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Lecciones del VIH y del SIDA Lo digo o no lo digo:
Revelar tu estado (diagnóstico) de VIH

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Introducción

Eres VIH positivo (VIH+). Recién te has enterado de tu estado; o lo sabías de desde hace tiempo. Ya sean noticias frescas que estás comenzando a digerir o algo con lo cual has estado viviendo por un tiempo, existen muchas situaciones en tu vida, en las que deberás enfrentarte con la decisión de revelar o no tu diagnóstico de VIH—decirle a los demás que estás infectado con el VIH. En diversas circunstancias te encontrarás tratando de balancear la sinceridad con la protección del derecho a tu privacidad.

¿A quién sientes que necesitas decirle? ¿Existe alguien a quien se lo quieres decir, pero no estás seguro de qué o cuánto decirle? ¿Existe alguien a quién sientes que deberías decirle, como ser a tu esposa/o, pareja, o alguien con quien has estado saliendo? ¿Qué hay sobre informarle acerca de tu estado a cualquier pareja sexual con quien has tenido relaciones? Quizás, tienes que someterte a una cirugía o irás a ver un dentista. ¿Deberías avisarles a ellos o a cualquier otro proveedor de atención médica que eres VIH positivo? ¿Tienen derechos legales para preguntarte sobre tu estado de VIH o rehusarse a atenderte si eres VIH positivo? ¿Existe alguna circunstancia en la cual legalmente debas revelar que eres VIH positivo?

Estas son algunas de las preguntas y preocupaciones que pueden aparecer con respecto a la divulgación de tu diagnóstico de VIH, además de muchos pensamientos y sentimientos que experimentarás cuando te enfrentes a la infección del VIH. Tal como sucede con muchas de las cuestiones sobre el VIH, o muchas otras decisiones vitales importantes, no existen respuestas absolutas que sean las correctas para todos.

Lleva un tiempo adaptarse a la idea de ser VIH positivo. Es una buena idea tener este detalle en cuenta, y no apresurarse a revelar tu estado sin haberlo pensado antes. El deseo de compartir esta información con alguien es natural, en especial cuando es algo nuevo para ti y te sientes abrumado, vulnerable e inseguro sobre tu vida y tu futuro. La realidad es que las personas con VIH necesitan ser selectivas con respecto a la divulgación de su estado. Necesitan ser selectivas con respecto a quién le dirán y cuándo. A menudo, este proceso de selección conduce a un estado de inseguridad y a veces, puede ser una experiencia angustiante.

La antigua máxima que dice "tómalo con calma y no te apresures", es un buen método a considerar cuando pienses en revelar tu estado. Aún si has estado viviendo con el VIH por un tiempo, posiblemente encontrarás situaciones que se presentan en foma constante, las que tal vez te fuercen a pensar si deberías de revelar tu diagnóstico de VIH. El deseo de querer contarles a los miembros de tu familia, empleador, compañeros de trabajo y amigos, es muy natural. Sin embargo, la verdad es que también te puede generar nuevos problemas. Durante los últimos veinte años de la epidemia del VIH, han habido algunas mejoras importantes en cuanto a la concientización del público y comprensión de las cuestiones relacionadas con el VIH. Lamentablemente, existe aún el estigma adherido al tema del VIH y a todos aquellos que lo tienen. Sí, existe una mayor comprensión y una aceptación más amplia que en el pasado, pero todavía son comunes las reacciones prejuiciosas y desfavorables en algunas familias, en el trabajo y en ciertas situaciones sociales.

Consejos generales para la divulgación del diagnóstico:

No le tienes que contar a todos. La elección con respecto a quién decirle es tuya. Sé selectivo.
Asegúrate de considerar los cinco adverbios (quién, qué, cuándo, dónde y por qué) cuando pienses en revelar tu estado. ¿A quién necesitas decirle? ¿Qué es lo que quieres decirles sobre tu infección con el VIH, y qué es lo que esperas de la persona a la cual le estás revelando tu estado de VIH?, ¿Cuándo decirles? ¿Cuál es el mejor lugar para tener esta conversación? ¿Por qué se lo estás contando?
Tómalo con calma y no te apresures. En la mayoría de las situaciones, te puedes tomar tu tiempo para considerar a quién decirle y cómo.
Considera si tienes un motivo válido para revelarle a una determinada persona, o si simplemente te sientes ansioso y quieres "compartir" tus sentimientos.
Contarle a las personas indiscriminadamente puede afectar tu vida de maneras que quizás no hayas considerado.
Una reacción muy común, en esta situación, es la presencia de sentimientos de inseguridad sobre la revelación.
Tienes un virus. Eso no significa que hayas hecho algo malo. No tienes de qué disculparte simplemente por ser VIH positivo.
Hazlo fácil. No tienes que contar la historia de tu vida.
Evita aislarte. Si aún no puedes contarles sobre tu estado a tus amigos cercanos, familiares y otros que quieras, permítete usar el apoyo y la experiencia de los grupos organizados en la comunidad del VIH que están a tu disponibilidad. Por ejemplo, considera los foros comunitarios de AIDSmeds.com.
No existe una receta perfecta para revelar el diagnóstico de VIH. Confía en tus instintos, y no en tus miedos.
Cualquiera fuese la respuesta que recibas en una situación específica, y aún si no fuera la que tú esperabas, vas a sobrevivir y tu vida continuará.
Millones de personas han lidiado con esta experiencia y han encontrado su manera de atravesarla. Tú también harás lo mismo.
Elegir a quién decirle o no decirle, es tu decisión personal. Es tu elección y tu derecho.

En las secciones siguientes, evaluaremos más de cerca circunstancias específicas en las cuales la revelación del estado puede ser especialmente importante para ti.

Esposos, parejas y otros seres queridos importantes

Los estudios demuestran que la mayoría de las personas VIH positivas revelan a sus seres queridos (esposo, pareja) su diagnóstico de VIH a los pocos días de enterarse. Un método que siguen muchos es considerar que las únicas personas a las cuales necesitan decirles sobre su estado, son aquellas que han tenido contacto directo con sus fluídos corporales como el semen, la sangre, o las secreciones vaginales. Ésto generalmente significa decirle al cónyuge o pareja.

El tema del VIH en relación con las parejas o amantes puede ser complejo. Si has tenido sexo sin protección con tu pareja, se trata de alertarla con respecto a que pudo haberse infectado y debería hacerse la prueba. Segundo, cualquiera fuese la decisión de tu pareja respecto a hacerse o no la prueba, tú estás concientizándolo de la necesidad de que ahora en más, ambos practiquen sexo seguro.

También podrías querer contarle a tu cónyuge o pareja, con el propósito de conseguir el apoyo emocional que necesitas. Es importante tener a alguien que te escuche, que te ofrezca sugerencias y que simplemente te acompañe. En algunas situaciones, como las de ayudarte en tus tareas diarias o pasarte a buscar por el consultorio del doctor, son cosas que también pueden ser importantes. Algunas personas tienen miedo de convetirse en una carga para los demás cuando tienen problemas de salud. En realidad, el compartir estas experiencias diarias puede ser visto como una oportunidad para construir una intimidad más profunda y una relación de pareja más fuerte.

Es perfectamente normal experimentar ansiedad cuando se lo cuentas a tu pareja. Antes de que él o ella pueda responder a tus necesidades, tu pareja podría sentir ansiedad sobre su estado de VIH (el cual solamente se puede conocer a través de la prueba del VIH) y también, podría sentirse enojada o perturbada, si la infección ocurrió sexualmente, fuera de la relación de pareja. Si has estado en una relación de pareja monógama, y supones que tu pareja es VIH negativa, el hecho de que hayas practicado sexo fuera de la relación puede tener una gran carga emocional. La divulgación de tu estado de VIH puede agregar tensión a la relación, dependiendo de si has estado llevándote bien o no al momento de tu diagnóstico. Es importante que pienses acerca de cuándo y cómo, y al mismo tiempo tener en mente que generalmente, el "guardar secretos", no es recomendable. Este es el momento en el que puede ser muy útil conseguir ayuda profesional.

Es importante para ti saber qué dicen las leyes de tu estado en relación al rastreo de contactos y notificación a las parejas. El rastreo de contactos se refiere a los esfuerzos de las agencias del gobierno para identificar a la o las personas que pudieran correr riesgo de contraer el VIH, a partir de otra persona infectada. La notificación a la pareja se refiere a la información que se le comunica a las parejas sexuales, a cónyuges, a personas que comparten agujas y a otros que podrían correr el riesgo de infectarse con el VIH. Las leyes respecto a esto varían de estado a estado. En muchos estados, la notificación a la pareja puede ser anónima a través del Departamento de Salud estatal. El Departamento de Salud de tu estado es una buena fuente de información sobre cuál es el procedimiento legal y cómo podría afectarte.

Tal como viene ocurriendo desde el comienzo de la epidemia del VIH en 1980, el rastreo de contactos y notificación a las parejas continúa siendo una cuestión altamente delicada. La continua hostilidad social hacia el SIDA, junto con el miedo de la población general (a menudo por su falta de conocimiento sobre la realidad acerca de la transmisión del VIH) han hecho, y es comprensible, que aquellos que viven con el VIH tiendan a ser precavidos y hasta secretivos sobre la divulgación de su estado de VIH.

Cuestiones generales a considerar sobre el rastreo de contactos y la notificación a la/s pareja/s:

En general, los médicos pueden violar la confidencialidad del paciente en esta situación y notificar a la pareja sexual o la persona con quien compartes jeringas, sobre la infección del VIH; si considera que corren un riesgo identificable de infección, en tanto estén actuando de buena fé y ofrezcan solamente la información necesaria para ayudar a la persona notificada a que se proteja de los riesgos futuros de infección o para que busque asistencia médica.
Estas guías no requieren que el médico revele el nombre de la persona que podría poner al individuo a riesgo, a pesar de que en algunas circunstancias esa identidad sería obvia.
Estas guías no justifican la divulgación del diagnóstico del VIH a compañías de seguro, empleadores, escuelas u otras instituciones.
Los esfuerzos para rastrear contactos no deben violar la confidencialidad médica con respecto a la persona VIH positiva. Sólo necesitan avisarles a las personas que pudieron haber estado expuestas a la infección del VIH.

Ligues (dating) y parejas sexuales

Para aquellos que son solteros y VIH positivos, cómo y cuándo revelar su estado, se puede plantear de diferentes maneras. Algunas personas prefieren terminar de una vez con el tema y lo comunican inmediatamente. Revelarán su diagnóstico inmediatamente y a veces antes de la primera cita. Otros prefieren esperar y ver si la relación va más allá de la primera cita o de ese encuentro casual. Aunque otros sienten que mientras practiquen sexo con protección, el riesgo para la otra persona es mínimo, así que para qué traer el tema a colación.

Con respecto a ligar, o en el caso de situaciones sexuales casuales o anónimas, la sabiduría convencional sostiene que las personas VIH+ deberían informar a sus parejas antes de tener relaciones sexuales con ellas. En 34 estados, existen leyes específicas relacionadas a la divulgación, las cuales consideran que no revelar el estado de VIH es un crimen. La mayoría de estas leyes se hicieron efectivas durante los primeros años de la epidemia, y reflejan la ignorancia y el temor al VIH. En cuestiones de practicidad, generalmente han probado ser difíciles de poner en práctica.

Si tienes alguna duda sobre las leyes de tu estado en cuanto a cómo se aplican con relación a la revelación de la condición del VIH, podrías investigar el tema a través del Departamento de Salud de tu estado, o comunicarte con tu organización local de servicios para el SIDA, para consultar lo que tengas en mente.

En realidad, si estás practicando sexo con protección consistentemente, el riesgo para los demás es mínimo, y finalmente lo que realmente importa, es qué es lo que haces sexualmente, no lo que dices.

Quizás el beneficio real de revelarle a un novio o a una pareja sexual casual o anónima sea sólo para ti personalmente. El ser sincero en esas circunstancias implica tener un carácter fuerte. Al mismo tiempo, decirle a alguien que tú eres VIH positivo al comienzo de una posible relación o antes de tener sexo, te coloca en una posición vulnerable. Nunca es fácil predecir si recibirás una respuesta positiva o negativa.

A pesar de que ahora muchas más personas saben sobre las prácticas sexuales con protección y cómo se transmite el virus, todavía el miedo y el estigma son una realidad en relación al VIH; y la revelación del diagnóstico puede provocar emociones fuertes en los demás. Tú necesitas saber que conocer tu estado hará que algunos no quieran continuar la relación, mientras que muchos no permitirán que tu estado afecte la relación ni la práctica sexual.

Cuestiones generales a considerar para revelar tu estado a los ligues y las parejas sexuales:

Mantén lo que digas lo más simple y directo posible.
Date algún crédito si has estado practicando sexo con protección con la persona a quien le estás revelando tu estado. Tú ya te estás comportando responsablemente con esa persona.
Si la persona a la que le estás revelando tu estado reacciona negativamente, recuerda que es sólo una persona. No todos van a reaccionar de la misma manera.
Recuerda que deberías darle tiempo a la persona a quien le estás revelando tu estado, para que procese la información. Cualquier sea la reacción al comienzo, positiva o negativa, sé conciente de que las reacciones pueden cambiar con el tiempo.

Familia: Padres

Si tienes padres con los cuales conservas una buena relación, el revelarles tu estado, puede llegar a fortalecer la relación. Por supuesto, que lo que les estás contando no son noticias alegres, aún así pareciera que la experiencia más común es que la mayoría encuentra que sus padres (y otros miembros de la familia) quieren saber.

Probablemente ellos se preocupen por tu futuro. Podría ser que te encuentres educándolos sobre el VIH, así como también brindándoles apoyo emocional. A medida que noten que continúas con tu vida normalmente y que esta todo bien, su ansiedad probablemente disminuya. En realidad, tú también tienes que considerar que si tu relación con ellos en el pasado no era ideal, esta noticia hará que las relaciones se tensionen, al menos por un tiempo.

Familia: hermanos, hijos y otros miembros de la familia

Un hombre proveniente de una familia numerosa, irlandesa y católica comentó: "Les dije a mis hermanos de acuerdo al orden de cercanía que tengo con ellos…, decidí lidiar con sus hijos cuando se dé el momento adecuado" (en términos de edad). En general, sus hermanos lo apoyaron. Un hermano, se lamentó llorando. Otro, pateó la pared por la frustración y la agujereó. Su mamá, ya mayor, dijo simplemente: "Lo que pasó, pasó".

Los padres VIH positivos enfrentan decisiones diferentes y difíciles concernientes a la revelación de su estado a sus hijos. Ésto incluye consideraciones importantes respecto al pronóstico de salud de los padres y los asuntos de planificación de la custodia de sus hijos menores. El entendimiento de las implicancias de la infección va más allá de la comprensión de los hijos menores. Las decisiones que se tomen deben incluir qué se va a decir, y sí debería hablarse con todos los hijos o solamente con los más grandes.

La madre de una jovencita de 13 años recuerda: "Sabía que si le contaba la noticia con calma, ella también se mantendría calma … Ella ya no era más una niñita a la que se le podían esconder las cosas… Durante el transcurso de los meses siguientes, me preguntó más cosas. Yo siempre le respondí lo más simple y sinceramente posible. El hecho de ser sincera con ella, le ayuda a estar tranquila respecto a mi estado".

Consejos generales a considerar para contarle a la familia:

Habla de la manera más simple y directa posible.
Cuéntales por qué tú quieres que lo sepan.
Ofrece contestarles cualquier pregunta que tengan.
Hazles saber que no tienen que preocuparse por tu salud.
Pídeles que te apoyen.
Hazles saber cuánto significan ellos para ti y cuánto los quieres.
Especialmente, si la familia es muy allegada, considera cómo te sentirías si alguien del grupo familiar estuviera en tu situación o en una similar, y eligiera no decirte lo que le sucede.
No tengas miedo de mostrar tus emociones y expresar cuán importante es este asunto para ti.

Amigos

Los estudios muestran que la mayoría de las personas revelan su diagnóstico de VIH a sus amigos más íntimos a los pocos días de enterarse de su estado. Un íntimo amigo puede ser capaz de ofrecerte formas nuevas de pensar sobre tu situación. Algunas personas están más informadas que otras sobre el VIH. Más importante aún, es que la mayor contribución que te puede ofrecer un amigo es la de escucharte.

Un amigo, del que te sientas muy cerca, podría llegar a apreciar que lo que le has revelado es confidencial. Sin embargo, también deberías ser conciente de que lo que has dicho en forma confidencial podría terminar como un chisme entre otros amigos y conocidos. En esta situación, tal como ocurre en otros momentos difíciles de la vida, algunas amistades se fortalecerán y se profundizarán, mientras que otras desaparecerán. Si tienes una familia o grupo social muy unido, o si vives en un área rural o en una comunidad muy pequeña, la confidencialidad será probablemente más difícil de conservar. En estas circunstancias, tal vez quieras consultar con un asesor (consejero) o alguna persona de confianza fuera de tu ámbito diario sobre cómo actuar al respecto.

Consejos generales para considerar con relación a tus amigos:

Recuerda que alguien que consideras como un amigo valioso es como un miembro de la familia, que tú elegiste como tal. Muchos de los consejos que uses para contarle a tu familia, se pueden utilizar cuando revelas tu condición a un amigo.
Diles que tienes algo importante que decirles.
Pide que lo que tú les cuentes se mantenga confidencial.
Habla lo más simple y directo posible.
Cuéntales por qué tu quieres que ellos lo sepan.
Ofrece contestar cualquier pregunta que tengan.
Hazles saber si tienes algunas cuestiones o preocupaciones relacionadas específicamente con el VIH que estés tratando de aclarar.
Tu amigo puede tener algunas sugerencias útiles. A menudo, sólo el poder hablar sobre lo que sientes es un gran alivio, suficiente en si mismo.
Pídeles que te apoyen.
Hazles saber cuánto significan ellos para ti y cuánto los quieres.
No tengas miedo de mostrar tus emociones abiertamente y expresar cuan importante es este tema para ti.

El lugar de trabajo: Compañeros de trabajo

Algunas veces, se generan amistades fuertes con ciertos compañeros o colegas del trabajo que ves diariamente, y con los cuales desarrollas relaciones. En dichas situaciones, es natural querer contarle sobre tu estado de VIH, a un amigo del trabajo con el cual te sientes especialmente allegado. También, podrían haber momentos en los que te sientas particularmente perturbado o estresado sobre algo relacionado a tu estado y sientas el impulso de revelar lo que tienes en mente.

Aunque tu compañero de trabajo sea un amigo, ten cuidado al revelar tu estado de VIH positivo. Hay que conservar un balance entre los intercambios naturales que ocurren en una relacion de amistad y la protección que necesita tu privacidad. Sé consciente de que lo que hayas dicho de manera confidencial, puede terminar siendo un chisme en el lugar de trabajo. Cuando ocurre eso, el chisme va de un lado a otro en la cadena de mando con resultados inesperados que podrían acarrear consecuencias graves. Una vez que has revelado tu estado, es muy difícil, sino imposible, desdecirse. La reacción de tu amigo y compañero puede cumplir con tus espectativas. Pero, algunas veces hay desilusiones, y tienes que estar preparado para lidiar también con esa posibilidad.

Consejos generales para considerar, relacionados al lugar de trabajo:

Diles que tienes algo importante para decirles.
Aclara que lo que les contarás es estrictamente confidencial y así debe ser conservado.
Habla lo más simple y directo posible.
Hazles saber por qué tú quieres que ellos lo sepan.
Hazles saber que estás clarificando ciertas cuestiones relacionadas a tu estado de VIH y que su apoyo es muy importante para ti.

El lugar de trabajo: Empleador/es

Si estás solicitando un empleo, toma en cuenta que bajo la Ley de Americanos con Discapacidades (ADA, siglas en inglés), los empleadores no tienen el derecho de hacer ninguna investigación sobre tu salud o la existencia de una discapacidad antes del ofrecimiento de trabajo. Sin embargo, legalmente pueden investigar, si tú supieras de alguna limitación física que podría interferir tu capacidad para realizar las funciones escenciales del trabajo.

En el caso de una situación en donde una enfermedad relacionada con el VIH está interfiriendo con tu trabajo hasta el punto que podrías llegar a ser despedido, arregla una reunión en privado con tu jefe y revela tu situación. Ésta sería la mejor manera de proceder. Hasta podrías considerar presentarle una carta escrita por tu médico que explique el estado actual de tu condición, y cómo podría afectar tu capacidad para realizar tu trabajo. Debido a que el ADA considera a una persona con VIH o SIDA como una persona discapacitada, tu empleador debería ofrecerte adaptaciones razonables, si aún estuvieras capacitado para realizar la tareas escenciales de tu trabajo. Aún, si estás en una situación en la cual tu salud justifique la necesidad de la cláusula de "adaptaciones razonables" algunas veces todo lo que se necesita es la carta de tu médico. El médico puede indicar un diagnóstico en términos generales, refiriéndose al padecimiento de una "condición crónica", sin necesidad de revelar, específicamente, tu diagnóstico de VIH.

Es importante que sepas que generalmente las leyes de los estados, no requieren que ninguna persona en tu lugar de trabajo mantenga tu confidencialidad, si revelas tu estado. El ADA ayuda a proteger la confidencialidad de la información médica de un empleado, pero no aclara específicamente, sobre la protección de la confidencialidad cuando la información médica se divulga en forma oral y voluntaria.

Las compañías, a menudo tienen guías para lidiar con potenciales asuntos legales complicados, como el de manejar problemas por discapacidad y sus procedimientos para determinar las "adaptaciones razonables". Es tu derecho tener esta información, y no necesitas revelar nada sobre tu persona cuando solicites esta información. Conocer las reglamentaciones de tu compañía te ayudará a determinar si tienes que revelar tu estado de VIH o no.

Consejos generales para considerar con relación a los empleadores:

No tienes ninguna obligación legal por la cual debas revelar tu condición a tu empleador, a menos que tu estado de VIH afecte tu capacidad real de realizar el trabajo.
Considera meticulosamente cuál es el propósito de revelarle tu condición a tu empleador.
Si lo revelas, dile a las personas con las que quieres hablar que tienes algo importante para discutir con ellos.
Aclara que les pedirás que lo que discutas con ellos se mantenga bajo estricta confidencialidad.
Sé precavido con el pedido de confidencialidad, dado que si bien lo solicitaste no es garantía absoluta de que vaya a respetarse.
Algunos empleadores reaccionarán maravillosamente y te apoyarán de verdad. Otros pueden darte respuestas que te desilusionen, y será comprensible que te sientas herido y enojado.
Habla lo más simple y directo que sea posible.
Hazles saber por qué tú quieres que ellos lo sepan.
Diles que estás recibiendo la atención médica adecuada.
Menciona que podrías llegar a necesitar, ocasionalmente, el pedido de ciertas adaptaciones razonables como la de cierto tiempo durante el horario de trabajo para concurrir a citas médicas.
Dile a tu jefe que harás el esfuerzo que sea necesario para asegurar que tu trabajo se cumpla completamente y que te comprometes a realizar tu labor bien y de manera confiable.
Las decisiones de tu empleador relacionadas al aspecto médico sobre el VIH (o cualquier otra discapacidad) deben estar basadas en hechos sobre ti, no simplemente en la opinión sobre el VIH de tu empleador.
Con suerte, no nececesitarás buscar recursos legales para proteger tus derechos. Sin embargo, en el caso que sea necesario, existen leyes que te protegen.

Médicos y otros proveedores de salud

Durante el transcurso normal de los eventos de la vida, probablemente tengas oportunidades de visitar diferentes doctores y otros profesionales de la salud, algunas veces por temas de salud no relacionados con tu infección con el VIH. Por supuesto, que tu doctor de cabecera necesita saber tu estado de VIH. Con otros proveedores de salud tienes otras opciones. Teóricamente, todos los proveedores médicos deberían tomar "precauciones universales", lo cual significa recurrir a procedimientos especiales para protegerse de infecciones transmisibles, no sólo del VIH. Por ejemplo, no existe ninguna razón en particular que justifique que tu podólogo necesite saberlo. Pero en el caso de tu oculista o tu dentista, si bien no estás comprometido legalmente a informarles, cuando le aclaras tu condición, él o ella pueden identificar ciertos problemas de salud.

Los proveedores de salud no pueden negarse a brindar sus servicios a alguien simplemente porque la persona es VIH positiva. Si el doctor u otro proveedor de salud se siente incómodo de tratar a alguien con VIH y te lo hace saber de alguna manera, tú tienes recursos legales para manejar dichas situaciones. No menos importante es el hecho que un proveedor de salud que teme a pacientes VIH positivos, no debería estar atendiendo a pacientes VIH positivos.

En cuanto a la divulgación de tu información relacionada al VIH, ten en cuenta que en general, sólamente está permitido después de que hayas firmado un formulario de consentimiento aprobado, especial para el VIH.

Consejos generales para considerar con relación a los médicos y a otros proveedores de salud:

Todos los proveedores de la salud están obligados a cumplir las leyes de confidencialidad.
Al decirle a un doctor, una enfermera u otro proveedor de salud, tú pierdes cierto grado de privacidad, pero eso no los libera de adherirse a las leyes de confidencialidad.
Algunas veces el manejo de tu condición, como información privilegiada, no recibe exactamente el tratamiento que debería. Por ejemplo, si el médico discute los detalles contigo cuando otro paciente podría escuchar, pídele amablemente que esas conversaciones se lleven a cabo en privado.
Un hospital u otro proveedor de la salud puede compartir información relacionada al VIH con el seguro de salud del paciente si la información es necesaria para pagar por la atención médica.
Si tienes dudas acerca de si tienes que revelar tu condición, ya sea por motivos médicos o de seguro, o motivos legales por cualquier otra razón, llama al Departamento de Salud local o a una organización de servicios para el SIDA. En determinadas instancias, tú puedes aprender cuándo es necesario revelar tu estado para acceder a recursos y servicios médicos.

Conclusión

Hablando sobre su propia experiencia, una mujer VIH positiva hizo estos comentarios. "Hasta ahora, realmente nunca he tenido nigún problema con nadie a quien se lo haya revelado. Puede que sea pura suerte, pero sospecho que mucho tiene que ver con mi actitud. Entre aquellos que conozco en mi "grupo de diagnóstico", alguno de nosotros tenemos la postura de decir "Soy positivo. Es una condición médica. No voy a permitir que me afecte. Sigo siendo la misma persona que era antes que el VIH entrara en mi vida, y estoy orgullosa de ser esa persona"... Cuanto más nos escondamos como personas positivas, más personas en general, pensarán que tenemos algo que ocultar. Cuanto más piensen que sentimos vergüenza de nuestro estado, más pensarán que deberíamos estarlo. Lo importante es ser abiertos y estar orgullosos, no orgullo de ser VIH positivo, pero estar orgulloso de lo que uno es como persona completa, de la cual una pequeña parte es ser VIH positivo. Somos VIH positivos... y la vida continua.

Y recuerda: la elección de a quién contarle es una decisión personal. La elección y el derecho son tuyos.

Recursos útiles

American with Disabilities Act: Información sobre asuntos de trabajo
(800) 669-4000

American with Disabilities Act: Información y asistencia general
(800) 514-0301
Para preguntas sobre discriminación en el lugar de trabajo.

Gay Men’s Health Crisis (GMHC)
http://www.gmhc.org
(212) 807-6655 (Línea informativa)
Amplios servicios legales y de apoyo relacionados con cuestiones de discriminación por el VIH, empleo e inmigración.

Lambda Legal Defense and Education Fund
http://www.lambdalegal.org
Servicios relacionados con asuntos de discriminación por el VIH, empleo e inmigración. Los números de teléfono de distintas áreas del país se encuentran disponibles en el sitio de Internet.

National AIDS Hotline
(800) 344 7432 (español)
Para aprender sobre los recursos de VIH/SIDA en tu área, llama al hotline nacional (línea telefónica de información y crisis) que opera las 24 horas del día.

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Última revisión: 6/9/2004

El contenido de esta lección fue escrito por el fundador y los escritores de AIDSmeds.com, y revisado por nuestro editor médico, el Dr. Howard Grossman. Podrás encontrar una biografía de nuestro equipo de escritores en la página "About Us."

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