mejorar tu calidad de vida, ya sea eliminando síntomas, mejorando tus niveles de energía o tu estado general de salud. La razón fundamental por la que los nutrientes pueden tener estos importantes efectos es simple. Los nutrientes proveen la base para construir la estructura física del cuerpo (sus células, tejidos y órganos) y para realizar sus tareas, incluyendo la respuesta inmunológica y otros aspectos de su funcionamiento diario. Esto es importante para cualquiera, pero para alguien que vive con el VIH es particularmente crucial. ¿Por qué la nutrición es tan importante? Hay varias maneras en las cuales una nutrición adecuada puede ayudar a que las personas VIH positivas se mantengan saludables:
¿Cómo la nutrición se convierte en un problema cuando tenemos VIH? Lamentablemente, las investigaciones han demostrado que los problemas nutricionales son los primeros efectos negativos de la infección con el VIH. Estos problemas, consumo inadecuado de calorías y deficiencias en ciertos nutrientes, frecuentemente empeoran con el tiempo y pueden contribuir a una disfunción inmunológica, y al avance de la enfermedad de maneras múltiples. Hay varias razones por las cuales estas deficiencias son frecuentes:
¿Cuáles son los nutrientes que están en deficiencia? Como se explicó en la última sección, es común que las personas VIH positivas presenten múltiples deficiencias nutricionales, incluso durante la primera etapa del curso de la infección. Los investigadores han informado que, ya se trate de niños o de adultos, en las personas VIH positivas es frecuente observar deficiencias de cinc, selenio, cobre, B 6, y B 12 (todos muy importantes para tener una buena respuesta inmunológica), incluso antes de que el sistema inmunológico comience a dañarse. En las personas con SIDA, existen deficiencias de casi todos los nutrientes. Los investigadores explican que estas deficiencias parecen acelerar el avance de la enfermedad, y que la reposición de estos nutrientes (tales como la vitamina B 6, la vitamina B 12 y el cinc) puede ayudar a aumentar el número de células T. Existen informes de investigadores que dicen que son frecuentes las deficiencias de glutatión y de otros antioxidantes importantes (incluyendo las vitaminas C y E; y el mineral selenio). Es probable que esto se deba a que una de las respuestas del cuerpo a la infección es la creación de moléculas inestables, generalmente llamadas "radicales libres", cuyo propósito es destruir los virus y otros gérmenes que causan enfermedades. Estos radicales libres responden a un importante propósito inmunológico, pero una vez que cumplieron su misión, precisan de nutrientes antioxidantes que contrarresten su acción, deteniendo así la cadena de reacciones que de lo contrario, podrían dañar al cuerpo. El llamado "estrés oxidativo" aparece cuando la cantidad de antioxidantes que están presentes es insuficiente para contrarrestar el daño que la oxidación causa a las células y a los tejidos del cuerpo. Los investigadores han demostrado que el estrés oxidativo es muy común tanto en el VIH como en la hepatitis C, y es un factor que influye en el avance de ambas enfermedades. Mantener niveles óptimos de antioxidantes en el cuerpo es crucial para reducir el estrés oxidativo y prevenir daños corporales. En la enfermedad del VIH, los daños oxidativos aparecen prematuramente, y empeoran con el paso del tiempo. Por ejemplo, los estudios demuestran que a las pocas semanas de contraer el VIH, se observan niveles bajos de glutatión, el antioxidante más importante encontrado en las células. Los niveles bajos de glutatión conducen de múltiples maneras a disfunciones inmunológicas en las células, y permiten que las células y los tejidos del cuerpo resulten dañados por el estrés oxidativo. De hecho, los investigadores han demostrado que la disminución en los niveles de glutatión está fuertemente vinculada a un incremento del riesgo del avance de la enfermedad. La falta de glutatión también significa que el hígado pierde su capacidad de procesar los medicamentos y otras toxinas, aumentando las posibilidades de que los medicamentos dañen al hígado. Por lo tanto, para cualquier persona que vive con el VIH es importante mejorar los niveles de glutatión. ¿Cómo puedo mejorar mi nutrición? Hay dos fuentes de donde obtener los nutrientes que pueden cubrir las necesidades de las que se habló en las secciones anteriores: ingerir la clase correcta de alimentos y bebidas, y tomar los suplementos nutricionales adecuados, tales como vitaminas, minerales, aminoácidos y ácidos grasos. Pero es importante saber que uno no puede sustituir al otro. El tragarse un montón de pastillas no suplirá una mala dieta, e incluso es posible que la mejor dieta no provea de los niveles adecuados de ciertos nutrientes que son necesarios para proteger y reparar el hígado. Por lo tanto, cualquier información dirigida a lograr mejoras en la nutrición de las personas VIH positivas debe comenzar con una charla sobre la dieta. Sólo un consumo continuo y adecuado de alimentos saludables puede proveer no sólo los nutrientes que ya conocemos, sino también muchos aún sin descubrir. Las investigaciones continúan demostrando que nutrientes de los cuales nada se sabía hasta ahora, pueden jugar un papel crítico en la función inmunológica y en la preservación de la salud. Y se puede decir que todavía quedan muchos otros nutrientes por descubrir. Para garantizar una buena salud, son necesarios absolutamente todos los nutrientes creados por la madre naturaleza, no sólo los que hemos estudiado hasta ahora. Además, los alimentos contienen cantidades innumerables de nutrientes "accesorios" que ayudan a los más importantes a funcionar mejor en el cuerpo. Por lo tanto, aunque para obtener niveles más altos de ciertos nutrientes sea necesario el uso de suplementos (ver más adelante en esta misma lección, "los micronutrientes: las pastillas poderosas"), sólo una dieta saludable puede proveer la base que es absolutamente necesaria para la salud. Comer sano: Una pirámide de alimentos buenos El primer paso para asegurar la presencia de todos los nutrientes requeridos para cumplir con las necesidades de aquellos que viven con el VIH es obtener lo mejor de lo que se come. En términos sencillos, significa consumir una variada gama de alimentos enteros (en contraposición a los alimentos procesados o comidas envasadas con muchos aditivos o conservantes) todos los días, junto con grandes cantidades de agua y otros líquidos saludables que tu cuerpo necesita para funcionar de la mejor manera posible. Debido a que mucha gente encuentra difícil seguir las fórmulas matemáticas que las dietas comunes suelen utilizar (un "porcentaje de esto" y "tantos gramos de aquello"), muchos expertos recomiendan una fórmula más simple para diseñar sus comidas: la pirámide de los alimentos. Imagínate una pirámide, con distintos niveles de grupos de alimentos. Como cualquier pirámide, la base es mayor y cada nivel hacia arriba es más pequeño. Lo ideal es comer desde la base hacia arriba: la mayor cantidad de comida debe provenir del nivel inferior, una menor cantidad del segundo nivel, una menor cantidad aún del tercer nivel, y así sucesivamente.
La pirámide de alimentos Nivel 1 - El grupo del pan, los cereales, el arroz y las pastas: Estos son los carbohidratos complejos que proveen una porción sustancial de las calorías y mucha de la energía que necesitas diariamente. Se recomienda comer de seis a once porciones diarias de este grupo. Pero no pienses que ésto significa grandes cantidades de carbohidratos. El tamaño de estas porciones es realmente pequeño. Por ejemplo, una porción promedio debe ser igual a una rebanada de pan, medio "bagel" o medio panecillo inglés (english muffin), una taza de cereales en copos, seis galletas, dos tortillas de maíz, media taza de pasta cocida, o tres galletas de cereal (graham). Para más detalles sobre el grupo del pan, cereales, arroz, y pastas (incluyendo consejos sobre dietas para personas VIH positivas), haz clic aquí:
Nivel 2 - El grupo de las verduras y las frutas: Se recomienda consumir diariamente de 3 a 5 porciones de verduras y de 2 a 4 de frutas. Esta es la manera de aumentar las posibilidades de obtener los nutrientes y las fibras que necesita tu cuerpo para un funcionamiento saludable, incluyendo especialmente el sistema inmunológico. Una porción de verduras es aproximadamente una taza de verduras crudas o media de verduras cocidas. Una porción de fruta es aproximadamente media taza de fruta cortada o enlatada. Para más detalles sobre los grupos de las verduras y las frutas (incluso consejos sobre dietas para las personas VIH positivas), haz clic aquí:
Nivel 3 - El grupo de las carnes rojas, las aves, los pescados, los frijoles secos, los huevos, y las frutas secas o las semillas; y el grupo de la leche, el yogurt, y el queso: Se recomienda que las personas consuman diariamente como mínimo 2 ó 3 porciones de cada uno de estos grupos para obtener las proteínas necesarias, pero algunas personas tendrán que ajustar esto en función de sus necesidades individuales. Para más detalles sobre los grupos (incluyendo sugerencias para ajustar la cantidad de proteínas que consumes), haz clic aquí:
Nivel 4 - El grupo de las grasas, los aceites y los dulces: Cuanto menos consumas de este grupo, mejor. A pesar de que una cantidad moderada de las grasas apropiadas es saludable, es importante mantener el contenido de grasa de la dieta en niveles bajos, ya que los investigadores demostraron que un alto consumo de grasa puede ser inmunosupresor, puede causar diarrea en personas VIH positivas, y está vinculado con un aumento en el riesgo de desarrollar cirrosis en personas con hepatitis C crónica. Para aquellas personas con niveles altos de grasas en la sangre (causados por los medicamentos anti-VIH y/o por la lipodistrofia), una dieta con alto contenido graso puede ser incluso riesgosa para la salud cardiovascular. También se recomienda mantener los niveles de dulces bastante bajos. Nadie puede negar que comer alguna golosina cada tanto es agradable, pero la mayoría de los dulces contienen pocos nutrientes y frecuentemente sustituyen comidas más saludables que de otra forma comerías. Limitar el consumo de dulces es importante para la gente con niveles altos de grasa en la sangre ya que un alto consumo de azúcar se vincula con triglicéridos elevados. Al reducir el consumo de dulces, se puede mejorar la salud cardiovascular. Si deseas obtener más detalles sobre el grupo de las grasas, los aceites y los dulces (incluyendo sugerencias sobre dietas para las personas VIH positivas) haz clic aquí. (Nota: ¡Ten en cuenta que esta sección es larga!):
Recuerde la variedad y el color: Cada alimento tiene sus puntos fuertes y débiles en lo que al contenido de nutrientes se refiere, por lo que elegir entre una amplia variedad de alimentos en cada nivel de la pirámide te ayudará a consumir todos los nutrientes que la naturaleza puede proveer, mientras que la repetición de los mismos alimentos todos los días, te llevará a consumir una cantidad más limitada de nutrientes. Hacer énfasis en el color cuando escoges una amplia gama de alimentos es una garantía en materia de nutrición. Llámalo la teoría del arco iris para ir de compras. Cuando estés en el sector del pan, las pastas, los cereales y las galletas, elige las variedades color castaño, de cereal integral, en lugar de las blancas, y obtendrás todos los nutrientes que los alimentos exageradamente refinados eliminan. Y cuando estés en el sector verdulería, escoge los rojos, los púrpuras, los verdes, los naranja, los amarillos y los azules, por que esos son los más nutritivos. Cada vez que veas colores naturales, estarás viendo nutrientes. Cuanto más se asemeje a un arco iris tu cesta de compras, mejor será tu dieta. Ajustando la pirámide: necesidades individuales La pirámide de alimentos es una forma simple de observar tu dieta general, y sirve de guía para una propuesta básica sobre qué comer. Sin embargo, es importante saber que ciertas recomendaciones pueden necesitar ajustes de acuerdo a tus necesidades individuales. Uno de los cambios posibles es la cantidad de porciones de cada uno de los grupos de comidas que se necesitan para alcanzar tus requerimientos de calorías. Ya que tanto el metabolismo individual (la velocidad con la que tu cuerpo usa la energía a nivel celular) y el estilo de vida pueden afectar significativamente tus requerimientos de calorías, siempre resulta difícil hacer una recomendación genérica sobre cuántas calorías diarias necesita cada persona. Tú puedes tener un ritmo natural de metabolismo más rápido que lo normal, un trabajo que demanda más energía, tal como ser empleado de la construcción, o un programa intensivo de ejercicio diario, todo lo cual incrementa tus necesidades de calorías. Por otro lado, es posible que hayas nacido con un metabolismo bajo y hayas escogido un trabajo sedentario de oficina, o un estilo de vida que no incluye ejercicio físico, todo lo cual contribuye a disminuir las necesidades de calorías.
Por todas estas razones, es importante hablar con tu médico sobre tu situación individual (incluso sobre todos los aspectos de tu enfermedad por el VIH, cualquier otro problema como el azúcar en la sangre, problemas cardíacos o renales, y especialmente en aquellos coinfectados, el estado actual del hígado). Pídele que te aconseje qué ajustes hacer en tu dieta. No tengas miedo de pedirle a tu doctor una interconsulta con un dietista o un nutricionista. Si hay algo que no entiendas en esta lección (o tienes muchas preguntas sobre cómo alimentarte correctamente) es siempre mejor hablar con un dietista o un nutricionista que sepan de VIH y SIDA. ¿Qué se sabe sobre los líquidos? Tomar abundante cantidad de líquidos buenos es tan importante como comer bien. Tu dieta debe incluir agua en abundancia. El viejo dicho de tomar ocho vasos grandes de agua por día (aproximadamente medio galón) es un buen comienzo. Debido a que tu tamaño afecta la cantidad de agua necesaria, la regla mejor y más simple consiste en calcular la mitad del peso de tu cuerpo en libras y tomar diariamente, como mínimo, esa cantidad de onzas. Por ejemplo, si tu peso es 140 libras (63 kg) debes tomar diariamente 70 onzas de agua (casi nueve tazas). Muchas personas beben muy poca agua, pensando que otras bebidas hechas con ella (bebidas colas, gaseosas o café) pueden reemplazarla. Pero no pueden, ni deben. Aquí hay algunos consejos sobre líquidos para tener en cuenta:
¿Qué se sabe sobre los suplementos nutricionales? Aún con una buena dieta que suministre un amplio espectro de nutrientes que provean todo lo básico para la salud de tu cuerpo, los suplementos de micronutrientes son importantes. Múltiples estudios muestran el valor que tienen los nutrientes para mejorar la salud de personas que viven con el VIH y también para aquellos con hepatitis C. Sobre esto hay numerosos estudios que muestran una menor evolución de la enfermedad en personas con niveles generales altos de nutrientes, así como un número reducido de estudios vincula una evolución lenta de la enfermedad y/o mejoras en varios síntomas, con suplementos de vitaminas, minerales, aminoácidos o ácidos grasos específicos. Uno de los estudios más grandes, desarrollado por investigadores de la Universidad de California en Berkeley, mostró una disminución en la evolución de la enfermedad en aquellas personas con grandes consumos de micronutrientes. Los investigadores remarcaron que este nivel no puede alcanzarse sólo con la dieta, sino que debe ser reforzado con el consumo de suplementos de nutrientes. De hecho, mostraron que en aquellos con los niveles más altos de suplementos (basado en el consumo diario), la evolución probable del SIDA fue sólo la mitad de la observada en aquellos con niveles de consumo medio o bajo. Un consumo estable de nutrientes antioxidantes para contrarrestar el estrés oxidativo es particularmente importante ya que ayuda a proteger el cuerpo (incluso el sistema inmunológico y el hígado) de un posible daño. Los nutrientes que son antioxidantes o son usados por el cuerpo para generar enzimas antioxidantes incluyen la vitamina C y E; el caroteno, incluso el beta caroteno, alfa caroteno, licopeno, las xantofilas y cientos de otros; los minerales en trazas como selenio, manganeso, cobre y cinc; los aminoácidos metionina y cistina; y los bioflavonoides como quercetina, hesperidina, rutina y catequina. El cuerpo genera muchos antioxidantes de acuerdo a sus necesidades, incluyendo el tiol compuesto como glutatión y alfa lipoácido; la hormona melatonina; las enzimas como súperoxido dismutasa, glutatión peroxidasa y catalasa; y las coenzimas como la coenzima Q10. La creación de estos antioxidantes requiere una amplia variedad de nutrientes, cuya deficiencia saboteará la capacidad del cuerpo para crearlos cuando se necesiten. Todos estos antioxidantes son importantes, y generalmente uno no puede ser reemplazado por otro, ya que cada grupo trabaja de distinta manera y en lugares diferentes del cuerpo. Algunos antioxidantes, como la vitamina E, son liposolubles (solubles en grasas) y actúan predominantemente en las membranas celulares que contienen grasas, eliminando los radicales peroxilos de los lípidos (grasa). La vitamina E es de hecho, el antioxidante más importante que protege las membranas celulares. Sin embargo, la actividad contra los radicales en la fase acuosa (en agua, es decir, en la sangre y otros líquidos) es escasa o nula. La vitamina C, por otro lado, es hidrosoluble, y actúa predominantemente en las partes acuosas del cuerpo, particularmente en la sangre. El alfa lipoácido trabaja en las partes lipídicas y acuosas del cuerpo, y actúa en sociedad con otros antioxidantes, ayudando a reciclarlos y regenerarlos. Por lo tanto, cada antioxidante es importante y tiene una tarea separada de protección contra el estrés oxidativo. Además, se demostró que todos estos antioxidantes trabajan en forma sinérgica, es decir que el efecto de una combinación de varios antioxidantes es mayor que el de cada uno en forma individual. De particular importancia para las personas VIH positivas, y aquellas con hepatitis C, son los nutrientes que trabajan juntos para alcanzar los niveles de glutatión, el antioxidante intracelular que es necesario para proteger las células dentro del cuerpo, mejorar la función inmunológica de las células y proteger al hígado durante el procesamiento de las toxinas. Estos nutrientes que contribuyen directa o indirectamente a incrementar el glutatión en el cuerpo son el alfa lipoácido (ALA), las vitaminas C y E, la N-acetilcisteína (NAC) y la L-glutamina. Además, la vitamina B y el mineral selenio contribuyen al sistema de defensa del glutatión. Por lo tanto resulta crucial asegurarse de que el cuerpo tenga un suministro pleno de todos estos nutrientes. Un programa de suplementos de micronutrientes debe tener como base varias vitaminas y minerales potentes que provean un nivel básico de todos los nutrientes más importantes para la función humana. Este tipo de suplementos brindará un aporte equilibrado de nutrientes en proporciones adecuadas para un funcionamiento normal. No obstante, con todos los factores tratados en la introducción que provocan múltiples deficiencias de nutrientes y que se detectaron en un gran porcentaje de personas VIH positivas, es posible que sea necesario agregar una gran cantidad de otros suplementos para aumentar el nivel de las dosis de nutrientes más necesitadas por las personas que viven con el VIH. Esto debería incluir, principalmente, altos niveles de los antioxidantes y de los nutrientes que el cuerpo usa para para crearlos (vitamina E, caroteno, vitamina C, alfa lipoácidos, N-acetilcisteína, L-glutamina, coenzima Q10, selenio, etc.), ácidos grasos esenciales (especialmente el ácido graso omega-3 que es importante para la salud inmunológica y cardiovascular), B12 (su deficiencia se encontró en muchas personas que viven con VIH, y está vinculada con una rápida evolución de la enfermedad, así también como la fatiga crónica y problemas de memoria), y L-carnitina o su forma sulfatada, L-acetilcarnitina (la cual puede ayudar a contrarrestar la toxicidad mitocondrial en los que están tomando TARSA). Para aquellos coinfectados con hepatitis C, todos los nutrientes antioxidantes tienen especial importancia dado que los investigadores hallaron que el estrés oxidativo está claramente vinculado tanto al grado de fibrosis hepática como al nivel de daño de las células hepáticas. Garantizar un aporte constante de antioxidantes puede ayudar a prevenir este proceso. El selenio, un mineral en trazas que es un contribuyente crucial para el sistema de defensa antioxidante, puede ser particularmente importante. Un estudio a cinco años especialmente convincente, realizado en 7.342 hombres que eran portadores crónicos de la hepatitis B y/o C mostró que el riesgo de desarrollar carcinoma hepatocelular, el cáncer de hígado que puede provocar la muerte en los que padecen hepatitis crónica, era mucho mayor en aquellos con niveles sanguíneos de selenio más bajos. De hecho, aquellos con niveles bajos de selenio eran un 47% más propenso a desarrollar este cáncer que los que tenían niveles más altos. Por lo tanto, además de brindar protección antioxidante adicional y defensa inmunológica, el consumo de suplementos de selenio a dosis de 200 a 400 mcg por día puede brindar protección contra el desarrollo de este cáncer hepático potencialmente fatal. Los estudios también demostraron que ciertos nutrientes antioxidantes, tales como la vitamina E, el selenio, y N-acetilcisteína (especialmente cuando se usan combinados), pueden mejorar la respuesta a la terapia con interferón. Para más información… Para obtener más información sobre las necesidades de nutrientes de las personas con VIH y hepatitis, y para obtener sugerencias sobre dosis que mejoran el sistema inmunológico y contribuyen a la eliminación de síntomas (incluyendo algunos efectos secundarios de los medicamentos), dirígete al sitio de Internet www.larklands.net (sitio en inglés). Créditos [an error occurred while processing this directive] |
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Última revisión: 10/1/2002
El contenido de esta lección fue escrito por el fundador y los escritores de AIDSmeds.com, y revisado por nuestro editor médico, el Dr. Howard Grossman. Podrás encontrar una biografía de nuestro equipo de escritores en la página "About Us". |
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