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Lecciones del VIH y del SIDA Consejos prácticos sobre la nutrición y la dieta para las personas que viven con el VIH

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Introducción

Los nutrientes que llegan a tu boca a través de los alimentos y los suplementos nutricionales, tienen un gran impacto en aquellos que viven con el VIH y quieren continuar saludables por mucho tiempo. Si mejoras tu nutrición, puedes ayudar a tu cuerpo a combatir al VIH y, al mismo tiempo, mejorar tu calidad de vida, ya sea eliminando síntomas, mejorando tus niveles de energía o tu estado general de salud.

La razón fundamental por la que los nutrientes pueden tener estos importantes efectos es simple. Los nutrientes proveen la base para construir la estructura física del cuerpo (sus células, tejidos y órganos) y para realizar sus tareas, incluyendo la respuesta inmunológica y otros aspectos de su funcionamiento diario. Esto es importante para cualquiera, pero para alguien que vive con el VIH es particularmente crucial.

¿Por qué la nutrición es tan importante?

Hay varias maneras en las cuales una nutrición adecuada puede ayudar a que las personas VIH positivas se mantengan saludables:

Al combatir al VIH: La presencia constante del virus significa que el sistema inmunológico debe proveer permanentemente las células inmunológicas y los químicos requeridos para luchar contra él. Como estas células y químicos son creados a partir de los nutrientes, un suministro estable es necesario para que el cuerpo pueda contribuir al control del virus.
 
Al proteger el cuerpo: Todo daño en el cuerpo causado por las infecciones del VIH o del SIDA (y por la respuesta inmunológica del cuerpo a la infección) debe remediarse. Los nutrientes son la materia prima con los cuales el cuerpo se construye y repara a sí mismo. Por lo tanto, hay una continua necesidad de estos materiales.
 
Al mejorar la calidad de vida: Una buena nutrición es fundamental para sentirse bien. Para tener energía y bienestar general, y para prevenir o controlar muchos de los síntomas que se producen por la falta de una buena nutrición (por ejemplo, fatiga, pérdida del apetito, problemas en la piel, pérdida de peso, cambios mentales [problemas de memoria o dificultad para concentrarse], lesiones nerviosas, calambres musculares, depresión, ansiedad, y muchos otros), se requieren niveles óptimos de nutrientes. Además, la presencia de niveles adecuados de ciertos nutrientes puede ayudar a prevenir o revertir ciertos efectos secundarios de los medicamentos. Por lo tanto, los nutrientes son una herramienta importante para ayudar a la gente a sentirse bien y mantener una mejor calidad de vida.
 
Al controlar las coinfecciones: Muchas personas VIH positivas también deben lidiar con otras infecciones crónicas, tales como la hepatitis C y/o la hepatitis B. Para las personas coinfectadas con el VIH y con la hepatitis, todo lo mencionado antes es doblemente importante ya que el cuerpo debe luchar contra más de una infección crónica, y tiene una particular necesidad de ayudar al hígado, y prevenirlo de daños.
 

¿Cómo la nutrición se convierte en un problema cuando tenemos VIH?

Lamentablemente, las investigaciones han demostrado que los problemas nutricionales son los primeros efectos negativos de la infección con el VIH. Estos problemas—deficiencias en ciertos nutrientes—frecuentemente empeoran con el tiempo y pueden contribuir a una disfunción inmunológica, y al avance de la enfermedad de maneras múltiples.

Hay varias razones por las cuales estas deficiencias son frecuentes:

Los nutrientes se usan más rápido: Como dijimos antes, el sistema inmunológico está continuamente luchando contra el VIH (incluso cuando se utilizan medicamentos anti-VIH) y reparando los daños causados por el virus y otras infecciones. Esto hace que el cuerpo use los nutrientes rápidamente, lo cual genera una disminución en los niveles de muchos nutrientes.
 
Los nutrientes no se absorben en forma adecuada: Otra causa de deficiencias en los nutrientes es la mala absorción, que puede producirse como resultado de una infección intestinal (incluyendo el VIH) o la diarrea. Algunas personas VIH positivas tienen dificultades para absorber las grasas, lo que puede impedir la absorción de vitaminas importantes como las A, E, D y K.
 
Dietas pobres: Para ponerlo en términos sencillos, muchas personas VIH positivas no comen lo suficiente de los alimentos adecuados. Esto puede deberse a fatiga, pérdida del apetito, alteraciones del gusto y el olfato, náuseas, vómitos, infecciones u otros problemas en la boca o la garganta, o simplemente, porque no saben cómo comer de manera saludable.

¿Cuáles son los nutrientes que están en deficiencia?

Como se explicó en la última sección, es común que las personas VIH positivas presenten múltiples deficiencias nutricionales, incluso durante la primera etapa del curso de la infección. Los investigadores han informado que, ya se trate de niños o de adultos, en las personas VIH positivas es frecuente observar deficiencias de cinc, selenio, cobre, B 6, y B 12 (todos muy importantes para tener una buena respuesta inmunológica), incluso antes de que el sistema inmunológico comience a dañarse. En las personas con SIDA, existen deficiencias de casi todos los nutrientes. Los investigadores explican que estas deficiencias parecen acelerar el avance de la enfermedad, y que la reposición de estos nutrientes (tales como la vitamina B 6, la vitamina B 12 y el cinc) puede ayudar a aumentar los recuentos de células CD4 (células T4).

Existen informes de investigadores que dicen que son frecuentes las deficiencias de glutatión y de otros antioxidantes importantes (incluyendo las vitaminas C y E; y el mineral selenio). Es probable que esto se deba a que una de las respuestas del cuerpo a la infección es la creación de moléculas inestables, generalmente llamadas "radicales libres", cuyo propósito es destruir los virus y otros gérmenes que causan enfermedades. Estos radicales libres responden a un importante propósito inmunológico, pero una vez que cumplieron su misión, precisan de nutrientes antioxidantes que contrarresten su acción, deteniendo así la cadena de reacciones que de lo contrario, podrían dañar al cuerpo. El llamado "estrés oxidativo" aparece cuando la cantidad de antioxidantes que están presentes es insuficiente para contrarrestar el daño que la oxidación causa a las células y a los tejidos del cuerpo. Los investigadores han demostrado que el estrés oxidativo es muy común tanto en el VIH como en la hepatitis C, y es un factor que influye en el avance de ambas enfermedades. Mantener niveles óptimos de antioxidantes en el cuerpo es crucial para reducir el estrés oxidativo y prevenir daños corporales.

En la enfermedad del VIH, los daños oxidativos aparecen prematuramente, y empeoran con el paso del tiempo. Por ejemplo, los estudios demuestran que a las pocas semanas de contraer el VIH, se observan niveles bajos de glutatión, el antioxidante más importante encontrado en las células. Los niveles bajos de glutatión conducen de múltiples maneras a disfunciones inmunológicas en las células, y permiten que las células y los tejidos del cuerpo resulten dañados por el estrés oxidativo. De hecho, los investigadores han demostrado que la disminución en los niveles de glutatión está fuertemente vinculada a un incremento del riesgo del avance de la enfermedad. La falta de glutatión también significa que el hígado pierde su capacidad de procesar los medicamentos y otras toxinas, aumentando las posibilidades de que los medicamentos dañen al hígado. Por lo tanto, para cualquier persona que vive con el VIH es importante mejorar los niveles de glutatión.

¿Cómo puedo mejorar mi nutrición?

Hay dos fuentes de donde obtener los nutrientes que pueden cubrir las necesidades de las que se habló en las secciones anteriores: ingerir la clase correcta de alimentos y bebidas, y tomar los suplementos nutricionales adecuados, tales como vitaminas, minerales, aminoácidos y ácidos grasos. Pero es importante saber que uno no puede sustituir al otro. El tragarse un montón de pastillas no suplirá una mala dieta, e incluso es posible que la mejor dieta no provea de los niveles adecuados de ciertos nutrientes que son necesarios para proteger y reparar el el cuerpo; y mantener un sistema inmunológico en óptimas condiciones.

Por lo tanto, cualquier información dirigida a lograr mejoras en la nutrición de las personas VIH positivas debe comenzar con una charla sobre la dieta. Sólo un consumo continuo y adecuado de alimentos saludables puede proveer no sólo los nutrientes que ya conocemos, sino también muchos aún sin descubrir. Las investigaciones continúan demostrando que nutrientes de los cuales nada se sabía hasta ahora, pueden jugar un papel crítico en la función inmunológica y en la preservación de la salud. Y se puede decir que todavía quedan muchos otros nutrientes por descubrir.

Para garantizar una buena salud, son necesarios absolutamente todos los nutrientes creados por la madre naturaleza, no sólo los que hemos estudiado hasta ahora. Además, los alimentos contienen cantidades innumerables de nutrientes "accesorios" que ayudan a los más importantes a funcionar mejor en el cuerpo. Por lo tanto, aunque para obtener niveles más altos de ciertos nutrientes sea necesario el uso de suplementos (ver más adelante en esta misma lección, "¿Qué se sabe sobre los suplementos nutricionales?” ), sólo una dieta saludable puede proveer la base que es absolutamente necesaria para la salud.

Alimentos saludables para un cuerpo sano

El primer paso para asegurar la presencia de todos los nutrientes requeridos para cumplir con las necesidades de aquellos que viven con el VIH es obtener lo mejor de lo que se come. En términos sencillos, significa consumir una variada gama de alimentos enteros—en contraposición a los alimentos procesados, alimentos pobres en nutrientes—todos los días, junto con grandes cantidades de agua y otros líquidos saludables que tu cuerpo necesita para funcionar de la mejor manera posible.

En lugar de estresarse por seguir reglas dietéticas complejas, para la mayoría de las personas es más fácil simplemente prestar atención al panorama general y tratar de elegir siempre alimentos saludables, evitando al mismo tiempo aquellos que afectan la salud de manera adversa. Con ese objetivo aquí te ofrecemos unas guías sencillas para lograrlo:

Elegir sabiamente los carbohidratos: Ciertos panes, cereales, arroz y pastas son buenos carbohidratos ricos en nutrientes y repletos de fibras. Junto con los carbohidratos que obtienes de las frutas y de las verduras, pueden ayudar a proveer una porción sustancial de la energía que necesitas cada día. Para obtener información más detallada sobre los alimentos con carbohidratos que deberías elegir para una buena salud (incluyendo los consejos dietéticos para las personas VIH positivas) haz clic aquí:

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Más acerca de los  carbohidratos (pan, cereal, arroz y pasta)

Amplia variedad de verduras y frutas diariamente: Esta es la manera en que puedes aumentar las posibilidades de obtener todos los nutrientes y fibra que necesitas para que tu cuerpo funcione saludablemente, especialmente la función del sistema inmunológico. Intenta consumir al menos de tres a cinco porciones de verduras y de dos a cuatro porciones de frutas por día. Una porción de verduras corresponde aproximadamente a una taza de verduras crudas o a media taza de verduras cocidas. Una porción de fruta corresponde aproximadamente a media taza de fruta fresca cortada en trozos o de fruta enlatada. Para una revisión más detallada de las verduras y las frutas – incluyendo los consejos dietéticos para las personas VIH positivas- haz clic aquí:

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Más acerca de las verduras y las frutas


 

Consume suficientes proteínas: Las proteínas son esenciales para un cuerpo saludable y un sistema inmunológico fuerte. Tú puedes elegir entre una gran variedad de alimentos que contribuirán a tu consumo total de proteína, incluyendo carnes magras (sin grasa), aves, pescado, frijoles, huevos, frutas, nueces, semillas, leche, yogurt y queso. La cantidad exacta que tú necesites puede requerir de ajustes, basados en tus necesidades individuales. Para una revisión más detallada sobre este grupo, incluyendo las maneras de ajustar la cantidad de proteína que consumes, haz clic aquí:

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Más acerca de los alimentos ricos en proteínas

 

Vigilar el consumo de grasas y dulces: A pesar de que una cantidad razonable de grasas buenas es saludable, es importante mantener el contenido total de grasas en la dieta en niveles moderadamente bajos, dado que los investigadores han demostrado que el alto consumo de grasa puede suprimir al sistema inmunológico, y causar diarrea en algunas personas VIH positivas, y está relacionado con el riesgo de progresión a la cirrosis en aquellos que viven con hepatitis C crónica. Para aquellos que están tomando medicamentos para el VIH que causan elevaciones de las grasas en la sangre, una dieta con alto contenido graso puede ser riesgosa para la salud cardiovascular.

También es importante limitar el consumo de dulces y otro tipo de comida “chatarra”. Contienen pocos nutrientes y habitualmente se las usa para sustituir otros alimentos sanos que deberías comer en su lugar. Disminuir el consumo de dulces y refrigerios a base harina blanca muy probablemente mejore tu consumo de nutrientes  saludables, te ayude a mantener los niveles de triglicéridos estables y la salud cardiovascular.

Para una revisión más detallada de los tipos de grasa, aceites y dulces; incluyendo los consejos dietéticos para las personas VIH positivas, haz clic aquí:

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Más acerca de las grasas, los aceites y los dulces

 

Recuerde la variedad y el color: Cada alimento tiene sus puntos fuertes y débiles en lo que al contenido de nutrientes se refiere, por lo que elegir entre una amplia variedad de alimentos en cada nivel de la pirámide te ayudará a consumir todos los nutrientes que la naturaleza puede proveer, mientras que la repetición de los mismos alimentos todos los días, te llevará a consumir una cantidad más limitada de nutrientes. Hacer énfasis en el color cuando escoges una amplia gama de alimentos es una garantía en materia de nutrición. Llámalo la teoría del arco iris para ir de compras. Cuando estés en el sector del pan, las pastas, los cereales y las galletas, elige las variedades color castaño, de cereal integral, en lugar de las blancas, y obtendrás todos los nutrientes que los alimentos exageradamente refinados eliminan. Y cuando estés en el sector verdulería, escoge los rojos, los púrpuras, los verdes, los naranja, los amarillos y los azules, por que esos son los más nutritivos. Cada vez que veas colores naturales, estarás viendo nutrientes. Cuanto más se asemeje a un arco iris tu cesta de compras, mejor será tu dieta.

 

Ajustando la dieta para las necesidades individuales

Es importante saber que ciertos estándares en las recomendaciones dietéticas podrían necesitar una modificación dependiendo de tus necesidades individuales. Una de las modificaciones posibles es la cantidad de alimentos que necesitas para cubrir tus necesidades calóricas. Debido a que tanto el metabolismo del individuo (la tasa de velocidad a la cual tu cuerpo usa energía a nivel celular) y el estilo de vida, pueden afectar significativamente los requerimientos calóricos, es difícil realizar recomendaciones generales acerca de cuantas calorías una persona necesita diariamente. Tú puedes tener un ritmo natural de metabolismo más rápido que lo normal, un trabajo que demanda más energía, tal como ser empleado de la construcción, o un programa intensivo de ejercicio diario, todo lo cual incrementa tus necesidades de calorías. Por otro lado, es posible que hayas nacido con un metabolismo bajo y hayas escogido un trabajo sedentario de oficina, o un estilo de vida que no incluye ejercicio físico, todo lo cual contribuye a disminuir las necesidades de calorías.

Comer más para combatir el VIH: Sin tener en cuenta las diferencias individuales, con una infección viral crónica como el VIH, el consumo total de alimentos diario que necesitas aumenta, ya que la energía que exige la respuesta inmunológica al virus quema calorías constantemente. Además, cualquier otra infección (incluyendo no sólo las oportunistas sino cualquier otra que puedas desarrollar) aumentará aún más tus requerimientos de calorías. Pesarse regularmente y mantener un registro de tu peso puede ser útil para asegurar que tu consumo diario de alimentos sea suficiente para mantener a tu cuerpo. Pedirle a tu médico que te haga periódicamente un análisis de impedancia bioeléctrica (BIA, sigla en inglés), también te ayudará a mantener un control sobre el estado de tu cuerpo. Este simple análisis provee información sobre el porcentaje corporal de grasas, músculos y agua. Realizar un seguimiento a lo largo del tiempo, puede brindarte indicios claros de algún cambio insalubre. Si deseas saber más sobre este análisis tan útil, haz clic en el enlace a la siguiente lección:

Lecciones del tratamiento del VIH y del SIDA ¿Qué es un análisis de impedancia bioeléctrica (BIA)?

Lidiar con la intolerancia a la lactosa: En las personas VIH positivas, especialmente en aquellos con la enfermedad más avanzada, es común observar intolerancia a la lactosa, es decir, la incapacidad para digerir apropiadamente la lactosa (el azúcar de la leche), lo que provoca gas o diarrea, cuando se consumen productos lácteos. Cuando esto ocurre, puede ser necesaria la reducción o la eliminación del consumo de leche y sus otros productos derivados (queso, helado, yogurt, etc.) o que tienen leche (salsas, aderezos, sopas y muchos tipos de comidas rápidas, y productos de panadería).La severidad de este problema es altamente variable, ya que algunas personas no pueden tolerar ni aún pequeñas cantidades de productos lácteos, mientras que otras reaccionarían muy mal a grandes cantidades pero fácilmente pueden consumir a diario cantidades moderadas sin ningún problema. Cuando el problema aparece, podría ser necesario la reducción o eliminación de la leche y de los muchos productos derivados de la leche (queso, helado, yogurt, etc.), o que contienen leche (salsas, sopas, y otros muchos refrigerios y pastelería).
 

Problemas para absorber las grasas: La malabsorción de grasas, una de las causas posibles de gas y diarrea, también es común durante la enfermedad del VIH. Los investigadores informaron que cerca de un cuarto de las personas en etapas tempranas de la enfermedad desarrollaron malabsorción de las grasas, mientras que en etapas más tardías, este problema alcanza a más de la mitad de las personas VIH positivas. Por lo tanto, muchas personas necesitarán mantener el contenido de grasas en su dieta en un nivel moderadamente bajo.
 
Los medicamentos anti-VIH y los requerimientos en la dieta: Algunos de los regimenes de medicamentos para el VIH requieren ajustes en la dieta. Asegúrate de hablar con tu médico sobre las posibles restricciones de cada uno o de todos los medicamentos que estés tomando. Si deseas información adicional, accede aquí para obtener el comentario individual sobre cada uno de los medicamentos. Haz clic aquí, para ver nuestras listas de medicamentos.
 
Especial atención ante el daño hepático: En aquellas personas con niveles de daño hepático importante, pueden ser necesarios ciertos cambios en la dieta. Por ejemplo, en aquellos con una enfermedad hepática avanzada, comúnmente debida a una coinfección con el virus de la hepatitis, es posible que sea necesario reducir el contenido de proteínas en la dieta. Por todas las razones que se expondrán más adelante, un nivel adecuado de proteínas es muy importante, y algunas personas llegan a la conclusión de que más es mejor. Lamentablemente, con una enfermedad hepática grave, un nivel muy alto de proteínas puede ser peligroso. Cuando el cuerpo procesa las proteínas, uno de los subproductos es el amoníaco. Un hígado dañado no puede procesar el amoníaco como uno sano. El resultado es una sobrecarga que produce encefalopatía, una condición del cerebro que puede resultar en un estado de confusión mental y, en etapas avanzadas, llevar al coma. Otro cambio importante en la dieta para personas con enfermedad hepática es la reducción del consumo de sal. En personas que desarrollaron ascitis, una complicación de la cirrosis (daño al hígado) que resulta en una acumulación anormal de líquidos en el abdomen, el consumo desmedido de sal puede empeorar el problema. También, podría ser importante limitar el consumo de hierro, dado que las dietas ricas en hierro han sido asociadas con daño hepático en aquellos con hepatitis C.

Por todas estas razones, es importante hablar con tu médico sobre tu situación individual (incluso sobre todos los aspectos de tu enfermedad por el VIH, cualquier otro problema como el azúcar en la sangre, problemas cardíacos o renales, y especialmente en aquellos coinfectados, el estado actual del hígado). Pídele que te aconseje qué ajustes hacer en tu dieta. No tengas miedo de pedirle a tu doctor una interconsulta con un dietista o un nutricionista. Si hay algo que no entiendas en esta lección (o tienes muchas preguntas sobre cómo alimentarte correctamente) es siempre mejor hablar con un dietista o un nutricionista que sepan de VIH y SIDA.

¿Qué se sabe sobre los líquidos?

Tomar abundante cantidad de líquidos buenos es tan importante como comer bien. Tu dieta debe incluir agua en abundancia. El viejo dicho de tomar ocho vasos grandes de agua por día (aproximadamente medio galón) es un buen comienzo. Debido a que tu tamaño afecta la cantidad de agua necesaria, la regla mejor y más simple consiste en calcular la mitad del peso de tu cuerpo en libras y tomar diariamente, como mínimo, esa cantidad de onzas. Por ejemplo, si tu peso es 140 libras (63 kg) debes tomar diariamente 70 onzas de agua (casi nueve tazas). Muchas personas beben muy poca agua, pensando que otras bebidas hechas con ella (bebidas colas, gaseosas o café) pueden reemplazarla. Pero no pueden, ni deben.

Aquí hay algunos consejos sobre líquidos para tener en cuenta:

Bebe mucha agua: Necesitas tomar diariamente mucha agua pura y fresca. Sin suficiente agua, el cuerpo no funciona. Así de simple. Siempre recuerda que cuando tienes fiebre, diarrea, náuseas, vómitos, sudores diurnos o nocturnos, corres el riesgo de deshidratarte y debes poner primero en tu lista de prioridades tomar muchos líquidos. Recuerda que el agua debe ser segura. Es muy importante eliminar del agua los organismos que producen enfermedades, ya sea hirviéndola o utilizando un purificador diseñado para matar o filtrar bacterias, protozoos y otros microorganismos que causan enfermedades. El riesgo de agua contaminada es muy alto para ignorarlo. Esto es importante para cualquiera ya que hay microorganismos (como criptosporidia) que causan infecciones, incluso en personas VIH negativas, pero es particularmente importante para quienes tienen recuentos bajos de células T (especialmente menos de 100), debido a que estas personas tienen el riesgo más alto de desarrollar infecciones transmitidas por el agua.
 
Té de hierbas y jugos frescos: Muchas personas piensan que un té de hierbas es un buen agregado para su lista de líquidos. Sólo asegúrate de preguntarle a tu farmacéutico o a tu médico sobre el té de hierbas y si tiene o no tiene, interacciones potenciales con tus medicamentos o produce toxicidad hepática. Los jugos frescos de frutas o vegetales son otros líquidos saludables. Sin embargo, no olvides que la mayoría de los nutrientes están en la pulpa de las frutas y de los vegetales. Si preparas tus jugos frescos, lo mejor es usar una juguera como Vita-Mix que retiene la pulpa.
 
Jugos de frutas y vegetales embotellados: Ésta es otra buena fuente de líquidos que está al alcance de la mano. Asegúrate de tomar los que no contienen azúcar. También hay jugos efervescentes en lata o botella que son dulces, fríos y carbonatados, y constituyen la mejor alternativa para una cola u otras bebidas sin valor nutricional. No tienen agregados de azúcar pero si mucho sabor, y son tan efervescentes como las otras. Tienen azúcares simples, por lo que no deben consumirse en exceso, pero realmente contienen más nutrientes que las bebidas gaseosas, sin el agregado de sustancias químicas.
 
Bebidas calientes: Incluyen sopas, té de hierbas y sustitutos de café tostado en granos. No solamente son nutritivos, sino que también le exigen menos al cuerpo que las bebidas heladas. Cualquier bebida helada requiere energía del cuerpo para calentarla. Por lo cual, un gran consumo de bebidas frías puede desperdiciar las calorías que tu cuerpo necesita, quemándolas para calentar el líquido. Las sopas mencionadas no solo proveen proteínas y vegetales; también contribuyen al consumo de líquidos.
 
Precaución con la cafeína: ¿Entonces significa que se acabaron tus días en Starbucks? Bueno, en realidad no. El hecho es que mientras bebas agua en abundancia (ya que la cafeína estimula la pérdida de líquidos del cuerpo), un número razonable de tazas de café o té por día no está en la lista de pecados. Tanto el café como el té, ya sea negro o verde, están cargados con ciertos tipos de nutrientes, como muchas clases de bioflavonoides que favorecen a la salud. Por lo tanto, no los bebas en lugar de otros líquidos saludables que necesitas (como cantidades abundantes de agua); pero si te hacen feliz, no sientas que debes eliminarlos totalmente. Sólo ten cuidado de lo que les agregas, ya que la crema, el azúcar y la crema moka pueden incorporar mucha grasa y azúcar a tu consumo diario./td>

¿Qué se sabe sobre los suplementos nutricionales?

Aún con una buena dieta que suministre un amplio espectro de nutrientes que provean todo lo básico para la salud de tu cuerpo, los suplementos de micronutrientes son importantes. Múltiples estudios muestran el valor que tienen los nutrientes para mejorar la salud de personas que viven con el VIH y también para aquellos con hepatitis C. Sobre esto hay estudios grandes que muestran una menor evolución de la enfermedad en personas con niveles generales altos de nutrientes, así como un número reducido de estudios vincula una evolución lenta de la enfermedad, aumentos en los recuentos de células CD4; y/o mejoras en varios síntomas, con suplementos de vitaminas, minerales, aminoácidos o ácidos grasos específicos. Uno de los estudios más grandes, desarrollado por investigadores de la Universidad de California en Berkeley, mostró una disminución en la evolución de la enfermedad en aquellas personas con grandes consumos de micronutrientes. Los investigadores remarcaron que este nivel no puede alcanzarse sólo con la dieta, sino que debe ser reforzado con el consumo de suplementos de nutrientes. De hecho, mostraron que en aquellos con los niveles más altos de suplementos (basado en el consumo diario), la evolución probable del SIDA fue sólo la mitad de la observada en aquellos con niveles de consumo medio o bajo.

Un consumo estable de nutrientes antioxidantes para contrarrestar el estrés oxidativo es particularmente importante ya que ayuda a proteger el cuerpo (incluso el sistema inmunológico y el hígado) de un posible daño. Los nutrientes que son antioxidantes o son usados por el cuerpo para generar enzimas antioxidantes incluyen la vitamina C y E; el caroteno, incluso el beta caroteno, alfa caroteno, licopeno, las xantofilas y cientos de otros; los minerales en trazas como selenio, manganeso, cobre y cinc; los aminoácidos metionina y cistina; y los bioflavonoides como quercetina, hesperidina, rutina y catequina. El cuerpo genera muchos antioxidantes de acuerdo a sus necesidades, incluyendo el tiol compuesto como glutatión y alfa lipoácido; la hormona melatonina; las enzimas como súperoxido dismutasa, glutatión peroxidasa y catalasa; y las coenzimas como la coenzima Q10. La creación de estos antioxidantes requiere una amplia variedad de nutrientes, cuya deficiencia saboteará la capacidad del cuerpo para crearlos cuando se necesiten.

Todos estos antioxidantes son importantes, y generalmente uno no puede ser reemplazado por otro, ya que cada grupo trabaja de distinta manera y en lugares diferentes del cuerpo. Algunos antioxidantes, como la vitamina E, son liposolubles (solubles en grasas) y actúan predominantemente en las membranas celulares que contienen grasas, eliminando los radicales peroxilos de los lípidos (grasa). La vitamina E es de hecho, el antioxidante más importante que protege las membranas celulares. Sin embargo, la actividad contra los radicales en la fase acuosa (en agua, es decir, en la sangre y otros líquidos) es escasa o nula. La vitamina C, por otro lado, es hidrosoluble, y actúa predominantemente en las partes acuosas del cuerpo, particularmente en la sangre. El alfa lipoácido trabaja en las partes lipídicas y acuosas del cuerpo, y actúa en sociedad con otros antioxidantes, ayudando a reciclarlos y regenerarlos. Por lo tanto, cada antioxidante es importante y tiene una tarea separada de protección contra el estrés oxidativo. Además, se demostró que todos estos antioxidantes trabajan en forma sinérgica, es decir que el efecto de una combinación de varios antioxidantes es mayor que el de cada uno en forma individual.

De particular importancia para las personas VIH positivas, y aquellas con hepatitis C, son los nutrientes que trabajan juntos para alcanzar los niveles de glutatión, el antioxidante intracelular que es necesario para proteger las células dentro del cuerpo, mejorar la función inmunológica de las células y proteger al hígado durante el procesamiento de las toxinas. Estos nutrientes que contribuyen directa o indirectamente a incrementar el glutatión en el cuerpo son el alfa lipoácido (ALA), la N-acetilcisteína (NAC) y la L-glutamina. Además, la vitamina B y el mineral selenio contribuyen al sistema de defensa del glutatión. Por lo tanto resulta crucial asegurarse de que el cuerpo tenga un suministro pleno de todos estos nutrientes.

Un programa de suplementos de micronutrientes debe tener como base varias vitaminas y minerales potentes que provean un nivel básico de todos los nutrientes más importantes para la función humana. Este tipo de suplementos brindará un aporte equilibrado de nutrientes en proporciones adecuadas para un funcionamiento normal.

Suplementos adicionales podrían ser importantes consumir otros suplementos para poder de incluir aquellas cosas que puedan no estar presentes en algunos suplementos multivitamínicos, y para atender a los síntomas causados por la deficiencia en caso de que esta esté presente. Esto debería incluir, principalmente, altos niveles de los antioxidantes y de los nutrientes que el cuerpo usa para para crearlos (vitamina E, caroteno, vitamina C, alfa lipoácidos, N-acetilcisteína, L-glutamina, coenzima Q10, selenio, etc.), ácidos grasos esenciales (especialmente el ácido graso omega-3 que es importante para la salud inmunológica y cardiovascular), B12 (su deficiencia se encontró en muchas personas que viven con VIH, y está vinculada con una rápida evolución de la enfermedad, así también como la fatiga crónica y problemas de memoria), y L-carnitina o su forma sulfatada, L-acetilcarnitina (la cual puede ayudar a contrarrestar la toxicidad mitocondrial en los que están tomando TARSA).

Para aquellos coinfectados con hepatitis C, todos los nutrientes antioxidantes tienen especial importancia dado que los investigadores hallaron que el estrés oxidativo está claramente vinculado tanto al grado de fibrosis hepática como al nivel de daño de las células hepáticas. Garantizar un aporte constante de antioxidantes puede ayudar a prevenir este proceso. El selenio, un mineral en trazas que es un contribuyente crucial para el sistema de defensa antioxidante, puede ser particularmente importante. Un estudio a cinco años especialmente convincente, realizado en 7.342 hombres que eran portadores crónicos de la hepatitis B y/o C mostró que el riesgo de desarrollar carcinoma hepatocelular, el cáncer de hígado que puede provocar la muerte en los que padecen hepatitis crónica, era mucho mayor en aquellos con niveles sanguíneos de selenio más bajos. De hecho, aquellos con niveles bajos de selenio eran un 47% más propenso a desarrollar este cáncer que los que tenían niveles más altos. Por lo tanto, además de brindar protección antioxidante adicional y defensa inmunológica, el consumo de suplementos de selenio a dosis de 200 a 400 mcg por día puede brindar protección contra el desarrollo de este cáncer hepático potencialmente fatal. Los estudios también demostraron que ciertos nutrientes antioxidantes, tales como la vitamina E, el selenio, y N-acetilcisteína (especialmente cuando se usan combinados), pueden mejorar la respuesta al tratamiento de la hepatitis.

Para más información…

Para obtener más información sobre las necesidades de nutrientes de las personas con VIH y hepatitis, y para obtener sugerencias sobre dosis que mejoran el sistema inmunológico y contribuyen a la eliminación de síntomas (incluyendo algunos efectos secundarios de los medicamentos), dirígete al sitio de Internet www.larklands.net (sitio en inglés).

Créditos
Esta lección fue escrita por Lark Lands, educadora y escritora sobre el tratamiento del VIH. Su sitio informativo de Internet es www.larklands.net.

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Última revisión: 10/20/2006

El contenido de esta lección fue escrito por el fundador y los escritores de AIDSmeds.com, y revisado por nuestro editor médico, el Dr. Howard Grossman. Podrás encontrar una biografía de nuestro equipo de escritores en la página "About Us."

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