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¿Qué es la hepatitis C?
La hepatitis C es una enfermedad causada por un virus que
infecta el hígado. El virus, llamado virus de la hepatitis C (VHC),
puede causar una infección crónica (para siempre), cirrosis (cicatriz)
en el hígado, cáncer de hígado, insuficiencia o falla del hígado y
muerte (Lee nuestra lección Los riesgos para el
hígado: Hepatotoxicidad). En los Estados Unidos, aproximadamente, 4
millones de personas están infectadas con el VHC y entre 8.000 a 10.000
personas mueren por hepatitis C cada año. Se estima que hay entre 170 a
200 millones de personas infectadas con VHC en el mundo entero.
Afortunadamente, los tratamientos para las personas con hepatitis C han
progresado mucho, incluyendo para aquellos coinfectados con VIH y VHC.
La hepatitis C es una infección común entre las personas que
viven con el VIH. En aquellos que también están infectados con el VIH,
puede causar enfermedad en el hígado con mayor rapidez, y dificultar el
tratamiento apropiado de la infección con el VIH. Por esta razón la
hepatitis C es considerada, al menos para el Servicio de Salud Pública
de los Estados Unidos y la Sociedad Americana de Enfermedades
Infecciosas, una infección oportunista relacionada al SIDA.
Es importante que las personas co-infectadas con el VIH y el
VHC, trabajen en estrecha colaboración con sus proveedores de atención
médica con el propósito de tratar ambas infecciones de manera segura y
efectiva.
¿Quién está a riesgo de contraer la hepatitis C? ¿Cómo
se transmite?
La hepatitis C es común en las personas que viven con el VIH.
Entre un cuarto (25%) y un tercio (33%) de todas las personas VIH
positivas en los Estados Unidos están infectadas con el VHC. Esto
significa que aproximadamente 350.000 americanos viven con ambas
infecciones (VIH y VHC).
Si comparten agujas con otras personas, los usuarios de drogas
inyectables (UDI), corren alto riesgo de infectarse con el VHC (entre
el 50% al 90% de los UDI que están infectados con el VIH, también están
infectados con el VHC. Esto se debe a que ambos virus pueden
transmitirse fácilmente a través de la sangre y productos derivados.
Para causar la infección, el VHC debe pasar de la sangre de
una persona infectada a la sangre de una no infectada (susceptible). En
otras palabras, el VHC se disemina más fácilmente a través del contacto
directo de sangre con sangre, como por ejemplo:/p>
- Al compartir agujas y otros equipos (instrumentos)
utilizados para inyectarse drogas.
- Lesiones por pinchaduras con agujas y exposición de heridas
abiertas o membranas mucosas lesionadas, a sangre infectada. (Nota:
El riesgo de transmisión en los sitios de atención médica es bastante
bajo, entre un 4% a 10% de riesgo a través de una pinchadura con una
aguja que fue utilizada en alguien con el VHC).
- Transfusión de sangre o producto derivado (especialmente,
antes de 1992).
A diferencia del VIH, generalmente se cree que el VHC no puede
ser transmitido a través del semen u otros fluidos genitales, a menos
que haya sangre presente. Por lo tanto, el riesgo de infectarse con VHC
a través del sexo sin protección es bajo, pero aún es posible.
Como resultado, muchos expertos recomiendan que las personas infectadas
con VHC practiquen sexo seguro, usando barreras de protección (por
ejemplo condones), especialmente durante la penetración sexual, para
proteger a sus parejas.
Las mujeres que están infectadas con el VHC tienen menos de un 10 por
ciento de posibilidades de pasar el virus a sus bebés durante el
embarazo o el parto, si bien el riesgo aumenta si la carga viral del
VHC (cantidad de VHC en sangre) en la mujer está alta. Es poco probable
que el VHC pueda ser transmitido a través de la lactancia.
Tú puedes estar a riesgo de contraer hepatitis C y debes comunicarte
con tu proveedor de atención médica si:
- Te notificaron que recibiste sangre de un donante, quién
después de la donación recibió un resultado positivo para la prueba de
la hepatitis C.
- Te has inyectado drogas ilegales, aún si lo hubieras hecho
hace muchos años atrás.
- Has recibido una transfusión de sangre o un transplante de
órgano antes de 1992.
- Has recibido un producto derivado de la sangre debido a
problemas en la coagulación, antes de 1987.
- Si has estado en diálisis del riñón a largo plazo.
- Existe evidencia de enfermedad del hígado (ej.: repetidos
resultados anormales para las pruebas de la función del hígado).
- Has tenido múltiples parejas sexuales, o contactos sexuales
con una persona con el VHC.
- Tu madre es VHC positiva.
- Como se explica más adelante, el VHC puede curarse
con éxito en algunas personas. sin embargo, es possible que una persona
que se cura del VHC—espontaneamente o por medio de tratamiento—volver
a re-infectarse con el VHC.
¿Qué ocurre cuando alguien se infecta con el VHC?
Infectarse con el VHC no necesariamente significa que se
desarrollará una enfermedad en el hígado. Por el contrario, podría
tomar varios años, o en muchos casos décadas, para que el VHC cause una
enfermedad en el hígado que ponga en peligro la vida.
Tan pronto el VHC ingresa al cuerpo, infecta las células del
hígado, llamadas hepatocitos. Solamente un número pequeño de personas
(aproximadamente el 25%) experimenta síntomas de la infección, como son
la fatiga, la disminución
del apetito, las náuseas
o la ictericia (color amarillento de la piel y los ojos). Sin embargo,
casi todas las personas infectadas con el VHC experimentan un aumento
de las enzimas del hígado, como la alanino aminotransferasa (ALT,
siglas en inglés), la cual puede ser detectada con una simple prueba de
sangre. Un aumento de la ALT significa que algunas células del hígado
están siendo dañadas por la infección con el VHC.
Aproximadamente, el 15 por ciento de las personas que están
infectadas con el VHC, son capaces de eliminar el virus de su cuerpo,
habitualmente dentro de los seis meses después de haberse infectado.
Sin embargo, la mayoría de las personas (85 por ciento) que están
infectadas con el VHC tienen hepatitis C "crónica" (infección de por
vida). En otras palabras, si 100 personas se infectaran mañana con el
VHC, 15 de ellos eliminarían al virus de su cuerpo dentro de los
próximos seis meses, mientras que 85 de ellos quedarán infectados con
el virus.
Aproximadamente 20 de esas 85 personas con hepatitis C crónica
se mantendrán saludables (las enzimas del hígado se conservarán
normales), aún cuando el VHC sea detectado en la sangre y en el hígado;
y no desarrollarán enfermedad hepática ni síntomas de la infección. Las
65 personas restantes con hepatitis C crónica, experimentarán algunos
signos y síntomas de enfermedad del hígado, como son la fatiga, las
náuseas, el dolor muscular y el dolor abdominal, después de unos 13 a
15 años de haberse infectado con el VHC. Aproximadamente 20 a 25 de
estas personas, generalmente luego de 20 años de la infección con el
VHC, desarrollarán cirrosis (tejido cicatrizal en el hígado, resultado
de la producción y diseminación de un crecimiento anormal exagerado del
tejido conectivo del hígado, llamado fibrosis). Aquí hay algunas
fotografías de un hígado sano, luego con fibrosis y posteriormente con
cirrosis:
`
A pesar de que la cirrosis no pone la vida en peligro, puede
afectar la manera en que el hígado trabaja y aumenta el riesgo de
desarrollar cáncer de hígado. De las 20 a 25 por ciento de personas con
el VHC que desarrollan cirrosis, entre 5 a 10 por ciento de ellas
desarrollarán cáncer de hígado y posiblemente falla o insuficiencia
hepática, luego de otros cinco años.
¿En qué se diferencia la hepatitis C en las personas
que también están infectadas con el VIH?
Ha habido una cantidad de estudios que demuestran que el VIH
puede tener un efecto negativo en la forma que el VHC actúa en el
cuerpo. Para comenzar, el VIH puede aumentar la posibilidad de
desarrollar cirrosis en el hígado en una persona que tenga hepatitis C
crónica. Como comentamos en el párrafo anterior, aproximadamente de 20
a 25 de las 85 personas con un sistema inmunológico saludable que
tengan infección crónica con el VHC desarrollarán cirrosis en el hígado
dentro de los 20 años de haberse infectado. Si también está presente el
VIH, aproximadamente 30 a 35 de las 85 personas posiblemente
desarrollarán cirrosis.
La infección con el VIH también puede acelerar la frecuencia
con la que el VHC causa cirrosis en el hígado. En un estudio se observó
que las personas infectadas con el VIH y el VHC, tuvieron el doble de
probabilidades de desarrollar cirrosis en el hígado luego de 13 años,
que aquellas infectadas solamente con el VHC (15% vs. 6%). En otros
estudios se han observado resultados similares
También, es cierto que las personas con VIH y VHC tienen más
probabilidades de experimentar falla o insuficiencia hepática (que es
siempre mortal, a menos que se realice un transplante), que aquellas
solamente infectadas con el VHC. En un estudio se observó que las
personas infectadas con ambos virus tuvieron 21 veces más
probabilidades de morir de falla o insuficiencia hepática que aquellas
infectadas solamente con el VHC.
Otro tema a considerar es el hígado sano y las medicinas
anti-VIH. Muchos tratamientos anti-HIV que incluyen a los inhibidores de la proteasa y a
los inhibidores no
nucleósidos de la transcriptasa reversa, son procesados
(metabolizados) por el hígado. Esto puede presentar dos problemas en la
gente coinfectada con VIH y VHC. Primero, el hígado necesita estar sano
para poder procesar correctamente los medicamentos. Si el VHC daña el
hígado, tal vez no fuera posible comenzar o continuar la toma de
medicamentos anti-VIH que te están salvando la vida. Segundo, algunos
de estos medicamentos anti-VIH pueden causar daño en el hígado, aún en
personas que no están infectadas con el VHC. Por lo tanto, algunos
medicamentos anti-VIH podrían empeorar o acelerar la enfermedad del
hígado causada por la hepatitis C.
Las personas coinfectadas con el VIH y el VHC, deben trabajar
en estrecha colaboración con sus proveedores de atención médica. Es
importante que las personas infectadas con ambos virus controlen
cuidadosamente su salud.
¿Cuáles son los síntomas de la hepatitis C?
Muchas personas con hepatitis C crónica, no tienen síntomas de
enfermedad del hígado. Esto significa que no necesariamente se sientan
o se vean enfermos. Si los síntomas estuvieran presentes, habitualmente
son moderados, no son muy específicos (algunas personas simplemente
dicen que se sienten sin ganas de hacer nada), y tienden a aparecer y
desaparecer. Estos síntomas pueden incluir fatiga, dolor en la parte
superior derecha del abdomen, náuseas,
disminución del apetito y dolor en las articulaciones y músculos.
Si la hepatitis C comienza a causar un daño grave en el hígado
o cirrosis, los síntomas podrían tornarse más prominentes. Además de la
fatiga podría haber debilidad muscular, disminución del apetito,
náuseas, ictericia, pérdida de peso, prurito (picazón), orina oscura,
retención de líquidos, hinchazón abdominal y de los tobillos.
¿Cómo se diagnostica la hepatitis C? ¿Qué pruebas se
usan para controlar a las personas con hepatitis C?
Prueba de anticuerpos contra el VHC: El
diagnóstico de la hepatitis C comienza con una prueba de anticuerpos,
similar a la utilizada para diagnosticar la infección con el VIH. Los
anticuerpos contra el VHC pueden detectarse en la sangre, generalmente
dentro de los dos a tres meses después de que el virus haya ingresado
al cuerpo. Si la prueba de anticuerpos contra el VHC da positiva, se
realiza una segunda prueba, que puede ser tanto la prueba de Western
Blot o la de PCR, para confirmar el resultado.
Si el resultado da positivo para los anticuerpos del VHC, él o
ella ha estado expuesto al virus en el pasado. Sin embargo, como se
comenta más arriba, aproximadamente el 15% de las personas infectadas
con el virus son capaces de eliminarlo de su cuerpo, generalmente
dentro de los seis meses después de la exposición. El siguiente paso es
buscar el virus en la sangre. Si se sospecha que una persona se ha
infectado con el VIC recientemente, a lo que se llama infección aguda,
quizás aún no tenga anticuerpos y quizás sea necesario hacer una prueba
de carga viral del VHC para confirmar la infección.
Prueba de la carga viral del VHC: El
proveedor de atención médica puede solicitar la prueba de PCR
cualitativa para buscar el VHC y determinar si el virus está o no en la
sangre de la persona. También puede pedir la prueba de PCR cuantitativa
o la prueba bDNA o ADN ramificado (muy parecidas a las utilizadas en el
VIH para registrar la presencia del VIH), y determinar la carga viral
del VHC en la persona (la cantidad de VHC en una medida de sangre).
La carga viral del VHC es una prueba de laboratorio muy
importante. A diferencia de la prueba de carga viral del VIH, que puede
ayudar a determinar qué tan rápido alguien puede desarrollar SIDA, la
carga viral del VHC no puede determinar si o cuándo alguien con
hepatitis C desarrollará cirrosis o insuficiencia hepática. Sin
embargo, la carga viral del VHC puede ayudar a determinar qué
probabilidades tiene una persona de responder al tratamiento. Como
regla general, cuanto más baja sea la carga viral del VHC, mejores
serán las posibilidades de responder bien al tratamiento anti-VHC. Nota:
Los números de la carga viral del VHC son generalmente mucho más altos
que los números de la carga viral del VIH. Una carga viral del VIH se
considera baja cuando es menor a 5.000 copias /ml, mientras que una
carga viral del VHC se considera baja cuando es menor a 2.000.000
copias/ml.
La prueba de la carga viral del VHC se utiliza comúnmente
durante el tratamiento, para determinar cómo está funcionando la
terapia.
Prueba del genotipo: No todos los VHC son
iguales. Hay 11 "genotipos" diferentes de VHC. Esto significa que si
bien se parecen y actúan de manera muy similar, sus estructuras
genéticas son algo diferentes en cada uno de ellos. Para complicar más
las cosas, cada genotipo tiene diferentes subtipos. Por ejemplo, el
genotipo del VHC tipo 1, puede dividirse en subtipos "a" y "b."
En los Estados Unidos, los genotipos del VHC más comunes son
el 1,2 y 3, y la mayoría tiene el genotipo 1. Los otros ocho genotipos
son menos comunes en los Estados Unidos y se encuentran principalmente
en el Medio Oriente, África y Asia.
El genotipo del VHC no modifica la probabilidad de que alguien
con hepatitis C desarrolle cirrosis ni insuficiencia hepática, ni
tampoco afecta la velocidad con la que estos problemas podrían
desarrollarse. En otras palabras, el genotipo del VHC no afecta la
progresión de la enfermedad causada por la hepatitis C. Sin embargo, el
genotipo del VHC puede predecir la efectividad del tratamiento. Los
genotipos 1a y 1b, son los más difíciles de tratar, mientras que los
genotipos 2 y 3 tienen más probabilidades de responder bien al
tratamiento, y usualmente en un período de tiempo más corto.
Lamentablemente, en los Estados Unidos los genotipos 1a y 1b son los
más comunes entre las personas VIH positivas.
Saber qué genotipo del VHC tienes, pude ayudar a tu proveedor
de atención médica y a ti, a determinar cuál será la mejor forma de
tratamiento cuando llegue el momento. Esto podría incluir tomar
decisiones respecto a qué tratamiento usar y por cuánto tiempo.
Pruebas de la función del hígado: Debido a que la hepatitis C
es una enfermedad del hígado, tú y tu doctor querrán vigilar la salud
del mismo. La manera más sencilla de hacerlo es realizar pruebas de
sangre de rutina que miden las enzimas del hígado. Cuando los
hepatocitos (células del hígado) son dañados por el VHC, estas enzimas
aumentan. Algunas pruebas para conocer:
Pruebas de la función hepática
| Liver Function Tests |
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Alanina aminotransferasa (ALT, siglas en
inglés, a veces también llamada "SGPT"): Los niveles de ALT
están constantemente elevados en aproximadamente dos tercios de las
personas con hepatitis C crónica, reflejando un continuo daño a las
células del hígado. Los niveles de ALT se mantienen normales en un
tercio de las personas con hepatitis C crónica, a pesar de tener una
carga viral del VHC detectable. La mayoría de estas personas vivirán
con la infección del VHC sin sufrir problemas relacionados con el
hígado. En particular, los niveles de ALT frecuentemente se usan como
uno de los parámetros para decidir cuándo comenzar la terapia para el
VHC. Aproximadamente en una cuarta parte de las personas puede avanzar
la cicatrización en el hígado incluso si los niveles de ALT están
normales y este porcentaje es mayor en las personas co-infectadas con
el VIH y el VHC. |
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Aspartamo aminotransferasa (AST, siglas en
inglés, a veces también llamada "SGOT"): Los niveles de AST,
generalmente están elevados en las personas con hepatitis C crónica.
Sin embargo, los niveles de AST son habitualmente menores que los
niveles de ALT. Pero si se desarrolla cirrosis, los niveles de AST
aumentan más que los de ALT, esto es un signo de que el daño en el
hígado está empeorando. |
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Fosfatasa alcalina y gama glutamil
transpeptidasa (GGT o GGTP, siglas en inglés): Usualmente,
estos niveles se mantienen normales. Sin embargo, se pueden elevar si
se desarrolla cirrosis. |
Biopsia del hígado: Lamentablemente, las
enzimas del hígado no cuentan toda la historia respecto a la salud del
hígado. Las mediciones en sangre de la carga viral y de los niveles de
las enzimas hepáticas, no pueden determinar si hay daño en el hígado y
cuánto se ha dañado. Para saberlo se necesita hacer una biopsia, ésta
le permite a los expertos examinar el tejido extraído del hígado. No
solamente puede determinar cuán saludable está el hígado, sino que
también puede ayudarte a ti y a tu doctor a determinar cuándo comenzar
el tratamiento para la hepatitis C.
Generalmente, la biopsia se puede realizar en un hospital, sin
necesidad de internación. Algunas veces, un proveedor de atención
médica entrenado, como por ejemplo un hepatólogo o gastroenterólogo,
puede realizar la biopsia en su consultorio. A veces también se utiliza
un ecógrafo para identificar el mejor lugar para hacer la biopsia. El
paciente está acostado sin moverse sobre su espalda o ligeramente
inclinado sobre su lado izquierdo. Se limpia cuidadosamente el área de
la piel donde se realizará la biopsia. Luego se anestesia la piel y el
tejido subcutáneo. A través de la piel se inserta una aguja fina
especialmente diseñada. En ese preciso momento, el médico le pedirá al
paciente que respire profundamente y que retenga el aire por cinco
segundos, aproximadamente. La aguja se moverá hacia dentro y afuera del
hígado. Esto toma solamente uno o dos segundos. La aguja extrae una
pequeña pieza de tejido para ser procesada en el laboratorio. El
procedimiento completo desde el comienzo hasta el final dura solamente
entre 15 a 20 minutos. Se le pedirá al paciente que se mantenga
recostado durante varias horas. Podría haber algún malestar en el pecho
o en los hombros, pero generalmente es temporal. En casos más raros, el
proveedor que realiza el procedimiento puede “pinchar” un vaso
sanguíneo, que puede causar una hemorragia interna.
En general, los resultados de la biopsia están disponibles
dentro de una semana posterior a la biopsia y el proveedor de atención
médica te los explicará.
Más recientemente, los investigadores han desarrollado métodos
no-invasivos para determinar el grado de daño al hígado. Existen
marcadores sanguíneos que pueden ayudar a determinar si existe
fibrosis. Desafortunadamente, son precisos en determinar sólo una
fibrosis menor o mayor, pero no los grados intermedios. Un nuevo
método, llamado elastografía transitoria, que utiliza ultrasonido y
ondas elásticas de baja frecuencia para medir la elasticidad del
hígado, ha demostrado ser más preciso, especialmente si se combina con
los marcadores sanguíneos, pero los investigadores en los Estados
Unidos no lo recomiendan aún como un reemplazante de la biopsia.
¿Cuándo debería comenzar el tratamiento para la
hepatitis C?
Determinar si deberías comenzar un tratamiento para la
hepatitis C y cuándo hacerlo, son temas complejos, especialmente para
las personas coinfectadas con el VIH y el VHC. Debido a que el
tratamiento anti-VHC puede causar efectos secundarios, sumado al hecho
de que no existe garantía de que el tratamiento será completamente
efectivo, las personas con hepatitis C deben medir los riesgos y
beneficios de la terapia al decidir si deberían iniciar un tratamiento
y cuándo hacerlo.
Como regla general, los Institutos Nacionales de Salud (NIH,
siglas en inglés) recomiendan comenzar el tratamiento antes de que se
desarrolle cirrosis (esto se determina con una biopsia de hígado), pero
solamente en aquellos que se considera que corren un "riesgo elevado"
de desarrollar cirrosis en el futuro. Esto incluye a pacientes con:
- Niveles elevados de ALT,
- VHC detectable por PCR y
- biopsia de hígado que muestra signos moderados a graves de
"fibrosis," "inflamación" y "necrosis" (muerte celular).
Si se identifican estos criterios, se debería ofrecer un
tratamiento al paciente, sin importar la presencia o ausencia de
síntomas, la vía de contagio, el genotipo o la carga viral del VHC.
Las personas que tienen infección aguda—aquellas personas que han sido infectadas
con el VCH por un timepo menor de seis meses—deben recibir tratamiento inmediato
a menos que haya razones específicas por lo que no puedan hacerlo, ya
que tienen un 95 por ciento de posibilidades de eliminar el virus
después de solo 6 meses de tratamiento. Por esta razón, personas con VIH con riesgo
frecuente de infección con el VCH, tal como personas que se injectan
drogas o tienen sexo anal sin proteción, deben ser observadas para
detectar cambios en los niveles de las enzimas del hígado y también deben examinar su sangre para detectar la presencia de VCH si tienen elevaciones significativas de las enzimas del hígado.
Se recomienda una extrema precaución con relación al
tratamiento cuando las siguientes circunstancias están presentes:
- El paciente padece una enfermedad del hígado grave, como
puede ser la "cirrosis descompensada" (el transplante de hígado podría
ser la mejor opción para estos pacientes), o
- niveles normales de ALT, aún si el VHC es detectable por
PCR; o
- un transplante reciente de órganos, como por ejemplo de
riñón, hígado, corazón u otro órgano sólido.
- Un historial con problemas que podrían haber interferido
con la seguridad o efectividad del tratamiento, como ser una depresión
grave (la cual puede empeorar con el uso de interferón, siendo este un
pilar importante en el tratamiento de la hepatitis C).
Para los pacientes que están infectados con el VIH y el VHC,
hay factores adicionales para considerar cuando se trata de determinar
si hay que comenzar un tratamiento para el VHC y cuándo hacerlo.
Lamentablemente, no existen guías específicas de los Institutos
Nacionales de Salud o de otros grupos de expertos sobre el tratamiento
para ambas infecciones (VIH y VHC), así que es muy importante que las
personas que están infectadas con ambos virus discutan sus opciones,
muy cuidadosamente, con sus proveedores de atención médica. Algunos
temas a considerar:
- Las personas con el VIH y el VHC pueden experimentar
cirrosis o insuficiencia hepática más rápidamente que aquellas que sólo
están infectadas con el VHC. Por lo tanto, algunos expertos recomiendan
iniciar tratamiento, aún si la biopsia del hígado revela signos leves
de "fibrosis," "inflamación" y "necrosis" (contrariamente a lo
recomendado para la población general de personas con hepatitis C con
signos moderados o graves).
- El VHC puede aumentar el riesgo de daño en el hígado, lo
cual ocasionará que muchos medicamentos anti-VIH no puedan ser
procesados correctamente en el cuerpo. Por esta razón, algunos expertos
recomiendan el tratamiento temprano de la hepatitis C, antes de
comenzar con los medicamentos anti-VIH (por ejemplo, comenzar el
tratamiento para la hepatitis C cuando el recuento de células T es alto
y la carga viral del VIH es baja).
- Los medicamentos anti-VIH pueden causar efectos secundarios
en el hígado, que podrían empeorar la infección de la hepatitis C.
También, por esto mismo, algunos expertos recomiendan el tratamiento,
para disminuir la posibilidad de que la hepatitis C cause [más] daño al
hígado, una vez que se comience con los medicamentos anti-VIH
- Personas de descendencia áfricana
frecuentemente cargan una mutación genética que reduce la abilidad de
sus células immunológicas a responder al tratamiento con Interferon.
Una molécula de señalización immunológica ayuda controlar el VHC, y una version sintética del intererón es utilizada para tratar el VHC.
Debido a la baja respuesta immune, solo la mitad de las personas de
raza negra responden postivamente al tratamiento para el VHC en
comparación a personas de raza blanca o hispana. Afortunadamente, las
nuevas medicinas que estan en desarrollo para el tratamiento de el VHC
tienen un efecto mAs eficaz en pacientes de la raza negra, sin importar
que tengan o no tengan la mutacion genética.
Por sobre todas las cosas, decidirse por comenzar un
tratamiento y cuándo hacerlo debería ser un proceso personal. Lo que
significa que independientemente de lo que digan las guías "oficiales,"
depende de ti y de tu proveedor de atención médica determinar qué es lo
mejor para ti, basándose en tus pensamientos, preocupaciones y
capacidad.
¿Las medicinas pueden curar la hepatitis C?
El éxito del tratamiento del VHC se define como una prueba
no-detectable de la carga viral del VHC seis meses después de completar
un curso exitoso de tratamiento para el VHC. Esto se conoce como
respuesta virológica sostenida o RVS. Las personas que logran una RVS
generalmente se consideran virológicamente “curadas.”. Sin embargo,
incluso cuando las personas logran una RVS, corren un mayor riesgo de
desarrollar cáncer de hígado en el futuro, especialmente si esperaron
hasta desarrollar tejido de cicatriz severo en el hígado antes de tratar el VHC.
Hay varios términos que se usan durante el tratamiento para
ayudar a predecir si la persona logrará un RVS, y en un caso, si deberá
continuar tratamiento después de las primeras 12 semanas. Estos
términos son:
- Respuesta virológica rápida (RVR), que es
un nivel no-detectable de VHC después de 4 semanas de tratamiento
- Respuesta virológica temprana (RVT), que
es una carga viral no-detectable después de 12 semanas de tratamiento
- Respuesta de fin de tratamiento (RFT), que
es una carga viral no-detectable al completar el tratamiento.
¿Qué tratamientos existen para la hepatitis C?
El interferón pegilado (Pegasys; PEG-Intron) combinado con
ribavirin (Rebetol; Copegus) es el tratamiento estándar para la
hepatitis C. El interferón pegilado contiene esferas microscópicas
parecidas a la grasa, que hospedan pequeñas cantidades de alfa
interferón. Esto permite la administración de una única dosis
inyectable del medicamento por semana (el interferón estándar requería
inyecciones diarias o unas tres veces por semana). Más aún, cuando se
usa interferón pegilado, los niveles de interferón en la sangre son más
elevados y se conservan por más tiempo que las dosis estándar del
medicamento; lo que permite que el interferón sea más efectivo contra
el VHC.
La dosis de interferón pegilado depende de la marca que se
use. La dosis de PEG-intron varía de acuerdo con el peso corporal,
mientras de la dosis de Pegasys es siempre la misma, independientemente
del peso. Ambas marcas se inyectan subcutáneamente (debajo de la piel)
una vez por semana.
Cuando se combina Ribavirin con interferón pegilado, aumentan
las posibilidades de una respuesta de fin del tratamiento y de una
respuesta virológica sostenida.
En personas VHC positivas (que son VIH negativas), más del 50%
pueden esperar una respuesta sostenida después de completar 12 meses de
tratamiento. Aproximadamente, el 45% de las personas con hepatits C que
tienen el genotipo 1 del VHC tienen una respuesta sostenida seis meses
después de finalizar el tratamiento. Y más del 75% de las personas con
hepatitis C que tienen un genotipo del VHC 2 ó 3 tienen una respuesta
sostenida seis meses después de finalizar el tratamiento.
Lamentablemente, la respuesta sostenida es menos probable en
personas coinfectadas con el VIH y el VHC. En general, hasta un 40% de
personas con VIH y VHC que usaron interferón pegilado y ribavirin en
estudios clínicos obtuvieron una respuesta sostenida. Entre las
personas VIH positivas con genotipo 1 de VHC, se ha observado una
respuesta sostenida en un 28% de aquellos que completaron 12 meses de
tratamiento. Y entre las personas VIH positivas coinfectadas con VHC de
genotipo 2 ó 3, las respuestas sostenidas han oscilado entre el 44% y
el 73%.
En las personas con el VHC (incluyendo las VIH positivas), el
éxito del tratamiento depende del genotipo del VHC. También sabemos que
la terapia será más efectiva, cuanto más alta sea la dosis de ribavirin
(al menos 800 mg/día). Sin embargo, ribavirin produce varios efectos
secundarios que pueden ser peores en personas VIH positivas, como por
ejemplo: anemia (disminución de los glóbulos rojos) y leucopenia
(disminución de los glóbulos blancos). Por lo tanto, quizás resulte un
desafío continuar usando una dosis alta para tratar de mantener la
carga viral del VHC indetectable.
Las personas VIH positivas con hepatitis C se benefician de
cursos de tratamiento más largos que las personas que sólo tienen el
VHC. En las personas con hepatitis C, pero sin VIH, el tratamiento a
veces termina después de 6 meses (si la persona tiene un genotipo 2 ó
3) y generalmente no se trata por más de 12 meses (en las personas con
genotipo 1 ó 4). Para las personas con el VIH y el VHC, es mejor
continuar el tratamiento por 12 meses (independientemente del genotipo
del VHC). Los cursos de tratamiento de más de 12 meses de duración no
han demostrado de manera consistente que más meses de tratamiento
aumenta el grado de éxito.
Es importe que el tratamiento se evalúe después de 3 meses (12
semanas) de tratamiento. Si la carga viral no ha disminuido
considerablemente, en general se abandona el tratamiento, ya que eso
indica que no es probable que se alcance una respuesta sostenida.
Algunas personas hacen tratamiento más de una vez si no consiguen una
respuesta sostenida la primera vez. Si bien la posibilidad de que el
tratamiento funcione una segunda o tercera vez es baja, en algunas
personas la repetición del tratamiento funciona. Algunos han usado un
tratamiento "de mantenimiento" con baja dosis de interferon después de
un curso de tratamiento, pero no ha sido comprobado que este método de
buenos resultados.
¿Hay algún tratamiento en desarrollo para la hepatitis
C?
Sí. Muchos de los tratamientos que están siendo estudiados
para la hepatitis C pueden dividirse en tres categorías:
- Medicamentos para prevenir que el VHC se una a las células
del hígado
- Compuestos que atacan las enzimas virales que pueden ayudar
a la replicación del VHC (reproducirse)
- Medicamentos que puedan reforzar la respuesta inmunológica
contra el VHC
Lamentablemente, hay muy poca información disponible, en
particular sobre los medicamentos en desarrollo. La mayoría todavía
está en el laboratorio en etapas de desarrollo y aún no se han probado
en humanos. A continuación ofrecemos una reseña:
| Prevención de la infección celular |
| Antes de que el virus pueda infectar la célula, el VHC
debe unirse exitosamente a la membrana celular. Basándose en la
experiencia con otros virus, incluyendo el rinovirus, el virus de la
influenza, el picornavirus, el virus de Semliki Forest y el virus de la
aftosa (FMDV, siglas en inglés), los investigadores han encontrado
varias formas posibles que podrían prevenir la unión del VHC a las
células del hígado (hepatocitos). Estos compuestos, que incluyen a los
anticuerpos neutralizantes e inhibidores de la fusión, apenas han
terminado de ser estudiados en los tubos de ensayos, así que la
información acerca de cuán eficaces podrían ser es extremadamente
limitada. |
| Ataque a las enzimas virales |
|
Una vez dentro de la célula, el VHC usa varias de sus
propias enzimas para ayudarse a sí mismo en la replicación. En
consecuencia, encontrar medicamentos que detengan el funcionamiento de
estas enzimas, es el objetivo primordial de muchos investigadores. Es
muy probable que en los estudios clínicos, estos medicamentos sean
usados en combinación con interferón./p>
Inhibidores de la proteasa,
como su
nombre lo indica, atacan la enzima proteasa del VHC. Similares a las
enzimas proteasa del VIH, la proteasa del VHC recorta filamentos
grandes del virus en trozos más pequeños durante el proceso de
replicación, permitiéndoles que se conviertan en nuevos virus. Existen
dos inhibidores de la proteasa del VHC en las últimas etapas de
estudios clínicos: telaprevir de Vertex Pharmaceuticals y
boceprevir de Merck. Las personas que combinaron
estos medicamentos con el tratamiento estándar tuvieron más
alta posibilidad de lograr una respuesta virológica sostenida
comparadas a personas que recibieron tratamiento estándar. Afortunadamente, los inhIbidores de la proteasa para el VHC han aumentado significativamente la taza de respuesta al tratamiento en personas que viven con el genotipo 1 del VHC.
Estos
tratamientos solamente han sido estudiados en personas con VHC, y no está
claro si mejorarán la respuesta en personas coinfectadas con el VIH y
el VHC-pero se espera que si lo sean. Hasta ahora, los inhibidores de la proteasa más desarrollados
parecen tener resistencia cruzada entre si, lo que significa que si el
VHC de una persona se vuelve resistente a un tratamiento es posible que
sea resistente a todos los demás.
También hay inhibidores de la polimerasa, que son similares a los
inhibidores no-nucleósidos de la transcriptasa reversa del VIH (INNTR).
Ellos se unen a la enzima polimerasa que ayuda a copiar el ARN viral.
Varios inhibidores de la polimerasa del VHC están en etapas tempranas
de desarrollo. Los investigadore esperan algún día poder combinar todos
estos medicamentos, y quizás no sea necesario usar interferón ni
ribavirin.
La helicasa es otra enzima usada por el VHC y es,
fundamentalmente responsable de desenredar el ARN del virus, una vez
que está dentro de la célula. Los inhibidores de la helicasa,
podrían ser tratamientos efectivos, siendo que el mecanismo cumple un
importante paso en el ciclo de vida del VHC. Recientemente, los
investigadores han determinado la estructura tridimensional de la
helicasa (importante descubrimiento de las compañías farmacéuticas
esperanzadas en producir compuestos que trabajen en contra de esta
enzima).
Otras tres clases de medicamentos incluyen los inhibidores
de la replicasa, moléculas antisentido y ribozomas.
Los inhibidores de la replicasa están siendo estudiados para
interrumpir la producción del ARN del VHC. Las moléculas anitsentido
están recibiendo gran atención, ya que han demostrado ser eficaces para
el tratamiento de otras infecciones virales, como el CMV. Como un
tratamiento potencial en contra del VHC, estos medicamentos evitan que
el virus produzca las proteínas necesarias y evita que el ARN del VHC
funcione adecuadamente. Las ribozimas hacen lo opuesto a los
inhibidores de la proteasa. Quiebran al ARN en lugares críticos y
necesarios para la duplicación del VHC.
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| Terapias inmunológicas |
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Durante los últimos años, se ha aprendido mucho sobre el
rol del sistema inmunológico y su capacidad para controlar el VHC en la
mayoría de las personas infectadas con el virus. Aquellos que son
capaces de eliminar el virus o controlar el VHC por muchos años tienen
abundancia de células T "tipo 1" (Th1), mientras que la mayoría de las
personas que ven aumentar sus cargas virales del VHC gradualmente y
experimentan daño en el hígado, tiene células T "tipo 2" (Th2). ¿Cuál
es la diferencia?: Las células T Th1 producen proteínas vitales,
llamadas citoquinas y quemoquinas, las cuales programan a otras células
del sistema inmunológico para buscar y destruir a las células
infectadas con el VHC. Por otro lado, las células T Th2, producen
anticuerpos que pueden prevenir a células necesarias del sistema
inmunológico para que realicen su trabajo correctamente. Se desconoce
la razón de este fenómeno, pero una cosa es segura: es mejor tener
células T Th1.
Una de las ventajas de la terapia con interferón es su
capacidad para modificar la respuesta del sistema inmunológico y
cambiarla de Th2 a Th1 en las personas con infecciones virales
crónicas. Algunos de los tratamientos basados en inmunoterapia apuntan
al desarrollo de terapias que incluyan las citoquinas,
especialmente aquellas que estimulan a las citoquinas Th1, como la
interleuquina 2 (IL-2) y la interleuquina-12 (IL-12), y aquellas que
bloquean a las citoquina Th2, incluyendo a la IL-10 y al factor de
necrosis tumoral (TNF); y vacunas terapéuticas.
También se están estudiando otros tipos de interferón.
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Adicionalmente a los tratamientos experimentales, los investigadores continúan tratando de entender porqué algunas personas responden bien al tratamiento del VHC mientras que otras no,
aparte de los factores que ya conocemos como la cantidad de carga viral
del VHC y el grado de fibrosis en el hígado. Un descubrimiento
relativamente nuevo es que personas que portan dos copias de un gene
que hace una proteina immunológica señaladora llamada IL-28, tienen mayor respuesta al tratamiento del VHC comparadas a personas que no cargan ambos genes.
Los expertos no han comenzado a recomendarque las personas se hagan un
exámen confirmativo para estos genes antes de comenzar tratamiento,
pero en futuro el exámen puede que sea utiizado en la clInicas en futuro si la investigación confirma su beneficio.
Si estás interesado en participar en algún estudio clínico de
nuevas terapias para el tratamiento de la hepatitis C, un servicio
disponible para averiguar acerca de los estudios clínicos es AIDSinfo.nih.gov,
un sitio dirigido por los Institutos Nacionales de Salud de los Estados
Unidos (Nacional Institutes of Health). Dichas páginas tienen
"especialistas en información sobre la salud," con los que te puedes
comunicar llamando al número gratuito 1-800-HIV-0440 (1-800-448-0440).
¿Se puede prevenir la hepatitis C?
Las personas que viven con el VIH, que todavía no están
infectadas con el VHC, pueden tomar medidas que prevengan el contagio
con el VHC. Dichas medidas también reducirán la posibilidad de
transmitir la infección del VIH a otros.
No inyectarse o abandonar el uso de drogas inyectables podría
eliminar la ruta principal de transmisión del VHC. Si continuas
inyectándote drogas, deberías asegurarte de usar jeringas, agujas, agua
y el equipo de preparación, completamente estériles.
No deberías compartir cepillos de dientes u hojas de afeitar
con alguien que sabes que está infectado con el VHC. Si estás
considerando la posibilidad de realizarte un tatuaje o una perforación
en el cuerpo (en inglés "piercing"), deberías asegurarte de que sean
realizados por personas con buena reputación, expertos licenciados y
bajo estrictos procedimientos de higiene (ej.: equipo esterilizado).
Mientras que no esté claro si el VHC puede transmitirse a
través de la actividad sexual; en general, se aconseja usar barreras de
protección (ej.: condones) para reducir el riesgo de transmisión del
VIH, del VHC y de otras enfermedades de transmisión sexual.
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