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Una cantidad adecuada de proteína en tu dieta es crucial para la salud. Las proteínas son necesarias para generar y conservar las células para mantener saludables a los músculos y órganos, para producir enzimas y hormonas, para producir la hemoglobina que lleva oxígeno a las células y para mantener la respuesta inmunológica. Cuando el consumo de proteínas es demasiado bajo para mantener las reservas del tejido muscular, resultará en disfunción inmunológica, acompañada por pérdida de peso, fatiga y menos capacidad para usar la terapia con medicamentos. Si la función inmunológica se debilita debido a una deficiencia en proteínas, puede originar una disminución en la resistencia a las infecciones, mala cicatrización de heridas y desde luego, una menor capacidad para controlar los virus, incluyendo el VIH y las hepatitis B y C.
Sin embargo, el riesgo de obtener poca proteína en la dieta en Norte América es muy bajo. Los investigadores de la Escuela de Salud Pública de Harvard sostienen que casi cualquier dieta razonable proveerá el requisito diario de proteínas. Técnicamente, las necesidades promedio de un adulto son de aproximadamente nueve gramos de proteína por día, por cada 20 libras de peso corporal. Para un adulto promedio, eso representa aproximadamente 70 gramos de proteína diaria. Si comes un huevo con una tostada de pan integral para el desayuno, para el almuerzo comes una ensalada con un poco de queso tipo “cottage”, y para la cena una porción de pollo asado (seis onzas), estarás consumiendo más que eso.
¿La infección con el VIH aumenta las necesidades proteicas comparadas con la de un adulto promedio? Quizás si, pero mayormente en las personas que tienen una infección no controlada (cargas virales altas) u otras infecciones – ya que eso quiere decir que el cuerpo tiene que usar proteína extra para mantener una respuesta inmunológica potente – y especialmente, en aquellos en los que existe cierto grado de desarrollo de síndrome de desgaste progresivo y pérdida de músculo. Quizás se requiera más proteína para restaurar el tejido muscular y de los órganos. Los investigadores de la Universidad Tufts, dicen que para lograr la restauración y mantenimiento del tejido magro, los hombres deberían consumir de 100 a 150 gramos de proteína por día y las mujeres de 80 a 100 gramos por día.
Pero también en este caso, alcanzar ese nivel no es muy difícil. Una porción de 6 onzas de pollo para la cena, le brinda a tu cuerpo más de cuarenta gramos de proteína. De hecho, una porción del mismo tamaño de la mayoría de los alimentos animales – como un bistec, atún, cerdo – tendrían de cuarenta a cincuenta gramos. Media tasa de queso tipo “cottage” tiene 14 gramos, y un par de huevos aportarían 12 gramos. Dos cucharadas de mantequilla de cacahuate o una onza de queso aportarían 8 gramos. Y muchos de los alimentos comunes – como frijoles, guisantes y cacahuates; nueces y semillas; panes integrales, pastas y cereales; y todos los productos que derivan de la leche, incluyendo la leche y el yogurt – también aportan cantidades substanciales. Para una revisión integral del contenido proteico de varios alimentos, puededes ver una útil tabla de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Harvard.
Una cuestión importante para considerar, es que en la actualidad se promocionan mucho las dietas altas en proteína y consumir demasiada proteína podría ser riesgoso. Este es el caso donde más, no necesariamente significa mejor. Esto es particularmente cierto para los pacientes con coinfección con hepatitis y con enfermedad avanzada del hígado, para quienes puede ser dañino procesar muchas proteínas. Lo mismo es cierto para aquellos con cualquier nivel de disfunción renal, en quienes el consumo de proteína puede empeorar la enfermedad de los riñones. Las dietas altas en proteína que duran mucho tiempo, pueden aumentar el riesgo de osteoporosis. Si te preocupa alguno de estos temas, sería mejor que visites a un proveedor de atención médica que conozca los detalles del estado de salud de tu hígado y riñones, para que te recete la cantidad exacta de proteína que necesitas consumir a diario.
En general, la mejor recomendación es consumir todos los días cantidades moderadas de proteína que provengan de una amplia variedad de alimentos. Al elegir las proteínas, es importante recordar que lo realmente indispensable son todos los aminoácidos esenciales para que el cuerpo genere las proteínas que necesita. Los ocho aminoácidos llamados "esenciales" son los que el cuerpo no puede sintetizar por sí mismo. Deben obtenerse de la dieta alimenticia. Los aminoácidos "no esenciales" son los que el cuerpo puede generar por sí mismo, siempre y cuando tenga los componentes básicos. Para estos últimos, el cuerpo usa otros aminoácidos, vitaminas, minerales y enzimas. Si hay pocas reservas de alguno de estos nutrientes, los aminoácidos no esenciales también pueden volverse insuficientes.
Créditos
Esta lección fue escrita por Lark Lands, educadora y escritora sobre tratamientos para la infección con el VIH. Su sitio informativo de Internet es www.larklands.net
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