|
|
![]() Hepatitis C ¿Qué es? La hepatitis C es una enfermedad causada por un virus que infecta el hígado. El virus, llamado virus de la hepatitis C (VHC), puede causar una infección crónica (para siempre), cirrosis (cicatriz) en el hígado, cáncer de hígado, insuficiencia o falla del hígado y muerte (Lee nuestra lección Los riesgos para el hígado: Hepatotoxicidad). En los Estados Unidos, aproximadamente, 4 millones de personas están infectadas con el VHC y entre 8.000 a 10.000 personas mueren por hepatitis C cada año. Se estima que hay entre 170 a 200 millones de personas infectadas con VHC en el mundo entero. Afortunadamente, los tratamientos para las personas con hepatitis C han progresado mucho, incluyendo para aquellos coinfectados con VIH y VHC. La hepatitis C es una infección común entre las personas que viven con el VIH. En aquellos que también están infectados con el VIH, puede causar enfermedad en el hígado con mayor rapidez, y dificultar el tratamiento apropiado de la infección con el VIH. Por esta razón la hepatitis C es considerada, al menos para el Servicio de Salud Pública de los Estados Unidos y la Sociedad Americana de Enfermedades Infecciosas, una infección oportunista relacionada al SIDA. Es importante que las personas infectadas con el VIH y el VHC, trabajen en estrecha colaboración con sus proveedores de atención médica con el propósito de tratar ambas infecciones de manera segura y efectiva. ¿Quién está a riesgo de contraer la hepatitis C? ¿Cómo se transmite? La hepatitis C es común en las personas que viven con el VIH. Entre un cuarto (25%) y un tercio (33%) de todas las personas VIH positivas en los Estados Unidos están infectadas con el VHC. Esto significa que aproximadamente 350.000 americanos viven con ambas infecciones (VIH y VHC). Si comparten agujas con otras personas, los usuarios de drogas inyectables (UDI), corren alto riesgo de infectarse con el VHC (entre el 50% al 90% de los UDI que están infectados con el VIH, también están infectados con el VHC. Esto se debe a que ambos virus pueden transmitirse fácilmente a través de la sangre y productos derivados. Para causar la infección, el VHC debe pasar de la sangre de una persona infectada a la sangre de una no infectada (susceptible). En otras palabras, el VHC se disemina más fácilmente a través del contacto directo de sangre con sangre, como por ejemplo:/p>
¿Qué ocurre cuando alguien se infecta con el VHC? Infectarse con el VHC no necesariamente significa que se desarrollará una enfermedad en el hígado. Por el contrario, podría tomar varios años, o en muchos casos décadas, para que el VHC cause una enfermedad en el hígado que ponga en peligro la vida. Tan pronto el VHC ingresa al cuerpo, infecta las células del hígado, llamadas hepatocitos. Solamente un número pequeño de personas (aproximadamente el 25%) experimenta síntomas de la infección, como son la fatiga, la disminución del apetito, las náuseas o la ictericia (color amarillento de la piel y los ojos). Sin embargo, casi todas las personas infectadas con el VHC experimentan un aumento de las enzimas del hígado, como la alanino aminotransferasa (ALT, siglas en inglés), la cual puede ser detectada con una simple prueba de sangre. Un aumento de la ALT significa que algunas células del hígado están siendo dañadas por la infección con el VHC. Aproximadamente, el 15% de las personas que están infectadas con el VHC, son capaces de eliminar el virus de su cuerpo, habitualmente dentro de los seis meses después de haberse infectado. Sin embargo, la mayoría de las personas (85%) que están infectadas con el VHC tienen hepatitis C "crónica" (infección de por vida). En otras palabras, si 100 personas se infectaran mañana con el VHC, 15 de ellos eliminarían al virus de su cuerpo dentro de los próximos seis meses, mientras que 85 de ellos quedarán infectados con el virus. Aproximadamente 20 de esas 85 personas con hepatitis C crónica se mantendrán saludables (las enzimas del hígado se conservarán normales), aún cuando el VHC sea detectado en la sangre y en el hígado; y no desarrollarán enfermedad hepática ni síntomas de la infección. Las 65 personas restantes con hepatitis C crónica, experimentarán algunos signos y síntomas de enfermedad del hígado, como son la fatiga, las náuseas, el dolor muscular y el dolor abdominal, después de unos 13 a 15 años de haberse infectado con el VHC. Aproximadamente 20 a 25 de estas personas, generalmente luego de 20 años de la infección con el VHC, desarrollarán cirrosis (tejido cicatrizal en el hígado, resultado de la producción y diseminación de un crecimiento anormal exagerado del tejido conectivo del hígado, llamado fibrosis). Aquí hay algunas fotografías de un hígado sano, luego con fibrosis y posteriormente con cirrosis:
A pesar de que la cirrosis no pone la vida en peligro, puede afectar la manera en que el hígado trabaja y aumenta el riesgo de desarrollar cáncer de hígado. De las 20 a 25 personas con el VHC que desarrollan cirrosis, entre 5 a 10 de ellas desarrollarán cáncer de hígado y posiblemente falla o insuficiencia hepática, luego de otros cinco años. ¿En qué se diferencia la hepatitis C en las personas que también están infectadas con el VIH? Ha habido una cantidad de estudios que demuestran que el VIH puede tener un efecto negativo en la forma que el VHC actúa en el cuerpo. Para comenzar, el VIH puede aumentar la posibilidad de desarrollar cirrosis en el hígado en una persona que tenga hepatitis C crónica. Como comentamos en el párrafo anterior, aproximadamente de 20 a 25 de las 85 personas con un sistema inmunológico saludable que tengan infección crónica con el VHC desarrollarán cirrosis en el hígado dentro de los 20 años de haberse infectado. Si también está presente el VIH, aproximadamente 30 a 35 de las 85 personas posiblemente desarrollarán cirrosis. La infección con el VIH también puede acelerar la frecuencia con la que el VHC causa cirrosis en el hígado. En un estudio se observó que las personas infectadas con el VIH y el VHC, tuvieron el doble de probabilidades de desarrollar cirrosis en el hígado luego de 13 años, que aquellas infectadas solamente con el VHC (15% vs. 6%). En otros estudios se han observado resultados similares También, es cierto que las personas con VIH y VHC tienen más probabilidades de experimentar falla o insuficiencia hepática (que es siempre mortal, a menos que se realice un transplante), que aquellas solamente infectadas con el VHC. En un estudio se observó que las personas infectadas con ambos virus tuvieron 21 veces más probabilidades de morir de falla o insuficiencia hepática que aquellas infectadas solamente con el VHC. Otro tema a considerar es el hígado sano y las medicinas anti-VIH. Muchos tratamientos anti-HIV que incluyen a los inhibidores de la proteasa y a los inhibidores no nucleósidos de la transcriptasa reversa, son procesados (metabolizados) por el hígado. Esto puede presentar dos problemas en la gente coinfectada con VIH y VHC. Primero, el hígado necesita estar sano para poder procesar correctamente los medicamentos. Si el VHC daña el hígado, tal vez no fuera posible comenzar o continuar la toma de medicamentos anti-VIH que te están salvando la vida. Segundo, algunos de estos medicamentos anti-VIH pueden causar daño en el hígado, aún en personas que no están infectadas con el VHC. Por lo tanto, algunos medicamentos anti-VIH podrían empeorar o acelerar la enfermedad del hígado causada por la hepatitis C. Las personas coinfectadas con el VIH y el VHC, deben trabajar en estrecha colaboración con sus proveedores de atención médica. Es importante que las personas infectadas con ambos virus controlen cuidadosamente su salud. ¿Cuáles son los síntomas de la hepatitis C? Muchas personas con hepatitis C crónica, no tienen síntomas de enfermedad del hígado. Esto significa que no necesariamente se sientan o se vean enfermos. Si los síntomas estuvieran presentes, habitualmente son moderados, no son muy específicos (algunas personas simplemente dicen que se sienten sin ganas de hacer nada), y tienden a aparecer y desaparecer. Estos síntomas pueden incluir fatiga, dolor en la parte superior derecha del abdomen, náuseas, disminución del apetito y dolor en las articulaciones y músculos. Si la hepatitis C comienza a causar un daño grave en el hígado o cirrosis, los síntomas podrían tornarse más prominentes. Además de la fatiga podría haber debilidad muscular, disminución del apetito, náuseas, ictericia, pérdida de peso, prurito (picazón), orina oscura, retención de líquidos, hinchazón abdominal y de los tobillos. ¿Cómo se diagnostica la hepatitis C? ¿Qué pruebas se usan para controlar a las personas con hepatitis C? Prueba de anticuerpos contra el VHC: El diagnóstico de la hepatitis C comienza con una prueba de anticuerpos, similar a la utilizada para diagnosticar la infección con el VIH. Los anticuerpos contra el VHC pueden detectarse en la sangre, generalmente dentro de los dos a tres meses después de que el virus haya ingresado al cuerpo. Si la prueba de anticuerpos contra el VHC da positiva, se realiza una segunda prueba, que puede ser tanto la prueba de Western Blot o la de PCR, para confirmar el resultado. Si el resultado da positivo para los anticuerpos del VHC, él o ella ha estado expuesto al virus en el pasado. Sin embargo, como se comenta más arriba, aproximadamente el 15% de las personas infectadas con el virus son capaces de eliminarlo de su cuerpo, generalmente dentro de los seis meses después de la exposición. El siguiente paso es buscar el virus en la sangre. Prueba de la carga viral del VHC: El proveedor de atención médica puede solicitar la prueba de PCR cualitativa para buscar el VHC y determinar si el virus está o no en la sangre de la persona. También puede pedir la prueba de PCR cuantitativa o la prueba bDNA o ADN ramificado (muy parecidas a las utilizadas en el VIH para registrar la presencia del VIH), y determinar la carga viral del VHC en la persona (la cantidad de VHC en una medida de sangre). La carga viral del VHC es una prueba de laboratorio muy importante. A diferencia de la prueba de carga viral del VIH, que puede ayudar a determinar qué tan rápido alguien puede desarrollar SIDA, la carga viral del VHC no puede determinar si o cuándo alguien con hepatitis C desarrollará cirrosis o insuficiencia hepática. Sin embargo, la carga viral del VHC puede ayudar a determinar qué probabilidades tiene una persona de responder al tratamiento. Como regla general, cuanto más baja sea la carga viral del VHC, mejores serán las posibilidades de responder bien al tratamiento anti-VHC. Nota: Los números de la carga viral del VHC son generalmente mucho más altos que los números de la carga viral del VIH. Una carga viral del VIH se considera baja cuando es menor a 5.000 copias /ml, mientras que una carga viral del VHC se considera baja cuando es menor a 2.000.000 copias/ml. La prueba de la carga viral del VHC se utiliza comúnmente durante el tratamiento, para determinar cómo está funcionando la terapia. Prueba del genotipo: No todos los VHC son iguales. Hay 11 "genotipos" diferentes de VHC. Esto significa que si bien se parecen y actúan de manera muy similar, sus estructuras genéticas son algo diferentes en cada uno de ellos. Para complicar más las cosas, cada genotipo tiene diferentes subtipos. Por ejemplo, el genotipo del VHC tipo 1, puede dividirse en subtipos "a" y "b." En los Estados Unidos, los genotipos del VHC más comunes son el 1,2 y 3. Los otros ocho genotipos son menos comunes en los Estados Unidos y se encuentran principalmente en el Medio Oriente, África y Asia. El genotipo del VHC no modifica la probabilidad de que alguien con hepatitis C desarrolle cirrosis ni insuficiencia hepática, ni tampoco afecta la velocidad con la que estos problemas podrían desarrollarse. En otras palabras, el genotipo del VHC no afecta la progresión de la enfermedad causada por la hepatitis C. Sin embargo, el genotipo del VHC puede predecir la efectividad del tratamiento. Los genotipos 1a y 1b, son los más difíciles de tratar, mientras que los genotipos 2 y 3 tienen más probabilidades de responder bien al tratamiento, y tal vez en un período de tiempo más corto. Lamentablemente, en los Estados Unidos los genotipos 1a y 1b son los más comunes entre las personas VIH positivas. Saber qué genotipo del VHC tienes, pude ayudar a tu proveedor de atención médica y a ti, a determinar cuál será la mejor forma de tratamiento cuando llegue el momento. Esto podría incluir tomar decisiones respecto a qué tratamiento usar y por cuánto tiempo. Pruebas de la función del hígado: Debido a que la hepatitis C es una enfermedad del hígado, tú y tu doctor querrán vigilar la salud del mismo. La manera más sencilla de hacerlo es realizar pruebas de sangre de rutina que miden las enzimas del hígado. Cuando los hepatocitos (células del hígado) son dañados por el VHC, estas enzimas aumentan. Algunas pruebas para conocer: Pruebas de la función hepática
Biopsia del hígado: Lamentablemente, las enzimas del hígado no cuentan toda la historia respecto a la salud del hígado. Las mediciones en sangre de la carga viral y de los niveles de las enzimas hepáticas, no pueden determinar si hay daño en el hígado y cuánto se ha dañado. Para saberlo se necesita hacer una biopsia, ésta le permite a los expertos examinar el tejido extraído del hígado. No solamente puede determinar cuán saludable está el hígado, sino que también puede ayudarte a ti y a tu doctor a determinar cuándo comenzar el tratamiento para la hepatitis C. Generalmente, la biopsia se puede realizar en un hospital, sin necesidad de internación. Algunas veces, un proveedor de atención médica entrenado, como por ejemplo un hepatólogo o gastroenterólogo, puede realizar la biopsia en su consultorio. A veces también se utiliza un ecógrafo para identificar el mejor lugar para hacer la biopsia. El paciente está acostado sin moverse sobre su espalda o ligeramente inclinado sobre su lado izquierdo. Se limpia cuidadosamente el área de la piel donde se realizará la biopsia. Luego se anestesia la piel y el tejido subcutáneo. A través de la piel se inserta una aguja fina especialmente diseñada. En ese preciso momento, el médico le pedirá al paciente que respire profundamente y que retenga el aire por cinco segundos, aproximadamente. La aguja se moverá hacia dentro y afuera del hígado. Esto toma solamente uno o dos segundos. La aguja extrae una pequeña pieza de tejido para ser procesada en el laboratorio. El procedimiento completo desde el comienzo hasta el final dura solamente entre 15 a 20 minutos. Se le pedirá al paciente que se mantenga recostado durante varias horas. Podría haber algún malestar en el pecho o en los hombros, pero generalmente es temporal. En general, los resultados de la biopsia están disponibles dentro de una semana posterior a la biopsia y el proveedor de atención médica te los explicará. ¿Cuándo debería comenzar el tratamiento para la hepatitis C? Determinar si deberías comenzar un tratamiento para la hepatitis C y cuándo hacerlo, son temas complejos, especialmente para las personas coinfectadas con el VIH y el VHC. Debido a que el tratamiento anti-VHC puede causar efectos secundarios, sumado al hecho de que no existe garantía de que el tratamiento será completamente efectivo, las personas con hepatitis C deben medir los riesgos y beneficios de la terapia al decidir si deberían iniciar un tratamiento y cuándo hacerlo. Como regla general, los Institutos Nacionales de Salud (NIH, siglas en inglés) recomiendan comenzar el tratamiento antes de que se desarrolle cirrosis (esto se determina con una biopsia de hígado), pero solamente en aquellos que se considera que corren un "riesgo elevado" de desarrollar cirrosis en el futuro. Esto incluye a pacientes con:
Si se identifican estos criterios, se debería ofrecer un tratamiento al paciente, sin importar la presencia o ausencia de síntomas, la vía de contagio, el genotipo o la carga viral del VHC. Se recomienda una extrema precaución con relación al tratamiento cuando las siguientes circunstancias están presentes:
Para los pacientes que están infectados con el VIH y el VHC, hay factores adicionales para considerar cuando se trata de determinar si hay que comenzar un tratamiento para el VHC y cuándo hacerlo. Lamentablemente, no existen guías específicas de los Institutos Nacionales de Salud o de otros grupos de expertos sobre el tratamiento para ambas infecciones (VIH y VHC), así que es muy importante que las personas que están infectadas con ambos virus discutan sus opciones, muy cuidadosamente, con sus proveedores de atención médica. Algunos temas a considerar:
Por sobre todas las cosas, decidirse por comenzar un tratamiento y cuándo hacerlo debería ser un proceso personal. Lo que significa que independientemente de lo que digan las guías "oficiales," depende de ti y de tu proveedor de atención médica determinar qué es lo mejor para ti, basándose en tus pensamientos, preocupaciones y capacidad. ¿Las medicinas pueden curar la hepatitis C? El éxito del tratamiento puede determinarse en dos momentos específicos: al final del tratamiento (ETR, siglas en inglés), de 6 a 12 meses después de comenzado el tratamiento (ver la siguiente sección); y 6 meses después de que el tratamiento es interrumpido, a lo que se llama respuesta sostenida (SR, siglas en inglés). Las dos pruebas más importantes en estos momentos claves son la prueba de la función hepática (por ej.: ALT) y la carga viral del VHC. Si las pruebas de la función hepática son normales y la carga viral del VHC es indetectable al final del tratamiento, se dice que la persona tuvo una respuesta de final de tratamiento efectiva. Si después de seis meses de la interrupción del tratamiento, las pruebas de la función hepática se mantienen normales y la carga viral del VHC no se vuelve detectable, se dice que el paciente ha tenido una respuesta sostenida efectiva. ¿Si alguien ha finalizado el tratamiento para la hepatitis C y las enzimas del hígado son normales y no se encuentra al VHC en la sangre, se considera que la persona está curada? Todo depende de a quién le preguntes. Algunos expertos dicen que si, que es una curación (la vasta mayoría de las personas que lograron una respuesta sostenida como resultado del tratamiento, viven saludables por muchos años luego de la interrupción del tratamiento). Sin embargo, algunos expertos opinan que la mayoría de los pacientes que logran una respuesta sostenida, todavía tienen rastros de VHC en el hígado, que con el correr del tiempo podrían activarse nuevamente. Sólo el tiempo dirá qué significa realmente una respuesta sostenida. Debido a que el VHC fue descubierto recién en 1988, nuestro conocimiento respecto a cómo funcionan los tratamientos y qué se puede esperar de ellos todavía es insuficiente. Sin embargo, se considera que la respuesta al final del tratamiento es una buena respuesta y que la respuesta sostenida es un excelente resultado de tratamiento. Ambas, se interpretan como mejorías en la salud del hígado, responsables de salvar y mejorar la calidad de vida. ¿Pero qué ocurre en las personas con hepatitis C que no logran una respuesta al final del tratamiento ni una respuesta sostenida? De acuerdo a unos pocos estudios recientes, el tratamiento tiene mucho que ofrecer a las personas con hepatitis C, que no logran ninguna de estas respuestas. Aunque solamente experimenten mejorías leves en las pruebas de la función hepática o mejoras moderadas en la carga viral del VHC; o que vean que sus resultados de laboratorio empeoran luego de una buena respuesta inicial durante el tratamiento, habitualmente estos son interpretados como efectos beneficiosos a largo plazo. Los investigadores continúan sus estudios para determinar qué significan estos beneficios en términos de que las personas con hepatitis C vivan por más tiempo y más saludablemente. ¿Qué tratamientos existen para la hepatitis C? En los últimos años, las opciones de tratamiento para la hepatitis C han mejorado notablemente. Hasta hace unos años atrás el único tratamiento era el alfa interferón (Roferon® A; Intron® A; Infergen®), una versión sintética de una hormona natural y que tiene propiedades estimulantes en el sistema inmunológico. Este medicamento era considerado efectivo sólo moderadamente en términos de una respuesta al final del tratamiento y lo mismo para una respuesta sostenida [estos términos son revisados en la última sección] y fue asociado a un número significativo de efectos secundarios. Si bien el interferón todavía se sigue utilizando, hay disponibles nuevas versiones mejoradas. El interferón pegilado (Pegasys®; PEG-Intron™) contiene esferas microscópicas parecidas a la grasa, que hospedan pequeñas cantidades de alfa interferón. Esto permite la administración de una única dosis inyectable del medicamento por semana (el interferón estándar requería inyecciones diarias o unas tres veces por semana). Más aún, cuando se usa interferón pegilado, los niveles de interferón en la sangre son más elevados y se conservan por más tiempo que las dosis estándar del medicamento; lo que permite que el interferón sea más efectivo contra el VHC. A pesar de que los efectos secundarios del interferón pegilado son similares a aquellos vistos en las personas que reciben las versiones estándares del interferón, el beneficio del tratamiento es mucho más pronunciado al compararlo con los riesgos potenciales. Hasta el momento, no está claro cuál marca de interferón pegilado es más efectiva. Un estudio que compara estos dos medicamentos está en desarrollo. Algunos proveedores de atención médica sugieren que Pegasys se tolera mejor que Peg-Intron, a pesar de que ésto aun debe ser confirmado en estudios clínicos. En la actualidad, sólo Pegasys ha sido aprobado por la Administración de Alimentos y Fármacos de los Estados Unidos (FDA) para el tratamiento de la hepatitis C en personas VIH positivas. La dosis de interferón pegilado depende de la marca que se use. La dosis de PEG-intron varía de acuerdo con el peso corporal, mientras de la dosis de Pegasys es siempre la misma, independientemente del peso. Ambas marcas se inyectan subcutáneamente (debajo de la piel) una vez por semana. Además, un segundo medicamento antirretroviral para el tratamiento de la hepatitis C fue aprobado por la Administración de Alimentos y Fármacos (FDA, siglas en inglés). Cuando se combina Ribavirin (Rebetol®; Copegus™), ya sea con interferón estándar o interferón pegilado, aumentan las posibilidades de una respuesta al final del tratamiento y de una respuesta sostenida. En personas VHC positivas (que son VIH negativas), más del 50% pueden esperar una respuesta sostenida después de completar 12 meses de tratamiento. Aproximadamente, el 45% de las personas con hepatits C que tienen el genotipo 1 del VHC tienen una respuesta sostenida seis meses después de finalizar el tratamiento. Y más del 75% de las personas con hepatitis C que tienen un genotipo del VHC 2 ó 3 tienen una respuesta sostenida seis meses después de finalizar el tratamiento. Lamentablemente, la respuesta sostenida es menos probable en personas coinfectadas con el VIH y el VHC. En general, hasta un 40% de personas con VIH y VHC que usaron interferón pegilado y ribavirin en estudios clínicos obtuvieron una respuesta sostenida. Entre las personas VIH positivas con genotipo 1 de VHC, se ha observado una respuesta sostenida en un 28% de aquellos que completaron 12 meses de tratamiento. Y entre las personas VIH positivas coinfectadas con VHC de genotipo 2 ó 3, las respuestas sostenidas han oscilado entre el 44% y el 73%. En las personas con el VHC (incluyendo las VIH positivas), el éxito del tratamiento depende del genotipo del VHC. También sabemos que la terapia será más efectiva, cuanto más alta sea la dosis de ribavirin (al menos 800 mg/día). Sin embargo, ribavirin produce varios efectos secundarios que pueden ser peores en personas VIH positivas, como por ejemplo: anemia (disminución de los glóbulos rojos) y leucopenia (disminución de los glóbulos blancos). Por lo tanto, quizás resulte un desafío continuar usando una dosis alta para tratar de mantener la carga viral del VHC indetectable. Es posible que las personas VIH positivas con hepatitis C se beneficien de cursos de tratamiento más largos. En las personas con hepatitis C, pero sin VIH, el tratamiento generalmente termina después de 6 meses (si la persona tiene un genotipo 2 ó 3) y generalmente no se trata por más de 12 meses (en las personas con genotipo 1 ó 4). Para las personas con el VIH y el VHC, los expertos piensan que es mejor continuar el tratamiento por 12 meses (independientemente del genotipo) y quizás por hasta 18 meses en personas con el VHC de genotipo 1. En la mayoría de las personas, el tratamiento se evalúa después de 3 meses (12 semanas) de tratamiento. Si la carga viral no ha disminuido considerablemente, en general se abandona el tratamiento, ya que eso indica que no es probable que se alcance una respuesta sostenida. Algunas personas hacen tratamiento más de una vez si no consiguen una respuesta sostenida la primera vez. Si bien la posibilidad de que el tratamiento funcione una segunda o tercera vez es baja, en algunas personas la repetición del tratamiento funciona. Algunos deciden usar un tratamiento "de mantenimiento" después de un curso de tratamiento. ¿Hay algún tratamiento en desarrollo para la hepatitis C? Sí. Muchos de los tratamientos que están siendo estudiados para la hepatitis C pueden dividirse en tres categorías:
Lamentablemente, hay muy poca información disponible, en particular sobre los medicamentos en desarrollo. La mayoría todavía está en el laboratorio en etapas de desarrollo y aún no se han probado en humanos. A continuación ofrecemos una reseña:
Si estás interesado en participar en algún estudio clínico de nuevas terapias para el tratamiento de la hepatitis C, un servicio disponible para averiguar acerca de los estudios clínicos es AIDSinfo.nih.gov, un sitio dirigido por los Institutos Nacionales de Salud de los Estados Unidos (Nacional Institutes of Health). Dichas páginas tienen "especialistas en información sobre la salud," con los que te puedes comunicar llamando al número gratuito 1-800-HIV-0440 (1-800-448-0440). ¿Se puede prevenir la hepatitis C? Las personas que viven con el VIH, que todavía no están infectadas con el VHC, pueden tomar medidas que prevengan el contagio con el VHC. Dichas medidas también reducirán la posibilidad de transmitir la infección del VIH a otros. No inyectarse o abandonar el uso de drogas inyectables podría eliminar la ruta principal de transmisión del VHC. Si continuas inyectándote drogas, deberías asegurarte de usar jeringas, agujas, agua y el equipo de preparación, completamente estériles. No deberías compartir cepillos de dientes u hojas de afeitar con alguien que sabes que está infectado con el VHC. Si estás considerando la posibilidad de realizarte un tatuaje o una perforación en el cuerpo (en inglés "piercing"), deberías asegurarte de que sean realizados por personas con buena reputación, expertos licenciados y bajo estrictos procedimientos de higiene (ej.: equipo esterilizado). Mientras que no esté claro si el VHC puede transmitirse a través de la actividad sexual; en general, se aconseja usar barreras de protección (ej.: condones) para reducir el riesgo de transmisión del VIH, del VHC y de otras enfermedades de transmisión sexual.
|
|
|||||||||||||||||||
|
Última revisión: 8/18/2005
El contenido de esta lección fue escrito por el fundador y los escritores de AIDSmeds.com, y revisado por nuestro editor médico, el Dr. Howard Grossman. Podrás encontrar una biografía de nuestro equipo de escritores en la página "About Us". |
© 2008 Smart + Strong. All Rights Reserved. terms of use and your privacy